Capitulo final.

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El avión aterrizó en el aeropuerto principal de Madrid a las dos de la madrugada. Apenas salieron del recinto, se dirigieron a una central de "rent a car" y alquilaron un pequeño vehículo hasta el día domingo, en el cual se dirigieron al hotel en el que habían hecho las reservas, que casualmente (no tanto) quedaba a un par de cuadras del Hotel "cinco estrellas" en el que se llevaría a cabo el evento.

— ¿Por qué rentar un auto si iremos caminando? Que malgasto de dinero.— había dicho Clary mientras se cepillaba los dientes, Seulgi la oía hablar mientras estaba en el cuarto organizando su agenda de proveedores.

— Pretendo recorrer Madrid, cariño. No iba a gastar tanto dinero sólo por un chef.

— Como sea.— había finalizado Clary, para luego ir a su cama.

Esa noche/madrugada durmieron plácidamente, pues el viaje las había agotado a pesar de no ser tan duradero.

Durmieron sin saber lo que pasaría mañana en el evento.

[. . .]

Era más que evidente que aquel evento Gourmet era EL evento Gourmet en toda su expresión. En el salón principal del Hotel Galega lll habían decorado todo con un estilo de lo más elegante y profesional. Habían largas mesas con delicados y costosos manteles de lino encima, y sobre estos una variada colección de platillos de diferentes culturas introducían a la muestra gourmet de cocina hispana contemporánea de Seungwan Son. El lugar estaba repleto de personas de alcurnia, luciendo los más caros trajes y vestidos de diseñadores, que Seulgi casi se sintió intimidada.

Por suerte, ella había "invertido" (porque obviamente volvería a usarlo) en un elegante traje, que si bien no era de diseñador, era bastante decente, y un hermoso vestido para su hija, pues ella le había advertido que el evento sería de alto nivel, y por el elevado costo de las entradas, Seulgi pudo comprobarlo.

Cada invitado tenía una copa de Champagne en su mano y charlaban educadamente entre ellos mientras esperaban la introducción de la señora Son en el pequeño escenario que estaba en el centro del salón.

— Necesito ir al baño, mamá. No te muevas de aquí.— le dijo Clary para luego dirigirse al pasillo que conducía a los sanitarios, caminando raro apesar de que los tacones que llevaba eran demasiado bajitos.

Definitivamente no eran del estilo de ella.

Después de haber visto a toda esa gente haciendo vida social y hablando de temas que sólo ellos entendían, Seulgi había comenzado a sentirse incómoda y fuera de lugar. Sólo quería que terminara rápido el maldito evento. Y ya que no estaba haciendo nada más, se acercó a una de las mesas y buscó algo que luciera apetitoso para probar.

— Si yo fuera tú, no tocaría eso.— dijo una voz a sus espaldas. Ella se volteó algo acongojada.

— ¿Por qué? — preguntó. La voz pertenecía a una mujer de su estatura y algo mayor que ella, tal vez 35 pero no más de 40. Era de buen parecer y usaba un traje azul marino con la camisa blanca desabotonada en el cuello, casi como Seulgi.

Ella le dedicó una mirada como si fuera demasiado obvio.— No se debe probar bocadillo hasta que el chef lo permita, generalmente eso es después de su discurso.— explicó amablemente.

— ¿Ah sí? ¿Y dónde está el Chef? — Seulgi esperaba que su lado problemático no saliera a relucir en estos momentos, pero no estaba dando mucho resultado al parecer.— Porque pagué bastante como para al menos tener el derecho de comer algo.

La mujer frunció el ceño ante la actitud irrespetuosa de Seulgi. ¿Cómo era posible que esa mujer estuviera en un evento como este si se comportaba de esa forma? Mas cuando estaba a punto de agregar algo más, una mujer pequeña y de contextura delgada, en un sobrio vestido color vino, se acercó hasta ellas.

𝙑𝙚𝙣𝙙𝙚𝙩𝙩𝙖 - 𝙎𝙚𝙪𝙡𝙧𝙚𝙣𝙚Donde viven las historias. Descúbrelo ahora