Capítulo 40: Niños.

309 12 10
                                        

Bastián.

Al día siguiente me encontraba caminando por los pasillos de mi colegio como un chico tranquilo sin nada para opinar siempre en lo mio tal ves soy egoístaaa

-Weon, porque estai caminando con ritmo.- Escuche que me decían a mi lado, chucha el Ruso.

-Hermano, taba' cantando.- Respondi.

-Piola.- Dijo abrazandome por los hombros y caminando mi lado.

-¿Hablaste con mi hermana?- Pregunté, la verdad ni alcanzo a ver a mi hermana en la mañana, hace un rato se hizo parte del consejo estudiantil, weona chora.

-No, no quiero hacerlo.- Respondió, noté como su tono se voz se endureció.

-¿Por qué?.- Volví a preguntar sacando su brazo de mi hombro, el se metió ambas manos a sus bolsillos y suspiró.

-Porque me cansé hermano, yo intenté que esto tuviera un futuro, iba a dejar todo por ella pero ella no me pescó, si ella no quiere estar conmigo, la dejo tranquila entonces.- Respondió, hice una mueca de disgusto.

-Bueno.- Respondí simplemente, él me miró sorprendido como a la vez que asustado.

Sabía porque me miraba así, quería que lo apoyara en pelear pero con Katherine nunca se sabe que pasará.

Conocía perfectamente a mi hermana, ella se crió con mi abuela lo que le quedaba de infancia, mi abuela siempre ha estado sola desde que el abuelo murió, ella ha sido el ejemplo de una mujer independiente, ella ha luchado más que nadie en criar a mi madre sola, y asi como mi hermana sabe eso, tiene el pensamiento de que no necesita a nadie a su lado, a nadie mas que a su propia familia, puedo saber lo buen cabro que es el Ruso, pero no puedo hacer nada.

-Eri' como el hoyo.- Dijo el de pronto volviendo a caminar.

-Weon, no puedo hacer nada, si vo' te dai por vencido, la Kathy no va a intentar ni estar contigo.- Dije, él paró en seco de caminar.

-¡Conchetumare!.- Exclamó rascandose la cabeza con impaciencia, sonreí.

-Ya weon, relajate, caminemos.- Dije empujándole levemente por el hombro caminando a su lado, el me siguió sin decir ninguna palabra.

Seguimos caminando sin un rumbo aparente, la verdad ni teníamos clases ya que el profe había faltado, y como era nuestro ultimo año no había ni un drama, caminamos unos cuantos pasillos mas hasta quedar en el pasillo en el cual es como un balcón que da hacia el patio de los cabros chicos, nos apoyamos en los barandales.

-Hermano tengo sed.- Dijo el Ruso rompiendo el silencio, reí.

-Te dai cuenta que siempre que estamos juntos te dan ganas de tomar o comer algo weon.- Dije riendo, el suspiró.

-No wei, siempre como, no es solo contigo, no te creai tanto larva.- Respondió, tomé mi mochila, la abrí y le pasé un jugo que había comprado en la mañana.- Te amo weon.- Agregó tomandolo.

Miré nuevamente a los niñitos que hacían actividades de clase y volas, yo a su edad ya estaba saltandome las clases, recuerdo que eran los primeros años desde que la Kathy se fue al sur.

-¿Ese no es el Pipe?- Preguntó de pronto el Ruso, me llamo la atención por lo que lo miré y seguí con la mirada hacia donde apuntaba.

Al mirar me sorprendí al notar que si era el Pipe y el Ruso no se equivocaba, se encontraba sentado en un circulo de cabros chicos con una guitarra, a veces sonreía en dirección a uno que otro niñito, parecía como en camp rock.

-¿Qué wea estará haciendo?- Preguntó el Ruso, reí, su tono me dio un poco de gracia.

-Ni idea.- Respondí sin tomarle mas atención.

-¿No le preguntarás?.- Preguntó.

-No, la verdad no, creo que por primera vez dejaré de deprimirme por algo que ya pasó.- Respondí.

-¿Cómo?

-Que ya me mandé una caga con el Pipe, si el quiere terminar conmigo lo hará tarde o temprano, ahora tengo que tomar en cuenta a mi papá, hace días no hablo con él.- Dije, la verdad me di cuenta que he dejado de lado a mi padre con el problema, no me ha informado que tengo que hacer esta vez, asi que iré.

-Buena, voy a la oficina de mi papá a sacarle las llaves del auto.- Dijo él, sonreí pero no alcancé a responderle porque ya había empezado a ir a la oficina del director.

Empecé a caminar en sentido contrario, hacia las escaleras, iré a mi casillero a buscar algunas cosas.

Al bajar me encontré con un par de niños que me miraron durante muchos segundos la verdad, demasiado para mi gusto, les sonreí amablemente y los pasé por un lado, de camino a los casilleros aún sentía que me miraban y algunos me seguían, incluso se habían juntado muchas más miradas. Nunca me había sentido tan rico.

En fin, pendejas hormonales, pendejos envidiosos, soy entero lindo, no los culpo.

Me acerqué a mi casillero y lo abrí, tome mi mochila y saqué la mayoría de las cosas que estaban en el casillero, ya no lo iba a ocupar, así me iba más dramáticamente.

-¿Qué haces?- Preguntó una voz detrás de mi, la cual conocía muy bien.

-Vacío mi casillero.- Pregunté secamente, igual estaba enojado, ayer me dejó solo, llorando por irse con la colorina.

-¿Por qué?- Preguntó nuevamente, cerré el casillero y le saqué el candado y lo guardé igualmente.

No respondí y empecé a caminar hacia la salida, en vola el Ruso ya me estaba esperando.

-Bastian, te estoy hablando.- Dijo él siguiendome, me di la vuelta de golpe y lo vi ahora, ahí se encontraba el con su guitarra en uno de sus brazos.

A ver cantame waxito.

-Pero mi conversación terminó.- Dije.- Al igual que nuestro noviazgo.- Agregué bajando inevitablemente mi voz, me di la vuelta empezando a caminar con la esperanza de que no lo haya oído.

Por favor Pipe, no habli' de eso, se me salio, no quise decirlo.

-¿Terminamos?

¡PUTA LA WEA OH'!

Apresuré mi andar, no quería hablar de eso.

¿Otra vez huyendo?

-¡Basti!.- Exclamó poniéndose al frente de mí, lo miré asustado, ya no tenía la guitarra en su mano.- ¿Estás terminando conmigo?.- Me preguntó al momento en el que se paró frente a mi.

-N-No, s-solo que...-

-¿Qué?- Volvió a preguntar.

-¡Puta la wea weon! Es que ha pasado tanto tiempo, te has vuelto tan frío que pensé...-

Paré de hablar al segundo de que él había empezado a reir, frunci el ceño y golpeé su hombro.

-Si quisiera terminar contigo te lo habría dicho.- Dijo el sobandose su hombro mientras me miraba.

Rodee los ojos y caminé por su lado para retomar mi camino hacia la salida.

-¿Vas a alguna parte?- Pregunto caminando a mi lado.

-No sé, ¿Terminaste lo que estabas haciendo?

-Hace un rato.

-¿Entonces vamos?

-Contigo, a donde sea.

Flaite. [BL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora