—¿Es normal que te ame tanto? —habló de forma soñadora, el detective más recocido de Japón. —Siento que sin tí no podría vivir, sin tí no soy nada, sin tí no podría vivir, ni respirar... todo se acabaría sin tí. —termino su discurso de amor, empezando a idear otro.
—¿Amor? ¿Que haces hablándole a la cafetera? —dijo con una mezcla de curiosidad y diversión.
—¡Shu! ¡Estoy declarándome! —habló algo molesto por ser interrumpido.
Shiho solo rodó los ojos y dejo a su novio con la jarra de líquido tóxico de gasolina para motores de aviones que se hacia pasar por café.
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