03/01/2015

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3/01/2015

- ¿Cómo la estás pasando? -me preguntó Elena sentándose en la banca junto a mi.

- Creo que bien -hice una pausa- Pensé que Paige iba a ser... diferente.

- Todos aquí son diferentes, pero, siguen siendo personas.

- Si -asentí- tienes razón.

Miré a Paige que estaba jugando en el pasto, rodando, dando volteretas, riendo y gritando cada vez que podía.

- Paige la esta pasando de maravilla contigo.

- Eso parece, y me alegro por ello.

- ¡Vamos Spencer! ¡Tienes que probar esto! -gritó Paige dando vueltas en el pasto. Miré a Elena.

- Ve con ella -sonrió.

- ¡Ya voy Paige! -reí, su ropa estaba llena de pequeñas hojas y algo de pasto. Corrí hacia ella.

Pero ella me tiró en el pasto.

- ¡Ey!

- Vamos Spencer, ¡rueda! -dio una carcajada y empezó a dar vueltas por el pasto.

Yo reí y la imité, empecé a rodar en el pasto hasta que choque con algo, con el cuerpo de Paige.

- Esto es muy divertido -dije.

- Si, jamás había hecho esto, en este lugar.

Guardamos silencio un momento, nos acomodamos viendo hacia el cielo.

- ¿Cuánto tiempo?

- ¿Cuánto tiempo, qué?

- ¿Cuánto tiempo llevas aquí?

- Una eternidad.

Me pareció ilógico.

- No debe de ser una eternidad, eres muy joven.

- No es literal, yo lo he sentido como una eternidad, por lo tanto es una eternidad.

- Pero, no por que lo hayas sentido así, quiere decir que ese es el tiempo que has estado internada.

- El tiempo no existe, es solo una ilusión.

Fruncí el ceño.

- Paige, el tiempo si existe.

- ¿Puedes tocarlo? Digo, ¿lo puedes tocar, ver, sentir, oler, lamer? No lo puedes percibir Spencer, el tiempo no existe, nosotros lo imaginamos por que lo necesitamos.

Me quedé callado.

Y me di cuenta de algo.

Paige, aunque padecía de esquizofrenia, era muy inteligente.

- Si -murmuré.

- Aunque, quisiera que el tiempo existiera, alguien podría regalarme un poco y remediar algunas cosas, recuperar el tiempo perdido.

Yo guardé silencio, no quería decir ningún comentario estúpido que pudiera arruinar el momento.

Sonó una alarma. Volteé un poco y volví a mirar a Paige.

- ¿Qué es esa alarma? 

Paige se tensó.

- Es solo para algunos pacientes.

- ¿Para ti no?

Paige se sentó, y yo también.

- Me han llamado, pero, no he hecho nada malo últimamente, no me llaman a mi.

Esquizofrenia.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora