XV. Una última esperanza

146 12 5
                                        

Jamás había sentido en toda su vida ese especie de vació que inundaba su pecho en ese momento, su cuerpo se había vuelto pesado, sus piernas flaquearon obligándola a caer sobre el alfombrado suelo, y con una mano sobre su pecho intentaba poder controlar sus agitadas respiraciones.

Lo vio retirarse sin titubeo alguno, en ningún momento se detuvo y miró hacia ella, no, el príncipe saiyajin se retiró sin mencionar una sola palabra, sin retractarse, dejándola de nuevo sola, como ella se lo pidió. Sentía escocer sus enormes luceros cielos, sus lágrimas recorrían su afilado rostro, mismo donde en ese momento expresaba la peor de las agonías.

Quiso gritarle que no se fuera, que la llevara con él, que todo lo que le exigió que lo olvidara y que solo se concentraran en la forma en cómo uno y otro se entregaban a su pasión. Su ausencia le quitaba el aliento, porque su verdadero miedo era que el desalmado de su hermano le hiciera algo, ella conocía más que nadie a ese maldito demonio, Vegeta no era ningún oponente para esa bestia infernal ¡Ella lo sabía! Y tan solo imaginar que él, su príncipe, perdiera la vida en manos de su hermano le causaba un inigualable dolor ¡No podía permitirlo!

Intentó detenerlo, necesitaba advertirle sobre esa bestia que enfrentaría, sabía que el orgulloso príncipe jamás reconocería una derrota sin antes probarla ¡Pero Broly no era cualquier humano! Antes de tan siquiera dar un paso, sintió unas delgadas manos sostenerla de su antebrazo derecha, sorprendida miró hacia quien logró interceptarla encontrándose con el celestial rostro de la princesa Tights.

—No Bulma, no lo hagas.

La peli azul sorprendida por la intervención de la futura reina, limpió con el dorso de sus manos las lágrimas impregnadas en su rostro, le resultaba vergonzoso que la vieran llorar a cada momento. Lo que en realidad le sorprendió fue la manera en como heredera la observaba, era una mezcla de pena y melancolía, como al mismo tiempo ternura y familiaridad; fue en ese momento que la verdad cayó tal como balde de agua fría sobre Bulma...su hermana, su verdadera familia.

—No puede irse...—Susurró la peli azul entre un hilo de voz, ahora en su mente se debatían dos verdades que le eran difíciles de asimilar.— Lo matarán...

—El ejército de Vegetaseí es uno de los más fuertes de las tierras Este, sin duda alguna con el príncipe al frente lograrán vencer a las fuerzas de Paragus...

—No, ustedes no entienden...—Suspiró cansada.—No hay fuerza poderosa que pueda derrotar al hijo de Paragus.

—Bulma...—Tights debatió en hacer su siguiente cuestionamiento, tan solo con ver el rostro angustiado de la peli azul sintió como se formó un nudo en la boca de su estomago. No era tonta, podía percibir que su hermana sufría por el príncipe Vegeta ¿Se vería tan inapropiado abordarla con la verdad de su sangre? Estaba en un verdadero dilema, no sabía ni por dónde empezar ni que palabra decir ¡Sí tan solo Kami-sama le ayudara en ese momento!

—Necesitamos hablar en privado, por favor.

Tights tragó en seco al escuchar las firmes palabras de su hermana, que aunque su estado se notara vulnerable, en su voz revelaba la urgencia que necesitaba por escuchar todo.

Sin más preámbulo alguno la futura reina de Capsule condujo a la peli azul hacia la planta alta del castillo, aunque Bulma se sentía inestable en ese momento no perdía detalle del lugar donde se encontraba, cada rincón era sumamente precioso; las paredes se encontraban de tapices color crema, los elegantes candelabros que colgaban del techo se encontraban bañados de tonos dorados y a su vez a su paso sobre el pasillo que conducía a las habitaciones reales se encontraba una serie de recuadros con imágenes de todos los antepasados reyes que tuvo Capsule.

BRAVEHEARTDonde viven las historias. Descúbrelo ahora