(Cap 7) ¿EL TIEMPO LO CURA TODO?

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Un año y medió aproximadamente ha pasado de aquella fatídica noche y tal como dijo la Emperatriz, después de aquella noche, Jimin empezó a asistir a clases para educarse. Cada mañana, por unas cuantas horas asistía a las clases, mientras que por las tardes se ocupaba de diferentes actividades que le eran designadas. Algunas eran un tanto desagradables, como limpiar el establo y otras más agradables como ayudar de cocina, limpiar las habitaciones, entre otras, sin mencionar que la mayoría del tiempo se la pasaba en el establo, en compañía de los caballos; especialmente después de que nació un pequeño portillo.

El joven rubio de ahora 17 años, se ha vuelto más agraciado, con todas las actividades y el ejercicio que realizado de manera indirecta su cuerpo presentó notorios cambios. Su cintura se estrechó, sus piernas se formaron y fortalecieron, también creció unos cuantos centímetros de estatura. Esto sumado a sus dulces ojos, su sedoso cabello y su forma de actuar lo convirtió en la envidia de muchas jóvenes dentro del Harem.

Pero algo que nunca cambio fue el hecho de extrañar cada noche a su família, a su hermano, a quién no pudo ver crecer, a sus padres, que estaba más que seguro que lo buscaron hasta el cansancio, finalmente a su mejor amigo, con quien vivió bastantes experiencias, tanto buenas como malas.

Era un nuevo día y el rubio caminaba con rumbo a sus clases. Al llegar se sento en medio del pequeño salón, parecía que el maestro no llegaría pronto; no pasó ni cinco minutos, pero ya algunas chicas se encontraban cuchicheando. Realmente el rubio no estaba interesado en eso, hasta que a sus oidos llego la noticia acerca del Emperador que para muchas personas podría ser desafortunada. El poderoso hombre, quién habia vuelto desde hace algún tiempo de una campaña para recuperar un territorio que hace años perdió su reino ante el imperio enemigo. Pero eso no era todo.

-Y ¿pudieron recuperar el territorio? - Preguntó una joven de pelo negro.

-Si, pero se dice que el Emperador se encuentra bastante enfermo, ¿saben lo que significa eso?- Pregunto sonriente, pero nadie respondio.

-Parece que no aprendieron nada, esto significa que el príncipe heredero se hará cargo de suplirlo en sus funciones, al menos hasta que se recupere- sonrió con suficiencia.

-Eso quiere decir... que por fin el príncipe se presentará en las festividades-  dijo sonriente la muchacha, feliz de su conclusión -Me esforzaré aún más para llemar su atención, no se sorprendan de que en unos meses este dándole a sus hijos- alardeaba la chica, jugueteando con su cabello.

Jimin estaba harto de oirlas y sin más acomodó sus brazos sobre el pupitre y apoyo su cabeza sobre estos, en un intento por dormir cerro sus ojos. Pero, fue inútil ya que en ese momento llegó su maestro; asi que se enderezó en su asiento ignorando que por una ventana se encontraba alguien observando cada movimiento suyo con detenimiento.

-¿Quién es?- preguntó un joven alfa de pelo negro, mientras señalaba al chico se pelo rubio.

-Según tengo entendido su nombre es Park Jimin, príncipe- respondió su ayudante.

-Así que... Jimin- susurró el príncipe.

-Es un simple criado- comentó nuevamente el joven.

-Quiero que lo lleven a las clases de danza- ordenó

-Esta bien- se sorprendió -Pero Príncipe- replicó

-Es una orden no una opinión, ¿acaso te atreves  a desafiar mis órdenes? Sabes que puede pasar si lo haces- amenazó

-Lo siento príncipe, no volverá a pasar- se disculpó con la cabeza baja el guardia. Sin más el príncipe se retiró con una sonrisa, que hacía resaltar sus oyuelos. Solo esperaba que este cambio sea para bien.

UN CHICO OMEGA EN EL HAREMDonde viven las historias. Descúbrelo ahora