_El asunto por su seriedad, tenemos que hablarlo personalmente, y cuanto antes mejor.
_Esta bien... puede ser dentro de dos horas? Le prometí a Estrella que visitaríamos hoy a Victoria.
_No te preocupes María, en cuando regresen del hospital nos encontramos.
_Bien, nos vemos en un rato entonces.
_Era mi papito.?- preguntó la niña con la curiosidad que caracterizaba su edad, una vez finalizó la llamada.
_No mi amor, era el tío Luciano. -contestó mientras aparcaba el auto en el estacionamiento del hospital. -Ya llegamos, cariño.
_Por fín!-gritó feliz esperando que la mamá la ayudara a bajarse.
_Ya... -le abrió la puerta y la tomó de las manos. -Mi amor, te pido que nos seas tan efusiva, Victoria aún esta delicada y no quiero que la incomodemos. ¿Si? -le dijo mientras apartaba uno de los mechones bucleados del rostro de la niña.
_Si Mami, te prometo que me voy a portar bien y no la voy a abrazar para no lastimarla- respondió con obediencia.
_Muy bien. -le depósito un besito en la nariz. -Ahora entremos.
Tomó la mano de su mamá, muy contenta e ilusionada por volver a ver a su tan querida amiga Victoria.
Ingresaron al hospital y Estrella, en ningún momento soltó la mano de María, entre miles de recomendaciones que la niña entendió, llegaron hasta la recepción donde un enfermera prometió buscarlas pronto para llevarlas hasta la habitación de la paciente.
_Mamita, me puedes cargar?- pidió estirando los bracitos hacía la mamá, la espera la estaba cansando.
_¡Ay mi vida! Por supuesto que sí, mi amor. -la cargó en sus brazos y le depósito varios besos en el rostro. -Siempre serás mi bebé aunque estés un poco grande. -sonrió al ver la mueca que hizo la niña.
_No soy un bebé, pero estoy pequeña todavía mamita- sonrió traviesa, cuando le convenía era pequeña o todo lo contrario.
_Lo que tu digas... lo que tú digas. -sonrió y se sentó con la niña en uno de los sofás hasta que una enfermera vino a avisarles que ya podían pasar junto a Victoria.
Caminaron por el pasillo y llegaron hasta la puerta que daba a la sala, pero antes de ingresar la niña le pidió a su mamá que le diera el dibujo que había hecho para Victoria.
_Gracias Mami- agradeció con una sonrisa tomandola de la mano.
María tocó dos golpecitos a la puerta y tras recibir autorización ingresaron a la habitación con una amplia sonrisa.
_Buenas tardes, Victoria... -la saludó María sosteniendo a Estrellita de la mano. -¿Cómo estás?
_¡Hola Victoria.! -se apresuró en saludar la niña, quien la observaba con una sonrisa y un brillo especial en los ojos, haciendo un esfuerzo sobre humano por no correr y abrazarla como quería.
_¡Estrellita! Hola muñequita, viniste a verme... -expresó tomándole la mano ya que no podía alcanzarla para abrazarla.
_Siii, le pedi mucho a mi Mami para poderte ver,... te traje esto- mencionó pidiéndole con una mirada a su madre permiso para soltarse de su mano y poder acercarse más a Victoria, y extenderle un papel, sin perder de vista al hombre en silla de ruedas que la observaba con una cálida sonrisa a un extremo de la sala, lo cual le generó cierta vergüenza.- te extrañé mucho.- confesó con los ojitos aguados.
_Yo también mi vida... yo también... -expresó emocionada. -Ayúdame María, subela a mí lado por favor. -pidió haciendo un hueco a lado suyo para que pudiera subirla allí.
_No te voy a lastimar si subo contigo?-preguntó la niña con preocupación mirando a su madre.
_Si te quedas quieta, no. -le respondió Victoria con una sonrisa.
_Yo me quedaré quieta-menciono mientras María la cargaba y la dejaba sentada a un costado de Victoria- puedo abrazarte?.
_Claro que si. -expresó con alegría. -Necesito de muchos abrazos tuyos.
Y antes de que pudiera terminar de hablar, Estrellita con mucho cuidado recostó su cabecita sobre el pecho de Victoria; la queria demasiado y habia esperado tanto por ese abrazo que sus ojitos se llenaron de lágrimas de emoción.
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Milagro De Amor
Roman d'amourLa vida es un laberinto y tan solo el más fuerte logra encontrar una salida y obtener un "Milagro de Amor"
