10/01/2015

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10/01/2015

- Pero mamá -me quejé de nuevo mientras la seguía por la cocina.

- No Spencer, es mi última palabra.

- Vamos, por favor, es mi amiga.

- Está en un hospital psiquiátrico, eso no es normal Spencer -me miró- Busca amigos normales -fruncí el ceño.

- Ella es normal. Y si me disculpas, iré a visitar a mi amiga, estés de acuerdo, o no.

Salí de la cocina y me dirigí a la sala, tomé mi mochila, que no contenía nada interesante más que mi celular, una botella de agua, un emparedado a medio comer, audífonos, cuaderno, y un bolígrafo.

- Spencer Coulby, no te vas de aquí, te he dicho que no puedes ir a visitar a esa loca, no sabes si te causará algún daño o si de repente te vaya a atacar.

- No me va a atacar. Y si no es mucha molestia, adiós.

Abrí la puerta, salí y la cerré detrás mío. 

Nunca había des obedecido así a mi madre, pero ella no puede controlarme todo el tiempo, y no me impedirá volver a ver a Paige.

Puse los audífonos en el celular y oprimí 《Reproducir》.

Una banda desconocida, para mis oídos, comenzó a escucharse.

Aunque bueno, la mayoría de las canciones que tengo, son canciones que ni sabia que tenía.

Iba tarareando la canción, luego otra, y luego otra, hasta que llegue al hospital psiquiátrico.

Mínimo eran unas seis calles.

Me quite los audífonos.

- Hmm, vine a ver a una paciente. -le dije al guardia.

- Nombre de usted y nombre de la paciente.

- Spencer Coulby. -puso mi nombre con tiza blanca de una pizarra- Paige Savey.

- Puedes entrar -abrió la puerta y yo le dije 'Gracias.'

Camine por los pasillos esperando encontrar a alguien, pero estaba solo, y en silencio.

Nota mental: No ver más películas de terror por la noche, en serio.

Camine más deprisa por el pasillo, subí las escaleras, que daban al segundo piso, segundo piso, tercer piso, hasta el quinto piso.

Dios, deberían de poner un ascensor.

¿Habría una taquilla de quejas y sugerencias?

Debería de averiguarlo.

Pase por la oficina de Elena, que se encontraba en ese mismo pasillo, la salude sonriente.

Llegue a la habitación 456 y toque suavemente en la puerta.

'Pase.' Dijo una voz dulce.

Abrí la puerta y me encontré a Paige en el piso mirando a la nada.

-...hmm, ¿Paige?

Ella no contesto, ni siquiera me miró.

- Un elefante se columpiaba...-empezó a cantar después de unos minutos.

- En la tela de una araña...-cante en un susurro, esperando que se diera cuenta de mi existencia.

- Como veía que resistía...-siguió cantando, ignorándome por completo. Bufé.

- Fue a llamar a otro elefante...-cante completando la canción.

Ella sonrió, y salió de su pequeño, y raro, trance.

Esquizofrenia.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora