Ai se cruzo de brazos al ver a Conan llegar con una mano en la cabeza.
—Dame una de tus pastillas, me duele. —habló el detective acercándose a la chica.
—Ayer llegaste muy borracho, sabes. —dijo en un suspiro pasandole una pastilla.
—Tampoco era para tanto. —respondió sin prestarle mucha atención, agrandó el agua.
—¿Ah, no? Me llamaste a mi celular y cuando me quería levantar a verlo, me dijiste que no me moviera, mientras me criticabas por no contestar. —explicó tranquila viendo al chico tragarse la pastilla.
—.......jejejeje. —río nervioso el azabache dejando de lado el vaso donde tomó el agua.
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