Capítulo 2: Gente un poco... Desagradable.

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Lunes 14 de mayo.

Felipe.

Han pasado unos cuantos meses desde que conozco a Bastian, y tengo que admitir que sí, me está empezando a gustar, y no es de sorprenderse, incluso durante el tiempo, ha demostrado que sólo es flaite con su grupo, en cambio conmigo y mi grupo, es muy normal y caballeroso, incluso, una vez que fue a mi casa, prácticamente enamoró a mi mamá, no hay día en el que ella no pregunte por él.

Me encontraba esperándolo en la puerta principal, hacia un frío de mierda y para variar, estaba lloviendo, al reconocerlo sonreí en forma de saludo, el me respondió y llegó a mi lado.

-Hace más frío que la...- Iba a decir algo más pero lo interrumpieron.

-Bastian Fuentes, vocabulario en el colegio, por favor.- Escuché que el impector le decía, reí.

-No dije naa'- Respondió el Basti, el impector ignoró sus reclamos y se fue.

Lo volví a mirar, ahora con más detalle, el Bastian estaba todo empapado, durante todo lo que llevaba el mes, este weon no se abriga ni un poco, sonrió y empezó a caminar a la sala.

-Basti, ¿No tienes frío?- Pregunté mientras caminaba detrás de él, le podía prestar mi poleron, estaba seco y calentito.

-N-No weon, estoy bien así.- Dijo, este cree que soy weon, está tiritando.

Iba a hablarle pero una persona se puso en nuestro camino, una no muy deseada persona.

-Hola Lipe.- Me saludó, hice una mueca de disgusto al escuchar el apodo que me decía.

No respondí.

-Wena po', me llamo Bastian, y vo'?- Le habló el Basti, siempre tan sociable, aunque no me gustaría que se relacionara con ella.

-Holi, me llamo Francisca, un placer conocerte.- Dijo ella, siempre actúa tierno o amigable.

Si supieran como es esta weona.

-¿Eri' amiga del Pipe?.- Preguntó el Basti, la weona me miró con una sonrisa.

-Soy su...- Interrumpí.

-Nadie, no es nada mío.- Dije, el Basti me miró sorprendido.

-Soy su polola.- Volvió a decir, frunci el ceño.

-¿Me estás webiando?- Pregunté ya sin paciencia, ¿que wea se creía?.

-Ya Lipe, si era broma, te volviste un amargado.- Dijo ella tranquilamente, suspire cansado.

Iba a seguir hablando pero miré al Basti, volví a suspirar al verlo seguir tiritando, miré por último a mi ex y tomé a el Bastian por el brazo, empecé a caminar hacia el baño.

Al llegar, cerré la puerta con pestillo y dejé mi mochila en el lavamanos, me acerqué al Bastian y le saqué el poleron mojado que tenia él, me saqué el mío y se lo puse.

-Oh la wea calentita.- Dijo él abrazándose a sí mismo, sonreí.

Saqué un chaleco de lana de mi mochila y me lo puse, no abrigaba tanto pero estoy bien así.

-¿Quién era esa weona?- Preguntó él de repente, lo volví a mirar y parecía un poco enojado.

-Mi ex.- Respondí, no iba a mentirle, tengo confianza con él.

-¿Qué te hizo?.- Volvió a preguntar cruzándose de brazos.

-Me cagó.- Dije, él me miró sorprendido.

-Maraca culia...- Dijo por lo bajo, no hablé, igual me dolía un poco.

Tomé mi mochila y la colgué en uno de mis hombros, volví a mirar al Bastian y él aún no se movía.

-¿Te dolió mucho?.- Preguntó, sonreí de una forma dolida.

-Puede ser.- Respondí, él me miró unos segundos más, se acercó rápidamente a mí y me abrazó.

-Cualquier cosa yo puedo sacarle la chucha a esa conchetumare, no me va a importar si es mina.- Dijo él apretando el abrazo, sonreí.

Weon lindo.

-Gracias.- Dije abrazándolo de vuelta.

-Vamos a llegar tarde.- Dijo él, sonreí.

-Que la chupe la clase, estoy cómodo así.- Dije, escuché su risa, lo cual me hizo sonreír.

Eres tan perfecto.

***

Ya era el recreo de el almuerzo, mi grupo y yo nos dirigimos a la cafetería, ya ahí, el Martín tomó una bandeja de comida, Janny y yo no, porque ella trajo comida a parte y me va a dar, si es tan linda.

-¿Cómo van las cosas con el Basti?- Preguntó el Martín, sólo lo miré, algo me decía que no dijera nada o todo se iba a estropear.

-Bien.- Respondí simplemente, el Martín me miró sorprendido pero no dijo nada, Janny me miro por unos momentos sin expresión alguna, creí que iba a decir algo, pero al final no dijo nada.

Estuvimos comiendo en silencio por un rato, nadie decía nada, el ambiente estaba tenso hasta que escuché la risa de el Basti, miré tranquilamente a la puerta, sí, estaba él, por desgracia, con su polola, por suerte, con su grupo, me caen bien.

Se acercaron a nuestra mesa, el Bastian se sentó junto a mi en la derecha y la polola a su lado, y su grupo de amigos a mi lado izquierdo.

-¡Bueeeena Pipe!- Dijeron e hicimos un saludo de manos.

Su grupo eran 3 weones, el primero se llama Fernando, es como de mi estatura, es como el weon buena onda de el grupo junto con el Basti, le llamaban el Ruso, no sé porqué, weás de flaites.

El segundo se llama Cristián, es un poco más bajo que todos ellos, es enojón pero igual buena onda.

El tercero se llama Rodrigo, es de la estatura del Basti, es el weon piola y tranquilo del grupo. Me caen bien.

-Hola amor mío.- Dijo el Ruso abrazándose a mi por mis hombros, reí.

-Que asco.- Habló la tierna polola del Bastian, ignoré esto, ni la miré.

-Cony, ¿que wea te pasa?.- Habló el Basti, ahora sí miré, me sorprendió, casi nunca dice nada cuando la polola dice alguna estupidez, al parecer ella igual se sorprendió.

-Me da asco po' weon, maricones culiaos, no son normales.- Respondió ella, como si fuera lo más normal tener un pensamiento tan hueco, suspire con cansancio.

Me levanté dispuesto a irme, pero la voz enojada de Janny me detuvo.

-Mira maraca conchetumare, lo que menos soporto es a la gente weona y patética, lo que de verdad da asco es tu forma de pensar, ahora te largas o nosotras vamos a tener un problema.- Soltó mi mejor amiga con un odio notable.

-¡Oe' que wea te pasa con la Cony! ¡Te meti' con una te meti' con todas!- Hablaron detrás de Janny, las amigas de la polola del Basti.

-No tengo ni un problema con sacarle la chucha a todas ustedes.- Las enfrentó mi amiga, me reí por la choreza en la que se transforma.

-Ven po' te vamos a matar perra culiá.- Dijo una de las amigas de la Cony, y le levantó la mano a la Janny.

-Le tocas un pelo, y me va a dar lo mismo si eres mujer.- Advertí yo, no me iba a quedar callado.

-¡Oe que te metí vo' maricón conche-

-¡Ya! Paren la wea, Constanza andate y de paso llevate a las weonas de tus amigas.- Le interrumpió el Basti, sonreí y me senté.

-No me voy a ir de aquí, menos si vai' a defenderlos a ellos en vez de a mi.- Dijo ella, me volví a reír.

-Hace la wea que querai'- Dijo el Basti, me miró, como indicándome que me vaya con él, volví a pararme.

Y salimos juntos de ahí.

Puta la wea, no terminé mi comida.

Flaite. [BL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora