Cap 26

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_No son de Heriberto. -respondió entre sorprendida y decepcionada.
_¿De quién mas entonces?.- indagó acercándose hasta ella para quitarle una de las tarjetas.
_Una es de Osvaldo, el pobre jamás se rendirá. -expresó alejándose de los arreglos mientras Camila reía.
_Por lo visto no se cansa de ser rechazado.- comentó divertida mientras leía la otra tarjeta que hizo cambiar su semblante de inmediato.- Y el otro es de Belmonte...- levantó la vista rodando los ojos, entregandole nuevamente la tarjeta a Victoria.
_Es muy amable de su parte pero preferiría que no las vuelva a enviar. Y no pongas esa cara Camila, a mí me cae bien, además fue muy gentil conmigo.
_Eres la única que no se da cuenta que ese hombre es "gentil" contigo porque está interesado en tí.
_Ay Camila, esas cosas solo suceden en tu mente; además, él sabe muy bien que estoy casada y ni aunque no lo estuviera, no es mi tipo.
_Pues muy poco le importó que estuvieras casada para tener las atenciones que tiene contigo. Ya verás que resultará peor que Osvaldo, ese Belmonte es un cínico miserable!.- soltó con rabia caminando por toda la oficina
_Espera... ¿estás molesta porque me mandó flores? -la interrogó observándola fijamente. -¿O estás celosa, Camila?
_Por favor Victoria, te volviste loca!. Molesta? ¿Celosa yo? De ese patán grosero ¡Es una bestia!. Faltaba mas- vocifero enojada.
_Bueno, entonces por qué te exaltas tanto? La que debería estar molesta soy yo, en todo caso.
_Mejor me voy a trabajar, ¡estás insoportable! Te encanta que tengan atenciones contigo pero, luego no me pidas ayuda.- comentó mientras salía de la oficina enfurecida.

_Sabrá Dios que mosca la picó ahora. -dijo Victoria observándola abandonar su oficina.
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Algún lugar

_Entonces la niña fue adoptada...- leyó en voz alta la información que uno de sus hombres le había hecho llegar hace unos minutos.- Voy a buscarla hasta por debajo de las piedras para hacerla desaparecer de una buena vez.-Una sonrisa sardonica se dibujó en su rostro mientras levantaba su rostro.- ¡Jamás encontrarás a tu hija Victoria, de eso me encargo yo!. Tu sufrimiento no tendrá fín.- con una seña llamó uno de sus hombres.

_Señora. ¿Me necesita para algo? -dijo discretamente.

_Busquen a la niña, encuentren a su paradero lo antes posible, no quiero ninguna falla, ¿está claro?.- ordenó con una seriedad temible

_Si señora. ¿El investigador nos enviará los papeles del orfanato?

_Si, vé y pídeselo ¡apurate¡.- elevó la voz tronando los dedos

_Si, si con permiso. -expresó el hombre antes de salir a pasos apresurados a cumplir con su deber.
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horas más tarde

A veces lo mejor es negar la realidad y seguir con la vida, pero la pequeña duda de la autenticidad del hecho jamás se marcharía de la mente de quien lo vivió.

Ya entrada la noche, con el cielo totalmente despejado aunque incompleto pues la luna que esa noche se negó en salir, Doña Isabel rebuscaba en su mente un hilo de cordura del cual tirar, las cicatrices de su corazón volvieron a arder y los recuerdos vagaban por su mente como fantasmas que se empeñaban en atormentarla. Victoria, que se encontraba a lado suyo, sentía que algo no andaba bien con su madre y el silencio que las acompañó en todo el trayecto a la mansión, cada una venía sumergida en su propio mundo ignorando completamente la compañía de la otra, y aunque Victoria se moría por hurgar un poco en la mente de la rubia que venía a lado suyo; prefirió no entrometerse y darle espacio, ese espacio que desde hace unos meses ella había invadido por completo con sus problemas.

Una vez ambas bajaron del coche, se despidieron y siguieron a sus respectivas habitaciones, pues ese día ninguna de la dos tenían muchas ganas de cenar en familia.

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⏰ Última actualización: Mar 16, 2021 ⏰

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