Todavía sentía un extraño mal estar al haber llegado a casa, preferí ir directamente a mi habitación y encerrarme hasta que volviere la enfermera. No tenía ganas de ver a nadie en aquel momento, solo quería estar encerrada en el cuarto mirando el techo. ¿Por qué me había ocurrido eso al ver aquel caballo? ¿Me daban miedo? Era la primera vez que veía imágenes de ellos desde que había despertado y no entendía el porqué de aquella sensación tan rara. Final mente acabe por dormirme.
Otra vez volviendo a tener los mismos sueños, sombras borrosas gritando, hablando y susurrando que recordara, hasta que un golpeteo en la puerta del dormitorio hizo que me sobresaltara. Era María que venía como cada día, no recordaba cuanto tiempo llevaba durmiendo, pero estaba totalmente engarrotada y me costaba moverme.
-¿Estas bien?
Negué lentamente.
-Ayer tuve una experiencia muy rara en una cafetería... era la primera vez que salía de casa.
Mientras ella hacía las curas que debía contestó.
-Será el estrés postraumático y el no recordar tampoco ayudara mucho.
Era muy posible que ocurriera algo así, todo me daba pánico. Cualquier situación que no pudiera recordar o controlar.
-¿Sigues escribiendo el diario que te recomendó el medico?
Claro que escribía en el, cada día, varias veces.
-Sí, pero no sirve de nada.
Termino de recoger las cosas y antes de marchar dijo.
-Empezaras a recordar, no te preocupes, dale tiempo y ten un poco de fe.
Eso quería hacer, pero se me estaba empezando a agotar la paciencia. Aun así, estando tan enganchada, me levanté con fuerzas y le pedí a mis abuelos que me llevasen a la escuela de danza para poder hacer mis ejercicios en un lugar donde me sentía cómoda. Roxanne vino corriendo a recibirme y mando a mis abuelos que fueran a dar un paseo mientras yo me quedaba con ellas. Mientras las chicas entrenaban, ella me ayudaba con mis ejercicios y estiramientos.
-¿Has probado ponerte de pié?
La miré sorprendida.
-Claro que no, no tengo fuerza suficiente.
Se quedó mirando mis piernas un momento y después miró una de las paredes donde había respalderas.
-Si no lo intentas nunca lo sabrás.
Me ayudó a sentarme en la silla de ruedas y me acercó frente a ellas.
-Tienes suficiente fuerza en los brazos como para agarrarte e intentarlo, si las piernas te fallan, te salvan los brazos.
¿Era una broma? Pero al mirarla sabía que lo estaba diciendo enserio. Roxanne parecía ser la típica profesora estricta. A sí que intenté echarle valor, miré alrededor, todas me miraban confiadas y seguras de que podría hacerlo. Quería creerlo también a sí que cogí una de las barras con las dos manos y estiré hasta quedarme pegada totalmente a la espaldera. Sentí como mis pies tocaban levemente el suelo con inseguridad mientras mis brazos comenzaban a temblar por la fuerza que estaba ejercicio a sí que me dejé caer agotada en la silla.
Roxanne me miró muy seria.
-Esto deberás hacerlo cada día, al fina acabaras manteniéndote de píe sin la ayuda de sujetarte a nada.
Sus palabras me dieron un ápice de esperanzas, era la primera vez que intentaba estar de pié y aunque no había sido lo que esperaba ya era mucho... No me rendiría tan fácilmente, era cuestión de trabajar en ello. Me había sentado bien haber ido a la academia aquel día, era una de las pocas vías de escape y me ayudaban a sentirme mejor. Cuando volvieron mis abuelos no tenían ganas de volver a casa, quería estar lo más alejada posible, no sabía por qué.
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Black Heart
EspiritualLos animales son seres tan distintos a los humanos. Se cree que son ángeles ¿Y si tuvieran razón? A lo mejor no todos, ya que los animales carnívoros tienen sus instintos asesinos, pero a la vez, lo hacen por necesidad. Me llamo Alisa Newton y hace...
