Después de haberle contado a Vet como me sentía al ver caballos me sentí mas aliviada, aunque en su rostro había algo que no lograba entender ¿incertidumbre tal vez? Se quedó conmigo durante el tiempo que estuvimos en la escuela de baile vio y sacó fotos de todos los ejercicios que hacía, incluso me volví a poner de pié varias veces, cada vez me gustaba más esa sensación. Roxanne me recomendó comprarme unas pesas especiales para las piernas y así poder empezar a fortalecerlas de verdad, ya que había conseguido bastante elasticidad en poco tiempo. A sí que después de ir a comprar lo necesario Vet hizo lo que le había pedido, que me llevara a ver caballos.
Me llevó a un pequeño centro a las afueras de roma, se dedicaban a dar clases o realizar algunos paseos y cuidaban caballos de otros clientes. Cuando bajé del coche me invadió una increíble calidez, ese olor que desprendían aquellos animales era tan diferente a todo lo demás... El corazón me iba a mil por hora. Vet fue corriendo a hablar con los propietarios que me miraban incrédulos. No escuchaba lo que decían, prefería mirar el resto.
-Alisa ¿verdad?
Dijo el hombre con una sonrisa de oreja a orea. Asentí rápidamente mientras le estrechaba la mano.
-Tu amiga me ha comentado que querías estar con caballos así que creo que has venido al mejor sitio. Me llamo Simón y ella es mi mujer Meredith.
Meredith hizo lo mismo, me tendió la mano con una cálida sonrisa y dijo.
-Vamos a los establos, así podrás verlos mejor.
Las cuadras eran amplias y de piedra, con grandes ventanas por las que podían sacar la cabeza y olerse con sus compañeros, parecían estar muy sanos, ya que el pelaje les brillaba y daba la sensación de tener una buena tonalidad muscular. Todos se asomaban y bajaban la cabeza para saludarme u olisquearme. El cosquilleo de los belfos en mis manos hacía que se me erizase todo el vello del cuerpo. Era una sensación tan increíble.
-Gracias.
Le dije a Vet, sin explicación ninguna mientras derramaba lágrimas. De verdad valoraba muchísimo su amistad, a pesar de no recordarlas, lo que hacía era inexplicable.
-Haría cualquier cosa por ti. Eres como mi hermana.
Me dedico una agradable sonrisa.
-Lo sé.
Pasamos un día muy agradable en el establo, estuve acariciando a muchísimos caballos e incluso me dejaron cepillar alguno. Mi cuerpo sentía una energía inexplicable, tocarlos me transmitía tanto. ¿Sería una coincidencia? Después de estar con los caballos quisé quedarme para ver cómo les daban de cenar y nos invitaron a un té con pastas antes de irnos.
-Puedes venir cuando quieras a visitarnos, ha sido un placer tenerte por aquí.
Dijo Simón con orgullo. No recordaba cuantas veces les había dado las gracias antes de volver a casa, había pasado un día maravilloso que jamás olvidaría y que con mucho gusto volvería. El trayecto a casa fue bastante tranquilo, Vet apenas habló, parecía estar bastante nerviosa pero tampoco quise molestarla, bastante había hecho por mí, seguro que aparte tendría mil cosas más que hacer.
En casa el ambiente estaba bastante tranquilo, los abuelos se habían vuelto al apartamento en el que dormían y mi padre cenaba mientras que Constance miraba su Ipad.
-¿Qué tal con Vet?
Estaba algo cansada después de todos los nervios del día, pero aun así decidí quedarme a hablar con él.
-Después de estar en la escuela le he pedido a Vet que me llevase a ver caballos.
A mi padre se le abrieron mucho los ojos, era la misma expresión que vi en Vet cuando se lo dije solo que parecía que fuese a sufrir un infarto.
YOU ARE READING
Black Heart
EspiritualLos animales son seres tan distintos a los humanos. Se cree que son ángeles ¿Y si tuvieran razón? A lo mejor no todos, ya que los animales carnívoros tienen sus instintos asesinos, pero a la vez, lo hacen por necesidad. Me llamo Alisa Newton y hace...
