Cap 22

1K 79 37
                                        

*Horas después*
Hospital
(Habitación de Victoria)

_Ya no quiero más mi vida, gracias.-dijo Victoria negando con la cabeza a la insistencia de Heriberto porque siguiera comiendo.
_Victoria, solo un poco más, necesitas alimentarte.-volvió a insistir.
_Ya estoy satisfecha, además la comida de los hospitales no son tan ricas que digamos.-mencionó observándolo con diversión.
_Está bien, por esta noche me conformo con lo que comiste.- resignado besó una de sus manos,
retiró la mesita con todo lo que le habían traído para cenar, y lo llevó al pie de la cama.

_Mi amor-se acercó a ella nuevamente
_Hmm?-tomó uno de sus manos y enlazaron sus dedos, atenta a lo que iba decirle.
_En la tarde vinieron unos oficiales para tomar tu declaración, pero les dije que aún no te encuentras bien, es seguro que mañana vuelvan.
_Si. -asintío en un suspiro, clavando su mirada en la nada.-necesito que encuentren a la culpable de todas nuestras desgracias, tiene que pagar por todo lo que hizo-mencionó con rabia latente, apretando la mano que tenía enlazada a su esposo.
_Tranquila mi cielo, te aseguro que no descansaré hasta encontrarla, asi tenga que buscarla hasta por debajo de las piedras .-trató de tranquilizarla, le acarició el sedoso cabello al momento que le beso la frente y la mantuvo abrazada como pudo por varios minutos en silencio.

_Me encanta tu compañía, pero no quiero que abuses de tu recuperación.-dijo Victoria rompiendo el silencio, se separó del abrazo y tomó el rostro de su esposo entre sus manos mirándolo fijamente- tienes que regresar a tu sala mi amor, hoy no has descansado en todo el día.-expresó con preocupación.

Heriberto la observó frunciendo la frente intentando replicar pero cediendo al fin ante la mirada suplicante de su esposa.

_Esta bien, lo haré solo para que tú estés tranquila. Mañana volveré junto a tí los más rápido posible. -le besó con extrema ternura la frente para luego presionar un botón que le habían dado antes de ingresar a la sala. -Te amo tanto Victoria...
_Yo a ti mi vida.-se despidió de él con un beso volado.

Segundos después ingresó una enfermera que lo llevó hasta su habitación que era un piso más arriba del que estaban.

Minutos después

_Se puede hija?- preguntó Isabel, despues de tocar la puerta, asomó la cabeza y encontró a su hija sola.
_Claro mamá, pasa.
_Heriberto ya se fue...-afirmó tomando asiento en un sillón muy cerca de Victoria.
_Si, yo sé lo pedí. Sé que no se quiere despegar de mí pero necesito que se recupere y así no podrá. -suspiró y se calló unos segundos. -¿Y tú, mamá? Porqué no vas descansar también, te noto cansada.
_No creo que sea conveniente dejarte sola hija.
_Yo estoy muy bien doña Isabel. -le sonrió extendiéndole una mano. -Y tú ya hiciste mucho por mí y por Heriberto, ahora me toca a mí cuidarte. Ve a la mansión y descansa, mañana vuelves pero no sin antes haber descansado lo suficiente, si?
_No dejaras de insistir hasta yo me vaya no es así?- le sonrió y Victoria negó ante su pregunta- está bien mi vida, me voy solo porque sé que estas mejor, pero cualquier cosa me hablas por favor. Mañana regresare muy temprano- dijo mientras se acercó a ella para depositarle un beso en la frente.
_Descansa mamá y no te preocupes, estoy bien.
_Descansa tú también hija, nos vemos mañana.- se despidió, segundos después se marchó.

Al día siguiente
Casa Victoria
(Oficina de Pipino)

_Buenos días, Pipino. Hoy si que te luciste eh. -expresó Camila ingresando a su oficina mientras observaba el gran desastre que había armado.
_Hola Camila, tengo muchísimo trabajo y estoy aprovechando que hoy tengo inspiración al mil.- respondió muy concentrado en lo que estaba bocetando.
_Ay pues entonces no me hagas caso, tú solo sigue. -observó de reojo el boceto que tenía en manos intentando saber de qué se trataba la colección.-Ah... y no piensas contarme alguito más?
_Che donna!...-Exclamó quitándose los lentes, se puso de pie y tomó todos los bocetos que había terminado. -Mira esta colección y dime si no es una bellezza Camila.- presumió colocando todo sobre la amplia mesa.
_Pues... pues está lindo y todo, pero estamos casi quebrados para invertir tanto en esos materiales. -respondió mientras miraba detenidamente cada pieza.
_Ma... lo sé- replicó dejándose caer en uno de los asientos totalmente desanimado.- pero confío que saldremos de esta y esa colección la usaremos en nuestro próximo desfile y mía Regina estará para verlo, con el dottore- finalizó jugando con su bigote.
_Te creeré. -sonrió levemente y luego se sentó a lado de Pipino. -Hay algo que no me cuadra en esta historia, Pipino...
_Quale cosa?...

Milagro De Amor Donde viven las historias. Descúbrelo ahora