Brownie de chocolate

1.9K 62 1
                                        

Despertar con un par de minutos de retraso es una cosa pero, despertar media hora tarde es una tragedia, y no precisamente por el hecho de que podría llegar tarde a la escuela, no, eso no era nada importante para mí, pero tener que saltarme mi preciado desayuno es algo que me traería de malas hasta que mi estómago decidiera reconciliarse con migo. Cuando me levanté la mañana del lunes estaba muy desorientada, además de muy adolorida, pero lo más importante era que me había despertado antes de que sonara la alarma de mi celular… extraño. Sin darle más importancia me levanté de la cama para ir a tomar un baño y luego volví a mi cuarto para aplicarme algo de crema en el cuerpo. Estaba en eso y recordando que había olvidado realizar un trabajo de matemática cuando se me ocurrió ver la hora en mi celular y….

-Oh por dios ¡Me quedé dormida!- yo pensando que me había levantado antes de la hora y resulta que me quedaban cinco minutos antes de que el bus pasara en la parada que quedaba cerca de mi casa, porque ahora no tenía auto ¿Qué le habrán hecho mis padres al auto?. Como pude terminé de vestirme en tres minutos, poniéndome unos jeans azules, unas lonas desgastadas y mi polera gris con el estampado F! You, luego tomé mi bolso y salí corriendo a la parada. Cuando al fin llegué a ésta y vi que el bus se acercaba, noté que el jeans que vestía era de los que compré hace poco, uno súper ajustado.

-Mierd… Maldición- me amonesté mentalmente por no controlar mi boca –lo que me faltaba, ahora visto un jeans de Ignacia, espero que mis amigos no me pregunten sobre esto…- estaba pensando en voz alta cuando llegó el bus y, como comenzaba a sentir un poco de frío, me puse el suéter azul rallado que me quedaba algo grande, pero no de forma exagerada.

Cuando me bajé del bus, salí casi corriendo para alcanzar a comprar algo de comer antes del toque de campana. En el camino hasta la escuela mi estómago sonaba como loco, se que puede sonar exagerado pero, cuando de comida se trataba, mi cuerpo y yo éramos personas separadas, como si fuera un bebé al que se le privaba de la leche de su madre, y esto había provocado que recibiera unas cuantas miradas algo extrañas que me hicieron aún más tortuoso el camino hasta acá.

Cuando estaba llegando al kiosco, choqué con un chico que acababa de comprar un brownie de chocolate… mmm, chocolate, yo también quiero uno de ésos. Estaba tan metida en mis pensamientos lujuriosos con un brownie que no me había dado cuenta que el chico me sostenía por la cintura, entonces el carraspeó para que le prestara atención. Que sorpresa me llevé cuando vi esos profundos ojos café y ese cabello castaño alborotado. Sam, de entre todos los estudiantes tenía que toparme con el que me descolocaba más, todo por ese beso que estúpidamente le di.

-Yo… lo siento- dije alejándome rápido, al notar que me tenía sujeta por la cintura, aunque no pude evitar sostenerle la mirada.

-No importa. Por cierto, lindos ojos color miel- dijo él algo perdido en sus pensamientos. Antes de incluso alejarme, no pude evitar el rubor en mi rostro, mi mejor compañero últimamente. Estaba tan perdida en la vergüenza que incluso olvidé que mi estómago me gritaba para que comprara algo, y así fue como transcurrieron casi cinco minutos en los que ninguno de los dos dijo nada y pasó lo que era lógico, la campana sonó. Como si despertara de un sueño, recordé que aún no comía nada y ya no había tiempo para comprar algo… hice lo primero que se me vino a la cabeza.

-Yo… lo siento-

-¿Por qué?- y de un segundo a otro pasé por su lado, no sin antes tomar lo que llevaba en sus manos, y salí corriendo. No me detuve a voltearme para ver su reacción, eso habría sido lo más estúpido para hacer, así que cuando logré ocultarme dentro del edificio comencé a devorar esa gloria hecha de chocolate. Sentía como mí estomago comenzaba a disculparme por descuidarlo tanto tiempo y entonces retomé mi camino hacia mi primera clase del día: matemática.

Juegos traviesosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora