La charla.

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- ¿Cómo quieres que te llame? - preguntó la niña pelinegra con dos mechones rojos.

- Madara. - no quería que lo llamara padre, no quería encariñarse con ella.

- Está bien Madara-San... - le sonrió, esa sonrisa le recordó mucho a Kurai - ¿Qué fue lo que más le atrajo de mamá?

- Cállate. - esa niña era demasiado curiosa.

- ¿Tengo tíos de tu parte? - frunció el ceño, eso fue casi lo mismo que Kurai le preguntó.

- Están muertos. - no iba a hacer lo mismo que con Kurai, otra vez no.

- Lo lamento... ¿Cuántos años tienes? - si no se callaba la iba a meter en un genjutsu.

- Treinta. - respondió molesto.

- ¿Me dices el nombre de uno de mis tíos? - estaba acabando con su paciencia... Ni Hashirama podría hacer eso tan rápido.

- No. - definitivamente la iba a meter en un genjutsu.

- ¿Estás enojado? - dijo al notar la brusquedad de las palabras de su padre.

- Sí. - dijo de igual forma.

- Ya me callo. - aún le faltaba más de la mitad de la lista de sus preguntas para que se las responda, pero no quería que él se enojara.

La niña encontraba todo aburrido pero por lo menos tenía a los Zetsu blancos para jugar.

- El puente está quebrado~ ¿Con qué lo curaremos~? Con cáscara de huevo~ ¡Qué pase el rey~! ¡Él ha de pasar~! ¡Y el hijo del conde se ha de quedar~! - cantaban todos juntos, Madara tenía una vena en la frente pensando si fue buena idea.

- ¡No! ¿Por qué siempre a mí? ¡Es trampa! - gritó la niña.

Mientras Madara recapacitaba su idea, el Hokage ponía su plan en marcha.

- Aquí es. - susurró y Mito asintió.

- ¡Hay amigos! ¿Quieren jugar? - gritó el Zetsu al verlos.

- Nadie vino a jugar con nadie. - dijo la Uzumaki sería - Dime ¿Qué hicieron con la niña?

- Buaaaaa! ¡Yo quería jugar! - se puso a hacer pataleta.

- Está bien, juguemos un juego. - dijo Mito y el albino que estaba escondido se preguntaba si era verdad - Lo llamé verdad, yo inicio.

- ¡Siiiiiiiiii! ¡¿Y de qué trata?! - preguntó emocionado.

- El primero, yo, le hace preguntas al otro y este tiene que responderlas, el límite son 3. - dijo seria sentándose.

- ¡Bien! - se sentó también.

- ¿Qué hicieron con la niña? - preguntó cómo en un interrogatorio.

- La llevamos en presencia de Madara-Sama. - respondió sin importarle nada.

- ¿Dónde está Madara? - preguntó y el Zetsu sonrió.

- Con la niña. - respondió obvio, allí Mito se dió cuenta de que no le iba a responder la ubicación de Madara aunque le preguntara más específicamente.

- ¿Cuáles son tus habilidades? - iba a aprovechar su última pregunta.

- Desplazarme bajo tierra, copiar gente, copiar el chakra y olor de la gente y comunicarme con los demás Zetsu. - dijo y Mito se puso tiesa... Eso significaba que eran más y la podían atacar - Sigo yo.... ¿Quién eres?

- Mi nombre es Mito. - ella también podía jugar con fuego.

- ¿Cuántos años tienes? - era algo bastante personal, al parecer este sólo quería amigos.

La Hija De Madara - NarutoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora