Las vacaciones de navidad se estaban pasando muy rápido, sí que es verdad que las galas nos ocupaban mucho tiempo. Stefan me había acompañado a todas y cada una de ellas sin rechistar, solo porque quería estar conmigo. Nuestra relación crecía más cada día que pasaba y no dejaba de sorprenderme, me encantaba estar con él. Mis padres aceptaron de muy buen grado nuestra relación, a mi madre le parecía un chico fantástico y bueno mi padre adoraba a su familia a sí que no se opuso en absoluto. Después de que le regalara los patines que tanto ansiaba tener intentaba sacar hueco cada día para que pudiéramos volver. La relación con Vet y Erik había cambiado, de echo íbamos juntos en pareja a las galas. No se me hacía raro estar con Stefan y tener delante a Erik, al parecer a él tampoco parecía molestarle. Apenas estaba yendo a la escuela de danza, de hecho no solía ir. Entre estar con Black, patinar con Stefan y el resto de festividades necesitaba tiempo, cosa que antes no tenía y ahora sí.
-¿Ya tienes vestido para fin de año?
Preguntó Stefan mientras cepillo a Black. Ya estaba mucho mejor, las cicatrices empezaban a sanar poco a poco al igual que al caminar, ya no cojeaba tanto y empezamos a trabajarle poco a poco la elasticidad del cuello.
-Tengo muchos sin estrenar en el armario...
Se froto la frente.
-Pensé que no te gustaban.
Y así era, los odiaba, si siquiera sabía porque estaban ahí, tenían pinta de ser regalo de Constance.
-No me gustan, pero debería de usarlos...
Me abrazó sin avisar haciendo car el cepillo al suelo.
-¿Por qué no los vendes?
No lo había pensado, seguro que mucha gente querría comprarlos.
-Buena idea, los subiré a internet.
Negó lentamente con la cabeza mientras me besaba.
-¿Por qué no los llevamos al mercado?
El mercado de Roma... tenía tantas tiendas, aparte de alimentación, había mucha gente que montaba puestos con ropa que hacían ellos, otros eran de segunda mano, antigüedades y muchas cosas más.
-Seguro que encuentras ahí el vestido perfecto para empezar el año.
Dijo en tono ligón. Aunque apenas acabábamos de empezar a salir nos compenetrábamos mucho en todos los aspectos. Aunque aún no teníamos relaciones carnales como tal, no lograba entender por qué, si era verdad que yo por mi parte no había intentado nada, pero él tampoco. No me molestaba, al contrario... el problema era que me excitaba demasiado y no sabía cómo parar esa sensación de querer devorarlo.
-Mientras encuentre algo... me vale.
Después de haber pasado rato con Black, montar un poco caballos del rancho y ayudar a Stefan con un par de clases fuimos a patinar sobre hielo. Cuando patinaba podía expresarme también bailando, solía esperar a que se fuera la gente para practicar un poco, Stefan me ayudaba con algunos movimientos a parte que era una buena pareja de baile, sabía seguirme. Una vez terminamos con una pirueta empezamos a escuchar unos aplausos. Una mujer había estado observándonos un rato.
-He visto como patináis, espero que no os importe...
Dijo con una voz muy segura, llevaba el pelo recogido en un apretado moño, iba bastante abrigada y de oscuro, con patines y unas fundas negras también. Su nariz aguileña y los ojos rasgados le daban un aire de imponencia y respeto, pero a la vez su sonrisa era cálida.
-Soy la señorita Erika Faustum, entrenadora del club olímpico de patinaje.
Después de su presentación fuimos a darle un apretón de manos cada uno y a presentarnos, aunque ella al parecer ya nos conocía.
YOU ARE READING
Black Heart
SpiritualLos animales son seres tan distintos a los humanos. Se cree que son ángeles ¿Y si tuvieran razón? A lo mejor no todos, ya que los animales carnívoros tienen sus instintos asesinos, pero a la vez, lo hacen por necesidad. Me llamo Alisa Newton y hace...
