El enemigo

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Capitán Man y Kid danger, son los héroes adorados por todos los ciudadanos de Swellview, siempre han sido un dúo increíble e inseparable. Hasta que un día, mientras peleaban contra los walldogs el joven compañero del Capitán Man cae enamorado por Verónica. Las cosas empeoraban para Henry, pues Ray cada vez le exigía más, llegó el punto en el que Henry y Ray peleaban prácticamente a diario, y de ahí el caos empezó.

-¡No puedo creer que dejarás escapar a los walldogs de nuevo! -gritó Ray inmediatamente después de bajar por los tubos -¿qué demonios te pasa?, ¡es la tercera vez esta semana Henry!

Henry simplemente siguió su camino después de bajar por su tubo, ignorando completamente a su jefe, lo cual lo hizo enfurecer todavía más.

-¡Mírame cuando te hable!

-¡¿Qué demonios quieres?!

-Primero no te atrevas a volver a hablarme así jovencito.

-¡Hablo como se me de la gana!

-¡Ya basta Henry!, ¿que mierda te pasa?

-¡Lo que me pasa es que estoy harto!, ¡estoy harto de ti, de tus regaños, de todo!, ¡estoy harto de ser el bueno!

-¡¿De qué demonios estás hablando?!

-Lo que quiero decir, es que te busques otro compañero, porque yo no seguiré siendo Kid danger. -dijo al mismo tiempo que se destransformaba.

-Henry...

Henry le arrojó a Ray su reloj y su cápsula con los chicles para convertirse en Kid danger y se dirigió al elevador.

-¡Henry Prudence Hart vuelve aquí!, ¡No hemos terminado!

Henry entró en el elevador y miró a Ray con odio.

-Te equivocas Ray, esto ya se acabo.

Ray vio como las puertas del elevador se cerraban y se llevaban a su antiguo compañero, sabiendo que nunca lo volvería a ver. Sin darse cuenta empezó a llorar, sin saber exactamente el porqué, tal vez era el enojo que sentía hacia Henry, tal vez era la tristeza que le provocaba perder al chico, tal vez era la culpa, tal vez era el remordimiento. Ray calló de rodillas, derrotado por sus propios sentimientos y se echo a llorar.

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Henry salió del elevador, estando consciente de lo que había hecho, sabía que no había vuelta atrás, pero no se arrepentía, más bien se sentía libre y feliz, salió de la tienda sintiéndose victorioso y se dirigió al letrero de Swellview, donde sabía, encontraría a su amada Verónica...

Al llegar, ahí estaba la hermosa rubia por la que había caído enamorado, estaba sentada en el borde de la colina. Verónica noto la presencia de alguien más y se volteo para ver a su novio.

-Hola amor.

-Hola Hen.

-¿Qué pasa?

Henry se acercó a Verónica y la tomó por la cintura, acercándola a él mientras se balanceaba de un lado a otro, haciendo un pequeño baile, la abrazó y le susurro al oído.

-Por fin lo hice.

-¿Qué hiciste?

-Dejé al Capitán Man.

Verónica se separó  lentamente de Henry, se veía confundida por lo que él decía, simplemente nunca creyó que Henry dejara al Capitán Man.

-¿En serio?

-Sí.

-¿Estás seguro de querer hacerlo?

-Ya lo hice, y jamás he estado tan seguro de algo en la vida, ¿sabes por qué?

-¿Por qué?

-Porque te amo, nada ni nadie cambiará eso, además los walldogs ya aceptaron que este contigo, Capitán Man nunca lo haría.

-No quiero que arruines tu vida por mí.

-Mi vida no se arruinará, mientras tú estés en ella. Te amo Verónica.

-Yo te amo más Henry Hart.

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Los día en Swellview se volvieron una pesadilla, todos notaban la ausencia de uno de su héroes, incluidos los criminales, los cuales se burlaban del dolor de Capitán Man al no tener a su compañero, Ray utilizaba ese enojo para derrotarlos, pero cuando volvía a la capicueva buscaba a Henry sin parar, el cual había desaparecido el mismo día en el que renunció, Jasper y Charlotte se preocupaban por Henry, pero ya había pasado un año, y Ray cada vez se veía peor, no dormía y apenas comía, tuvieron que ver las cámaras de seguridad para saber que había pasado ya que Ray no era capaz de decirlo sin llorar.

Un día recibieron una llamada de alerta, hace tiempo que los walldogs se volvieron algo más que una pandilla que pintaba propiedad ajena, habían empezado a robar casi cualquier negocio en Swellview y evadían fácilmente a la policía y a Ray.

Ese día los walldogs intentaban robar el banco de Swellview, Ray se dirgio hacia allá sin muchos ánimos, pues nunca lograba atraparlos, parecía que sabían como trabajaba y como evadirlo.

Ray llegó al lugar y pudo distinguir a dos rubios, un chico y una chica, sacando el dinero mientras otros 4 vigilaban, Ray entró al lugar y los 4 chicos avisaron a los 2 rubios darse prisa y sacar las bolsas con dinero, la pareja vio de reojo a Capitán Man y se dirigieron a la salida.  En cuanto Capitán Man intentó atraparlos los 4 chicos lo detuvieron, de repente Ray se sintió increíblemente molesto y harto. Sin saber de donde, sacó la fuerza necesaria para perseguir a los otros dos rubios, el chico pareció darse cuenta de que se aproximaba, le arrojó una bolsa con dinero a la chica, la cual la atrapó con facilidad y le gritó:

-¡Corre, no mires atrás, corre!

Ray se detuvo en seco al reconocer esa voz, era demasiado familiar para él como para olvidarla, aunque sus ojos se llenaron de lagrimas y sus piernas querían dejar de funcionar siguió corriendo, dispuesto a atrapar al rubio, con el único propósito de asegurase que ese chico, era su chico.

Todos corrieron afuera del banco, la rubia logró subir a la camioneta, el chico estuvo a punto de lograrlo, de no ser por Capitán Man, que lo tomó de los brazos y lo arrojó fuera del auto.

El chico parecía un animal asustado intentando huir del cazador, pero sabiendo que no había modo, Ray se acercó a él y le quito la máscara, confirmando sus sospechas, Henry solamente bajo los ojos e ignoro la mirada decepcionada de Ray.

-¿Por qué? -fue todo lo que dijo antes de sentir un punzante dolor en la espalda y caer desmayado.

-Nada personal Ray. -dijo Henry tomando su máscara y poniéndosela de nuevo. 

Bajó hacia el oído de Ray y le susurro: 

-Sé que me escuchas, el arma esta diseñada para paralizarte, así que te digo esto como un antiguo amigo, no te acerques a los walldogs y no te haremos daño.

Henry subió a la camioneta y se fue, dejando a Ray, el cual estaba confundido y dolido al comprender que jamás recuperaría a su amigo, a su compañero contra el crimen, al chico que veía como familia, simplemente no había vuelta atrás, Henry eligió a los walldogs, y se había convertido en el enemigo.

Henry Danger One shotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora