Shinichi y Shiho también conocidos por el mundo como Conan y Ai estaban en una fiesta... de un compañero todos aparentemente estaban entre los 11-12, claro a excepción de ellos... por lo que podían ver sus rostros aburridos a metros.
—¡Vengan, vengan a jugar un rato con nosotros! —les habló emocionada a sus dos amigos con cara de funeral.
—Paso. —dijo la oji-verde lo menos seco que pudo, aunque no salió bien.
—Lo siento, Ayumi pero también paso. —le siguió Conan, este si de modo amable, tratando de compensarla la falta de amabilidad de su compañera.
—¡¿Eh?! ¡¿Por que?! —exclamó confundida Ayumi.
—¡Déjalos Ayumi! —habló Mitsuhiko ya cansado de tratar de convencer a sus amigos.
—Si, que pongan sus caras a otro lado. —dijo el moreno, fanático de la comida, la molestia llegando hasta él.
Los dos rodaron los ojos, pero claro sus amigos no se dieron cuenta... los minutos pasaron y cada vez los niños se alejaban más de ellos, incluso la madre del cumpleañero les habló, pero Conan hablo rápidamente para que Ai no saliera con una de las suyas.
—¡Ya me canse! ¡¿Cuánto más debemos estar aquí?! —preguntó con una mezcla de cansancio y molestia.
—Bueno, supongo ya nos podemos ir. —respondió también aburrido mirando su reloj.
—Mmm ya veo. —dijo en un tono misterioso, el oji-azul la miro confundido, cuando se da cuenta que ella se acerca cada vez más a su rostro quedando a centímetros uno del otro, con una sonrisa de lado le hablo. —Por que no vamos a casa y comenzamos una fiesta solos... tu y yo. —dijo lentamente las ultimas palabras, cuando sintió a Conan separarla bruscamente de él, estaba esperando su típico discurso que sus cuerpo son muy jóvenes, cuando siente un jalón... ahora el detective la lleva corriendo fuera de la fiesta... bueno tampoco era como si los hubieran notado.
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