Esa misma tarde comenzaron a llegarme flashbacks de la fiesta de anoche, mi memoria comenzaba a recobrarse, resulta que no hice nada malo como yo pensaba, literalmente el alma me regresó al cuerpo. Mark el tipo con el que me acosté si es demasiado guapo, Richard me dijo que es de seguridad y su puesto está en la parte de afuera, sólo viene a las fiestas y a dormir claro.
Así que decidí no darle mayor importancia, ahora que sé como pasó todo.
***************************************************************************Ya ha pasado más de una semana, Argos decidió darnos una tarea muy sencilla, sellar las cajas con la droga, no es difícil obviamente, al menos nos mantiene ocupados. Tanto tiempo aquí me ha puesto a pensar, ¿qué hubiera pasado si no salgo de casa? ¿estaría ya muerta? No lo sé pero lo más probable es que sí, quiero agradecerle a Argos por dejar que nos quedemos, creo que le debo una muy grande.
Richard me pasa otras tres cajas y me saca de mis pensamientos.
-Recuerda, sólo la parte de arriba.-Me dice y las cajas van a dar al rincón con fuerza.
-No las avientes así, si se abren estamos muertos.-Eso fué lo que nos dijeron "Sólo están aquí de invitados, si abren, tocan, huelen una de esas bolsas aunque sea por accidente yo mismo me encargaré de que no vuelvan a ver la luz del día". Con esa última frase tenemos para estar lo bastante asustados y cuidar cada una de nuestras acciones.Pasamos por lo menos otras dos horas haciendo exactamente lo mismo, pasar, sellar, acomodar, una rutina que sinceramente ya me ha puesto tensa de todos los músculos de mi cuerpo, inclusive Richard, que está haciendo movimientos con su cuello y hombros cada que me pasa más cajas.
-Momento, momento, momento.-Se queja.-Necesito estirar.....me.
Hago lo mismo y mi cuello truena horrible pero descanso.
-Que te parece si vamos a comer algo.-Propone.-Si estoy un segundo más ahí sentado creo que me partiré a la mitad, no es juego.
Le sonrío y asiento. Nos dirijimos a la puerta pero alguien nos detiene.-¿A dónde creen que van?.-Choco con un tipo que nunca había visto.-Yo veo por allá otra docena de cajas sin el sello.
Richard y yo nos miramos sin entender quién es y porqué nos da ordenes.
-Argos me envío para ver como iban, ya llevan haciendo esto un buen rato, deberían saber que no salen hasta que todas estén selladas y acomodadas.-Como si no lo supiéramos aún, el tipo cruza los brazos y decidimos volver a nuestros asientos. Richard y yo sabemos que lo último que queremos es provocar problemas, así que no decimos nada hasta que lo vemos salir por la puerta.
-¿Quién coños es él?.-Pregunto ofendida.
-No lo sé, a ése si que jamás lo había visto.
Comienzo a odiar este lugar poco a poco, recibimos amenazas todos los días de tipos diferentes que nisiquiera sabemos quiénes son, que hacen y porqué pretenden matarnos, degollarnos y descuatizarnos si no hacemos lo que nos piden. Quiero volver a mi vida de vez en cuando pero la vocecilla me recuerda que nos acogieron aquí sin dar nada a cambio, que mi padre quiere matarnos también por si fuera poco y que tan pronto ponga un pie fuera de aquí, Hawk me volará la cabeza y sabrá que pretenda hacer con mis restos.Resignados a ir por algo de comer volvemos a nuestro "Trabajo".
No es sino hasta pasadas las seis de la tarde cuando por fin terminamos y puedo jurar que necesitaré terapia para volver a enderezarme, me duele todo, Richard casi se desmaya un par de veces y es que hoy hemos tenido más trabajo de lo habitual, pensamos que hay pedidos especiales porque no hay otra razón para esto.-Sabes, si llegamos al comedor y de repente no me ves, será porque he muerto en mi asiento, te lo digo.
Me rió, no me sorprendería que me pasara lo mismo estamos exhaustos.
Al llegar al comedor casi no hay nadie, la hora de comer fué hace dos horas, supongo que nos dejaron las sobras.
Me sirvo lo que hay y comemos como si no hubiése un mañana hasta quedar casi dormidos en la mesa. Tuve que llevar a Richard a rastras al cuarto, lo aviento en su cama y me subo a dormir yo también, no me molesto ni en quitarme los zapatos.
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EN TINTA NEGRA.
Ficción GeneralSecuestros, robos, armas y droga. Todo eso, ¿mejor que estudiar leyes? Por supuesto. Arlett una chica de 24 años es tentada a dejar que su destino tiemble en la balanza de lo ilegal y lo legal. Su futuro es prometedor sin duda, pero ¿es acaso lo que...