Ella sonrió levemente y él le tomó las manos trémulas sin desconectar ni un solo segundo la conexión que sus miradas cristalinas habían formado desde el primer instante. Permanecieron así por largos segundos o minutos tal vez, solo observándose sin emitir ninguna sola palabra. Era posible divisar el aura de ambos fusionándose en una sola, siendo inefable describir los sentimientos que morían en la atmósfera antes de penetrar sus corazones; y si las preguntas de Victoria anteriormente lograron formar algún miedo u duda, en ese momento reconocía una vez más que el amor que habitaba en ellos era sempiterno.
_Volvería a atravesar el infierno una vez más si la gloria es volver a verte. -musitó Victoria rompiendo con la prolijidad del silencio.
_No sé si estoy soñando, pero si es así no quiero despertar, no quiero volver a dejarte sola un segundo más- confesó bajando la mirada apenado y besando una de sus manos con ese amor genuino que prevalecio apesar de todo.
_No lo harás más... -le tomó del rostro y le sonrió entre lágrimas. -Te amo.
_Perdóname por favor, por no protegerte a ti a nuestra hija- le suplicó con una mirada, y llevó una mano en su rostro para secar las lágrimas que rodaban por sus mejillas- Yo te amo.- mencionó permitiéndose llorar.
_No fue culpa tuya, Heriberto... nada de esto fue culpa tuya, de ninguno de los dos. -lo abrazó como pudo y lo acompañó con un llanto silencioso.
_Yo debí protegerlas, hubiera dado mi vida por su bienestar, y ya me vez solo he sido la causa de tu preocupación por todos estos años, ni siquiera puedo levantarme de aquí y abrazarte como es debido.-se lamentó llevando una mano sobre su rostro.
_Shh... -le colocó el dedo índice sobre los labíos para evitar que siguiera. -No digas nada, solo siente esta alegría que yo siento al volverte a ver; el resto lo arreglamos después.
_Si, si. Tienes razón mi vida- dijo al tiempo que besaba el dedo con en el que lo acalló, y seguidamente tomó su rostro entre sus manos, juntando sus frentes- desde que desperté he anhelado tanto este momento... mi Victoria, mi amor-expresó rozando sus labios.
_No quiero alejarme de tí nunca más... pronunció con la voz quebrada. -Te necesité tanto, tanto, todo este tiempo mi vida. No sabes las noches que me dormí imaginando que un día entrarías por la puerta y toda esa pesadilla al fin acabaría.
_Toda esa espera terminó mi cielo, estoy nuevamente contigo y no te volveré a dejar sola, nunca más, no nos volveremos a separar.
Lentamente se acercó a ella, rozando sus labios contra los suyos, respirando su mismo aire, aspirando su aroma, sintiendo la necesidad de probar nuevamente de sus labios como si de eso dependiera su existencia... y sin ninguna excepción más; cortó la diminuta distancia que había entre ambos y posó sus labios sobre los suaves labios femeninos sintiendo todo su cuerpo estremecerse liberando una corriente eléctrica que le recorría de pies a cabeza. Exactamente la misma escena, la misma sensación y el mismo nerviosismo del primer beso que se dieron ocho años atrás. Ella entreabrió los labíos dando cordial invasión a la exploración de ellos a que Heriberto comprendió y pautó un suave compás en la que sus lenguas bailaban redescubriendo sus bocas, volviendo a sentir el dulce sabor del otro, expresándose todo el amor contenido atraves de ese casto beso que finalizó una vez el aire reclamó lugar entre ambos.
Unieron sus frentes en silencio, sus miradas se conectaron y no necesitaron decirse nada más. Permanecieron así por largos segundos, hasta que Heriberto le besó la frente y Victoria cerró los ojos ante ese contacto y lo abrazó a ella tan fuerte como pudo y dejó caer una lágrima de emoción sobre sus mejillas.
_Extrañé tanto esto... que me mires y perderme en tus ojos-mencionó tomando el rostro de su esposo para acariciarlo-...que me abraces, que me beses, sentirte a ti junto a mí... te extrañe a tí mi vida...a ti- finalizó dejando caer mas lágrimas pero con una hermosa sonrisa.
_Tanto como yo a tí mi sol. No volveré a apartarme de tí ni un solo minuto más. Juntos volveremos a ser felices, y encontraremos a nuestra pequeña...
_Nuestra Estrellita Heriberto... en todos estos años no pude encontrarla, prometeme que la vamos a encontrar por favor, solo así nuestra felicidad podrá ser completa...-pidió con una mirada suplicante, entre sollozos.
_Lo haremos mi amor. Encontraremos a nuestra Estrellita y todo volverá a ser como tuvo que ser siempre. Te juro por mi propia vida que nunca descansaré hasta que demos con ella. -dijo abrazandola nuevamente.
_No sé quien me odia tanto... porque me hicieron esto,... porque nos hicieron esto?!- se lamentó llorando sobre el pecho de Heriberto.
_¿De quién estás hablando, Victoria? Piensas que todo esto fue causado por alguien. -expresó confundido. -¿Hay algo que yo no sé?
_Mira, hace meses por medio de la casa de modas, conocí a María, es dueña de una plateria y me hice amiga de ella. Se enteró de todo y se ofreció a ayudarme, y desde entonces empezamos con la búsqueda nuevamente con un investigador amigo suyo, y no fue mucho tiempo después que te encontré en aquel hospital tan alejado de aquí, llegue justo a tiempo cuando ya te iban a desconectar, ese médico dijo que lo mandaron a que te desconectaran -suspiró y calló unos segundos para volver a continuar-también nos enteramos que los investigadores que contraté anteriormente fueron pagados para que nunca me dieran información de tí ni de nuestra hija, y cuando logramos trasladarte aquí en este hospital contraté guardias para que estuvieras seguro y no te hicieran nada, porque hasta quisieron entrar a tu habitación y no sé quien era y estoy segura que no era para nada bueno, aunque desde que estuviste aquí no me separe de ti ni un solo momento, únicamente ese dia en que me convencieron para que participara en el último desfile de Casa Victoria y fue entonces que me secuestraron... fue terrible Heriberto-sollozó llevando una mano sobre sus labios- necesito saber quien es esa persona que me quiere destruir... te das cuenta de todo? Incluso puede volver a intentar algo en nuestra contra-finalizó su relato rompiendo en llanto.
_Pero todo esto que me estás diciendo es una locura, Victoria. -exclamó exasperante. -Es que no... no puedo tragarme todo esto y pensar que fue causado por alguien. -se alejó Victoria tratando de calmarse. -¿La policía sabe todo esto?
_Aunque te cueste creer así es... esto me tiene desesperada, atemorizada, yo no sé que pasó de nuestra hija, ni en que momento te puedan apartar de mí o me puedan volver a secuestrar y esta vez asegurarse de matarme, no soporto esto Heriberto-confesó sin reprimir ninguna lágrima- sí, la policia ya lo sabe, pero no sé como siguen las investigaciones... tengo mucho miedo- musitó observandolo a unos pasos de ella.
_No tengas miedo, mi vida... yo ya estoy aquí para protegerte. -se acercó de nuevo a ella. -Aunque ahora mismo no te sirva de mucho mis condiciones, te juro que daré mi vida para protegerte y encontrar al culpable de todo esto.
_No hables así por favor, que hayas despertado y estés aquí junto a mí nuevamente es todo para mí... Además el médico dijo que con terapias volverás a recuperar la movilidad-menciono esperanzada- bueno, a fin de cuentas tu también eres médico y lo sabes mi vida.
_Solo espero que no tarde más de lo que quiero. -suspiró y tomó las manos de Victoria. -Necesito que te recuperes y salgamos de aquí Victoria, aquí no estamos seguros. Necesito contratar personas que te cuiden cuando yo no esté contigo, investigar detrás de quién está todo esto y hacer que pagué; y lo más importante... encontrar a nuestra pequeña.
_Si, ya no veo la hora de salir de aquí y empezar a buscar juntos a nuestra Estrellita, tenemos que encontrarla...-suspiró con pesadez y luego sonrió levemente al recordar algo- sabes?... María, la mujer que te conté, tiene una hija que tendría la edad de nuestra pequeña, hasta se llama igual que ella.
_Por lo que me dices esa familia es encantadora. -sonrió acariciandole la mejilla. -Me gustaría conocerlos y agradecerles cada una de su acciones para con nosotros, pero especialmente quiero conocer a la pequeña que te tiene encantada.
_Si son una familia maravillosa, María me dijo que vendría hoy y traería a la niña con ella después de recogerla de la escuela. Estrellita, es un amor vas a ver que te va caer muy bien... me recuerda mucho a nuestra hija-menciono bajando la mirada.
ESTÁS LEYENDO
Milagro De Amor
RomansaLa vida es un laberinto y tan solo el más fuerte logra encontrar una salida y obtener un "Milagro de Amor"
