Desde el primer momento que volvió a pisar esa casa, supo que ya nada volvería a sentirse como antes. Su antiguo hogar se encontraba ahora vacío y jodidamente silencioso. Echaba en menos los gritos de Nayeon, los ruidos que hacía su madre en la cocina e inclusive la televisión encendida siempre en su cuarto, aunque nunca le prestaba atención.
A su antigua yo le hubiese dado mucha tristeza el estado actual del que antes era su hogar, pero ese yo ya no existía. Todo lo que antes le parecía importante, ahora no lo era.
Se había instalado en la casa hace dos días, dedicándolos completamente a limpiarla y ambientarla correctamente, después de todo, viviría allí durante un tiempo.
Durante lo que durará su estadía en ese pueblo y su propósito para ser exactos.
Se preparó un té, mientras pensaba en todo lo que tenía que hacer. Recordó que primero que todo, debía ir a una entrevista con el rector de la universidad donde había pedido un plazo. La universidad a la que hubiera ido al salir del instituto, cuando todo pasó...
Siempre le había apasionado el arte, el poder retratar algo o alguien en una hoja con solo un lápiz, le parecía la cosa más maravillosa del mundo. La forma en que la música la invadía, le llenaba de una sensación de plenitud y paz. Cómo los colores podían darle vida a cualquier situación, poder inmortalizar un momento en una pequeña fotografía. Todo lo que antes le apasionaba, ya no le hacía nada.
Comenzando por ella.
Solía pasarse horas enteras sentada bajo el árbol en pleno patio del instituto, solo observándola y admirando su belleza. Cogía un simple lápiz grafito, y en una hoja en blanco trataba de alcanzar con todos sus esfuerzos, aunque le fuera realmente imposible, un mínimo de la perfección que caracterizaba a Kang Seulgi. Para ella lo era todo, le encantaba verla en los pasillos, sonriendo o gastando bromas a los demás, y a pesar de que sus amigas siempre habían abusado de ella, Seulgi nunca lo hizo, por el contrario, siempre le regalaba una sonrisa clandestina.
Joohyun había preferido pensar que Seulgi estaba siendo amable con ella, solo para equilibrar el daño que le hacían las otras idiotas, pero cuando ésta chica comenzó a acercarse más de lo normal y a querer pasar tiempo con ella, Joohyun solo cayó rendida a sus pies.
Sin saber lo que pasaría, la pequeña le abrió su mundo a ciegas, le enseñó sus aspiraciones y sueños, le presentó a su familia, a ambas para ser exactos. Le había amado tanto, solo para que la castaña se aprovechará de su debilidad.
No había querido averiguar nada de ninguno de los cinco. Ya tendría tiempo para eso después. Por ahora solo tenía que entrar en la carrera y fingir que era una jodida persona normal que estudiaba en la universidad y no la versión adulta de la pobre niña violada del pueblo.
Y eso ya era un gran trabajo.
Se puso de pie y se fue a la que ahora era su habitación, la principal de la casa. Se ducho durante un largo rato y luego se vistió apropiadamente para la visita que le haría al señor Nesbitt, el rector.
La universidad quedaba a las afueras de Holmes Chapel, y como ella aún no se compraba un vehículo, tuvo que tomar el autobús para llegar.
Era de esperarse que el campus fuera enorme. Esa era una de las mejores universidades de la región, y se encontraba allí precisamente. Ingreso en el conjunto de edificios, buscando la oficina del rector. No quería pasar por entre todos los universitarios en este momento. Mientras más sola estuviera, y menos se relacionara con los demás todo saldría mejor.
Se acercó a la secretaría cuando llegó a las oficinas, le dijo su nombre y ésta le avisó de su presencia al rector.
- Señorita Booker, el señor Nesbitt le espera.
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𝙑𝙚𝙣𝙙𝙚𝙩𝙩𝙖 - 𝙎𝙚𝙪𝙡𝙧𝙚𝙣𝙚
FanfictionBae JooHyun, ahora con 22 años, decide volver al pequeño pueblo donde nació y creció, y el que también conoció su humillación años atrás. Su objetivo era claro. Kang SeulGi se arrepentiría de haberse aprovechado del amor que una vez Joohyun le había...
