Él podía sentirla, el podía sentir como ella temblaba bajo su cárcel de músculos; su cuerpo era tan frágil que con un simple movimiento podía hacer con ella lo que quisiera, y aunque esa propuesta era demasiada tentadora, el no era el tipo de baja calaña aprovechándose de la situación.
Decidió frenar sus intenciones, recordando cual fue el motivo que lo llevó para profanar el espacio íntimo de la prisionera pues jamás maquino un plan para tenerla en esa posición, sin embargo al cruzar con esos ojos agua marinos pudo sentir que cada fibra de su cuerpo se sacudía invitándolo a reaccionar impulsivamente ¿Qué ocurría con él? ¿Por qué se dejaba llevar tanto con esa simple mujer? Porque por más que quisiera negarlo, la mujer de cabellos como el mar desprendía un aura atrapante.
Su cuerpo actuaba por puro impulso, sus sentidos se veían embriagados bajo ese aroma peculiar de ella, atreviéndose a acercar su rostro en un acto por querer inhalar con más fuerza esa fragancia, pero jamás contempló que la distancia que los separaba había sido acortada desde muchos minutos atrás, sintiendo como su nariz rosaba contra esa tersa piel de porcelana donde la cual había rastros de lágrimas.
Su cercanía tan amenazante la hacía temblar bajo su merced, tan expuesta a su depredador que parecía dispuesto a lanzársele y acabar con el último respiro de su alma, fue en ese momento cuando su mente entró al juego indicándole que despertara del transe en la cual se encontraba, que corría peligro a la merced de ese hombre y todas las alertas de supervivencia que ella había adquirido en ese tiempo en cautiverio salía a flote para defenderse.
No quería que ocurriera lo que en su mente le alertaba con demasía, volvía a llegar de golpe ese recuerdo que la impulsó a abandonar Tsufuru, aquel fatídico día en donde el hombre al cual más admiraba en toda su vida, fue el verdadero dueño de todas sus pesadillas de la oscuridad.
Y fue cuando despertó, desviando su rostro hacia un lado opuesto al de su depredador, sintiendo como la puntiaguda nariz del príncipe rosaba contra su mejilla. Su corazón latió tan fuerte al perderse entre esos orbes azabaches que no perdían hilo de cualquier movimiento, podía sentir como su respiración se fue de golpe y su cuerpo comenzaba a perder fuerza alguna, ese hombre con una simple mirada la dejaba helada por completo. Pero lo que más impactó en ella fue la proximidad de sus labios, tan amenazantes, llenos de fuego y embaucadores, un simple movimiento y podía sellar los suyos, o eso imaginaba.
La suave respiración del príncipe la sentía golpear sobre su rostro, ¡Santo cielo! Su fresco aliento era un bálsamo para su piel caliente, logrando erizar cada parte de su cuerpo a ella, esto no era lo que imaginaba. Cerró sus ojos siendo presa de ese juego, de esa marea de sensaciones, y entonces...nada sucedió.
No, no entendía que sucedía con él, esto era humillante. Cómo si su piel quemara, la alejó por completo de su cuerpo dejándola nuevamente libre de su merced, no pudo evitar contemplarla una vez más la perfecta fisonomía de su prisionera, notando esos detalles que lograban hacer de su vista una tremenda obra de arte; mientras que la princesa torpemente llevó ambos brazos para cubrir sus partes íntimas tan expuestas a él, mientras sus mejillas se tornaban a un color carmesí dándole un toque enternecedor y adorable, reflejando el pudor que sentía en ese momento.
A pesar que en el rostro inexpresivo del príncipe transmitía un fuerte mutismo, lo que nadie sabía era que el hombre por dentro lo invadía un nerviosismo extraño. Intentó grabar en sus recuerdos la postal que tenía frente a él, pues sabía que sus ojos no volverían a ver a algo así, simplemente se encontraba embelesado ignorando el hecho que no vio venir en una fracción de segundos: una bofetada de Bulma.
—¡Maldito pervertido! — Ella podía sentir la intensidad de su mirada oscura sobre la de ella, y aunque el príncipe no la hubiera barrido con sus orbes azabaches por todo su cuerpo de una manera grotesca, ella sabía muy bien que el hombre no se retiraba por el hecho de humillarla y que mejor invadiendo su intimidad. No lo pensó ni un segundo más, el mutismo que se había generado entre ambos no duró más de dos minutos, pero fueron los suficientes para arrancarle el aire y el habla. No supo que sucedió en su mente, el hecho de haberlo sentido tan próximo a ella le despertó una sensación nueva en ella quedando hechizada por esos minutos; y gracias a la abrupta separación del príncipe fue cuando ella despertó, dándose cuenta lo que estaba sucediendo en escena y despertando de ese sueño, se encontraba desnuda frente a él, y a él le valía un comino la situación.— ¡¿Cómo se atreve a hacerme esto?!
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BRAVEHEART
FanfictionUA. Las vueltas de la vida te pueden sorprender de tenerlo todo, a nada en un solo segundo. ¿Qué serías capaz de hacer por conseguir tu más anhelado sueño? ¿A qué precio? ¿Cuánto vale para ti tu libertad? La lucha entre los dos reinos más poderosos...
