Domingo 23.
Hace mucho que no pasaba tiempo con mamá,hace mucho que no probaba de sus exquisitos pasteles de fresa,levantarme y ver a Camill tomar café con Freya fue todo un enigma.Tuve que refregarme los ojos con mis puños para asegurarme de que no estaba soñando mientras mamá reía de mí,pero no podían culparme,era extraño verla todo un día en casa.
Así que lo primero que hice fue preguntar si estaba todo bien con los negocios a lo que ella respondió "No puedo pasar un día con mis niñas?" y luego me lancé a sus brazos derramando un poco de su café en la alfombra ganando escuchar un emprendimiento de su parte hacia mí.
Que hoy haya dejado su trabajo a un lado y se haya quedado en casa significaba mucho para mí.Por lo que a penas se fueron las chicas,me quedé a su lado para ayudarle a preparar el pastel junto a Freya como los viejos tiempos.
Mi padre si que no estaba en casa,como abogado pasaba todo su tiempo en la firma atendiendo nuevos casos o viajaba a resolver problemas en otros países.Ese trabajo fue el culpable de que su cariño hacia nosotras fuese sustituido,no recordaba ni la última vez en la que jugó con nosotras o nos preguntó ¿quieren un helado?.Se que a él le parece más importante mantener su trabajo para darnos lo mejor ¿pero quién dice que nos importa lo material? creo que lo que más llena a un hijo de felicidad es amor fraternal,que tu padre o madre comparta contigo,te escuche,te de cariño y te haga reir se siente mil veces mejor a que te llenen de regalos caros.
A veces me preguntaba como era que podían mantener su amor a flote cuando el único momento que compartían juntos era cuando ambos iban a dormir,y tampoco creo que puedan hacer mucho llegando agotados de tanto trabajo.
Con solo un shorts de pijama y una camiseta de tiras blanca que marcaba mis senos ya que no tenía sostén puesto,me movía en la cocina entregando las cosas que mi madre pedía.No me daba vergüenza estar así delante de ellas,después de todo fue quien me duchaba cuando era pequeña y Freya también me había visto más de una vez.
__Cariño,las fresas__ apuró Camill al ver que no me movía,pero es que había quedado estancada al escuchar el timbre sonar.
Freya también se percató pero su mano batiendo una mezcla no le permitía moverse.Rápidamente tomé el envase con fresas frescas y se lo extendí a mi madre para luego prácticamente correr hacia la puerta abriendola solo un poco.
Adam se encontraba detrás de ella luciendo un poco angustiado,llevaba un suéter azul oscuro y unos blue jeans que dándome su perfil resaltaban bien su trasero relleno.Al Fijarse que la persona que lo había recibido era yo dejó escapar un suspiro largo.
__Joder Mia,por qué no respondes tu celular? __ preguntó mirándome de arriba abajo como si estuviese confirmando que estoy bien.
__Lo siento,el móvil ha quedado arriba__ respondí,tuvo la intención de volver hablar pero una voz desde adentro se le adelantó.
__Mia,cariño ¿quién es?__ gritó mi madre,mordí mi labio viendo como Adam abría sus ojos con sorpresa.
__Tu... madre está aquí? __ asentí notando lo extraño que estaba.
__Quieres pasar?__ pregunté dejándole paso,al principio dudo pero luego termino entrando.
__Cocinan? __ habló sonando divertido con lo que estaba viendo.
Freya llevaba su rostro y cabello empapado de harina,creo que la ha soplado.Sus fracciones de molestia pasaron a ser de dudas al escuchar la voz de su amigo,mamá por su parte cesó su pequeña risa y volteó a mirarlo sin expresión.
__Mamá,espero que no sea problema que Adam se quede __murmuré
__Oh Dios,de que me estoy perdiendo?__ habló mirando el techo con algo de drama__ Puede quedarse,pero el pastel no estará listo sino en unas horas__ respondió.
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Con solo una mirada.
Novela JuvenilMia Hamilton suele ser una chica callada,reservada y tímida.Su pasado ha hecho que ella no crea en el amor,al menos no en el amor entre un hombre y una mujer,muy fuera del alcance de ser amor fraternal. Ha mantenido sus sentimientos bien guardados e...
