No había día en el que Stefan no me sorprendiera con algo, desde que nos vimos por primera vez en mucho tiempo había sido muy atento conmigo. Incluso más que mis padres, además en el sentido de mi bien estar mental. Le gustaba verme feliz de verdad, siempre intentaba encontrar la manera de hacerme sonreír. Ya fuera diciendo o haciendo alguna estupidez o con un simple detalle. Era bueno, inteligente, divertido, atento. No había visto ninguna faceta mala suya, quizás era solitario, pero por que no le gustaba confiar en todo el mundo.
La gala del hospital resulto ser fantástica, de echo Stefan me saco a bailar, no sabía que supiera. Creo que había muchas cosas que aun desconocía de él y eso en parte me estaba empezando a gustar. Para que me iba a engañar a mí misma, tal vez si sintiera algo por él. Estaba claro que me gustaba, no se podía negar a la vista de que era un chico muy guapo, recordaba en el instituto como algunas babeaban por él. Pero como ya he dicho es reservado.
-Gracias por esta noche, me lo he pasado muy bien.
Le dije con sinceridad antes de bajarme del coche. Mis padres hacía mucho rato que decidieron irse de la fiesta que daban después, Vet y Erik desaparecieron, pero igualmente lo pasamos bien. Sonrió radiante aunque parecía cansado.
-No hubiera venido si no me lo hubieras pedido.
Su voz era muy agradable y su olor era tan dulce... tal vez era por las copas que había bebido.
-O tal vez sí.
Le dije entre risitas mientras le besaba en la mejilla y me iba. Pude ver su brillante sonrisa antes de que entrara en casa. ¿Qué me estaba pasando? En casa estaba todo apagado excepto la luz de la entrada que mi madre solía dejar por si acaso, ella ya dormía así que fui sin hacer ruido a mi cuarto, me quite el vestido y me eche mirando la claraboya que tenía justo encima. Se veía el cielo nocturno totalmente despejado e iluminado por las estrellas y la luna llena. Tenía unas vistas preciosas desde mi cama y muchas noches me quedaba mirando el firmamento hasta quedarme dormida, pero esa noche antes de cerrar los ojos vi una estrella fugaz. A sí que como cualquier persona con algo de fe pedí un deseo, o tal vez fueran varios.
Aunque no dormí mucho me desperté bastante fresca y con ganas de la noche que estaba por venir. Tenía que hacer muchas cosas antes de ir al rancho. Necesitaba un vestido, algo diferente a lo que hubiera llevado siempre, pero que encajara conmigo. Estaba muy nerviosa así que pedí ayuda a Vet que vino corriendo a socorrerme. Me abrazo en cuanto le abrí la puerta.
-Siento mucho la noche de ayer, sentíamos un poco de vergüenza...
Negué rápidamente.
-Llevabas unas cuantas encima.
Suspiro.
-Supongo que habrá que acostumbrarse... ¿Por cierto que tal con Stefan?
Dijo cambiando bruscamente de tema y haciéndome sentir aún más nerviosa de lo que ya estaba. Me derrumbé en el sofá.
-No te voy a mentir... creo que me gusta, bastante...
Vet empezó a chillar como una loca mientras saltaba en el sofá.
-Lo sabía... ¿ha pasado algo?
Negué rápidamente con la cabeza y le conté por encima como había sido la noche. Después fuimos de compras ya que ella tampoco tenía ningún vestido para esta noche. Pasamos por varias tiendas que nos solían gustar donde vendían carísimos vestidos, después de estar dando vueltas como tontas acabamos en una cafetería de una calle muy antigua donde servían un te casero y pastas buenísimas.
-Tendríamos que venir aquí más veces.
Me sorprendí mucho al ver que enfrente de la cafetería donde estábamos había una pequeña tienda de ropa de gala, parecía bastante antigua pero aun así después de tomar él te decidimos entrar. Era una tiendecita parecida a un anticuario pero con vestidos hechos a medida y a mano. Algunos eran muy bonitos, pero me llamo más la atención uno de terciopelo rojo con palabra de honor, bastante ceñido y después con falda vaporosa del mismo color y tonos negros. La costurera hizo que me lo probara y sorprendentemente me quedaba bien.
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Black Heart
SpiritualLos animales son seres tan distintos a los humanos. Se cree que son ángeles ¿Y si tuvieran razón? A lo mejor no todos, ya que los animales carnívoros tienen sus instintos asesinos, pero a la vez, lo hacen por necesidad. Me llamo Alisa Newton y hace...
