Rey de las fiestas

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Eran al rededor de las 6 de la tarde. Marie, Nahomi y yo estábamos preparándonos para ir a la fiesta y al terminar íbamos acomodar las cosas en mi habitación para dormir después de llegar de la fiesta para evitar ruidos a mediados de la madrugada.
Ambas usaban unos jeans; uno azúl y uno negro con una camiseta blanca y la otra de botones roja. Yo usaba shorts de una tela delgada color negro algo ajustado y una camisa de mangas cortas blanca con rayas negras o negra con rayas blancas.
Al principio me sentía seguro y cómodo con lo que tenía pero al pasar el rato me veía raro y que no tenía el oufit suficientemente correcto para la fiesta.
-Ya no quiero ir -les dije viéndome al espejo- me veo y siento súper extraño, creo que son nervios. ¿Me veo bien? Es que no creo eso y quiero verme presentable.
Me ignoraron.
-No iré.
-¿Qué? No, no. Hazlo por nosotras. ¿Te acuerdas del favor que te hice hace un año? Te ayudé a escaparte. Me lo debes.
-Eso no tiene nada qué ver.
-Sí que lo tiene -dijo Nahomi- no los debes. Así que irás a esa fiesta y ahí cobraremos el favor.
-Pero tú no me hiciste ese favor.
-Pasaré por alto el favor sí vas. Tú decides.
-Y sí no voy ¿qué pasa?- La reté.
-No hables y hay que alistarnos. -Dijo Nahomi.
Me quedé pensando.
-¿Estás nervioso por una simple fiesta? ¿Umm ok?
Me preguntaba Marie mientras se alisaba el cabello.
-Sí. Nunca salgo a fiestas. Es que en sí presiento algo. No sé si bueno o malo.
Marie movió la cabeza a modo de desacuerdo y torció la boca.
-Te ves muy guapo. -Dijo entonces Nahomi y asintió Marie.
-No tengas miedo vamos a estar ahí para ti.- Me decía Marie mientras soplaba el esmalte de sus uñas.
Les sonreí a las dos y fuí directo a abrazarlas
-Son las mejores amigas que he tenido. Mi vida sería un completo desastre si no estuvieran aquí. De verdad no sé qué haría sin su apoyo. ¡Las amo!
-Nosotras igual. -Respondieron casi a la vez.
- Creo que es tiempo que nos vayamos ya.-Dijo Marie.
Yo le seguí junto con Nahomi y nos fuimos a la fiesta.
Llegamos a la fiesta habían muchos chicos pasando la noche fuera de la casa bebiendo y platicando. Y antes de entrar a casa de André estaba el grupo de Carla sentados platicando fuera. Todos reían y contaban chistes, nosotros los saludamos y le pregunté a Nara cómo estaba la fiesta a lo que me respondió:
-Está bien, hay comida, tv, karaoke, cerveza y baile, creo que lo pasarán bien.
-Genial, cerveza.- Me dije en tono sarcástico ya que las detestaba.
-Gracias , vamos a entrar a ver como está todo por allá. -Repuso Nahomi.
-Nos vemos -algunos de ellos nos respondieron- que lo disfruten, aquí estaremos por si se les ofrece algo.
-Gracias. -Le contesté.
Al entrar a la casa habían en los distintos puntos de la casa grupos de personas platicando y pasando el rato, habían muchas risas y pude pensar que la fiesta era muy tranquila. Entramos y al final de la escalera a un costado de la puerta que supuse que arriba eran las habitaciones aparecía André con su novia Lilián, el chico que nos invitó y nosotros lo saludamos y le dimos gracias por la invitación.
-Tu casa es muy bonita.-Le dije.
-Gracias
-De nada.
-Cualquier cosa que necesites estaré aquí- Sonrió.
-Gracias , no lo dudaré.
Nos dirigimos a la cocina donde supuse que estaba la comida.
Había comida para llevar, Claudia se acercó y nos mostró lo que había traído.
-Son rollos de pollo, los hice con esfuerzo. ¡espero y lo disfruten!
Claudia era muy educada y amistosa, le gustaba siempre ser el centro de atención pero era una buena persona.
-Gracias le respondimos.
Ella asintió mientras se tomaba un mechón de su cabello lacio por esa noche ya que era rizado como mi cabello y nos miraba fijamente mientras probábamos su platillo.
Los probé y eran deliciosos, el queso que tenían dentro hacían que mis papilas se derritieran de una forma exitante.
Ella se dió cuenta de nuestra mirada y se rió con una risa victoriosa ya que sabía que su platillo era muy bueno.
Nos fuimos a integrar un rato la fiesta con varios amigos más para poder saludarlos.Yo no me sentía muy cómodo con bailar o platicar con alguien más que mis amigas ya que no era muy platicador. Mientras tanto continué buscando un lugar tranquilo y acogedor para mí y sin darme cuenta ya habían pasado dos horas. Bueno no es tan malo como creía pero aún no me sentía de lo más cómodo, luego encontré un lugar tranquilo donde disfrutaría la fiesta sin que yo fuera parte de ella, así que me fuí a un gran corredor de la casa a sentar a una mesa al lado de ésta habían grandes ventanales que simulaban puertas corredizas que daban vista a la parte trasera de la casa. Sabía que habían personas fuera pero no tantas como dentro de la casa. Al fondo pude diferenciar una piscina.
Me levanté de la mesa y salí para ir a conocer un poco más la casa. Pero antes de salir alguien gritó «¡No!» y en cuestión de segundos escuché el sonido de algo de cristal quebrarse en miles de pedazos. Entonces me topé con la mirada de uno de los compañeros de salón de Marco que estaba junto a otros chicos de otros salones y me imaginé que la casa se iba a llenar porque habían chicos de diferentes grados. André invitó a toda la escuela. Ignoré el hecho y salí lo más pronto posible de ahí.
Por lo visto atrás no había el ruido como en la parte interna de la casa y era más tranquilo y agradable aunque habían varias personas. Chequé mi teléfono y eran casi las 11 de la noche. Si que el tiempo se va volando. Entonces ví a un costado de la casa, en la parte este, había un mirador donde se veía parte de la ciudad (pues la casa de André estaba en las colinas) a un grupo de personas fumando, bebiendo y riendo. Entonces uno de ellos volteó a mí y le avisó a otro que estaba de espalda, yo me quedé congelado parado ahí como tonto. Entonces el tipo volteó con un cigarrillo en la mano izquierda y un baso color morado o rojo en su otra mano y yo lo quedé viendo y sentí como me puse a temblar y una gota de sudor salía de mi frente.
Era él, Marco con su cara de niño perfecto. Iba con unos jeans de mezclilla, unos converse blancos y una camisa manga larga color blanca. Me empezó a gustar más. Se limitó a saludarme y apagó su cigarrillo mientras se alejaba de sus amigos y se acercó lo más deprisa a mí y yo también me limité a saludarlo con un asombro.
-Hola, no me imaginé que ibas a venir, bueno aunque no era de esperar ya que André le gusta ser amigo de todos. -Sonrió.
-Bueno realmente antes de venir estaba nervioso.-Torcí la boca.
En eso sus amigos esbozaron unos ruidos tipicos de niños cuando dos parejas están hablando «uhhhh uhhhhhh uhhh» poniéndonos más nerviosos de lo que estábamos.
Yo reí tímidamente, y él se dió vuelta atrás y les vió con cara de pocos amigos a lo que ellos ignoraron. Entonces el me tomó de la mano y me llevo a una parte sur del patio trasero de la casa.
Me tomó de la mano - me decía a mí mismo mientras estaba exitado- espero no desmayarme o sufrir un infarto. Él inmediatamente me soltó y de reojo ví su expresión de vergüenza en su rostro bajo la luz de la luna.
A unos 10 pasos había una escalera llena de toda la pared con la planta trepadora. Era una escalera que tenia dos extremos que al llegar al centro de ella había una subida hacia la punta de la colina donde habían árboles que eran muy oscuros pero hermosos. Estábamos alejados de la ruidosa fiesta dónde realmente yo no me sentía tan cómodo pero aún así asistí. Pero lo hice para relajarme y pasar un buen rato.
Nos sentamos en el quinto escalón de la escalera y me preguntó si estaba disfrutando la fiesta a lo cuál yo respondí que no mucho.
-¿No te gusta? Pero si es muy agradable el ambiente.
Claramente él y yo no teníamos muchas cosas en común.
-No es eso, sino que yo... Pues en realidad no salgo a fiestas, casi nunca lo hago. No soy el rey de las fiestas.
Él se quedó viendo a la nada pensado y yo pude notar en la expresión de su cara lo que estaba pensando.
-Entonces... ¿Por qué viniste?
Miré a la nada también.
-Es un favor que le estoy haciendo a una amiga, bueno en sí no un favor como tal, solo dijo que pasaría por alto el favor que le pedí si prometía venir a la fiesta.
-Qué bien que le pediste ese favor a tu amiga.- Él me contestaba con una sonrisa tímida.
A continuación el se tomó su bebida en un baso color morado con el líquido de un tono oscuro pero pude imaginar que era refresco.
-Suspiró- bueno pues deberías de disfrutarla no toda la vida vas a asistir a fiestas llena de jóvenes con las hormonas disparatadas por todos lados y poderte reír de sus torpezas.
-Es cierto. De hecho hoy vine con todo el entusiasmo del mundo para disfrutar de la fiesta. -Reímos.
Nos quedamos en silencio.
-Él suspiró- ¿te has dado cuenta que estos últimos 5 minutos de nuestra corta vida hemos estado hablando sobre tú y tu problema con las fiestas?
-Sí, y ha sido muy divertido. - Contesté sarcásticamente.
Entonces nos quedamos un rato en silencio en mi mente estaba tratando de sacar tema de conversación pero todo eran como: ¿y entonces viniste a la fiesta no? ¿Y sí le cuento un chiste? Sí lo sé son estúpidas dado a mi habilidad para platicar con cualquier persona. Creo que era buen momento para salir corriendo.
-¿Te acuerdas la primera vez que nos conocimos?- Dije.
-Sí. Qué buen cigarro.
-Me sentí muy nervioso.
-¿Por qué?
Suspiré.
Pues verás - me aclaré la garganta - entonces continué con voz de presentador lo cuál me salía pésimo- Perdón, pero tenías cara como de enojado enojado con el mundo y algo misterioso. -Reí.
Él sonrió y tomó un sorbo de su bebida.
-No sé y temía hechar a perder ese momento. Cuando estoy nervioso mi cara se vuelve un tomate.
-Sí. Lo noté.-Dijo.
-Sé qué es tonto pero, quedé cautivado contigo. ¿Dije eso en voz alta?. -Exclamé.
-Creo que mis amigos no escucharon, podrías repetirlo sí quieres. -hechó una carcajada.
Continué.
-Dije «¡woh! Es muy atractivo». Cuando te sentaste conmigo me sentí intimidado en ese momento y trataba de evitar verte a los ojos.
Él bajó su vaso color rosa y la mirada al suelo.
-"Cautivado contigo"- me miró de reojo he hizo una leve sonrisa que hacía ver su hoyuelos.
Sentí como la sangre se me bajaba a los pies y estaba preparado para salir corriendo.
Él sonrió al darse cuenta de mi expresión y continuó.
-Sabes -se detuvo- algo similar me pasó a mi. Yo... a mi me gustó tu cabello y era hermoso a demás te veías muy bien. Quedé impresionado, no a todos les va y a ti te queda de maravilla. Grecia y Carl me dijeron que podían hacerme el favor de hablar contigo y pedirte tu número para poder conocernos pero les dije que no.
¡Mierda!. Pensé.
-No estaba seguro si iba a funcionar esto así que me quedé esperando hasta que por obras del destino se dieran las cosas. -Hizo una sonrisa que a la luz de la luna hacían sobras sobre sus facciones y hacían que sus hoyuelos se hicieran más profundos junto con su cara perfecta que brillaba a la tenue luz de la luna.
Me quedé petrificado viéndolo y juraría que era solo un segundo pero ya habían pasado como cinco y supuse que se había dado cuenta. Él se aclaró la garganta para llamar mi atención y saliera de mi trance.
-¿Quieres ir a caminar?
Avergonzado le respondí.
-Sí.
Se levantó y me dió la mano para ayudarme. Era casi de mi misma estatura solo unos cuantos centímetros más alto que yo pero podía verlo a los ojos sin que yo tuviera que hacer esfuerzo alguno para que nuestros ojos quedaran a la altura.
-Ésta es la primera vez que hemos pasado solos y sin muletas y sin estar nerviosos y salir corriendo.- me dijo con un tono de entusiasmo.
-Correr detrás del mostrador.- Le repuse.
Rió.
-Disculpa por lo de la cafetería. Me pusiste nervioso.
¿Yo poner nervioso a alguien? Vaya un logro desbloqueado.
-No te preocupes. Lo bueno es que estás bien y no pasó a otro nivel. Aunque fue gracioso.
-¡Oye! Te ríes de mis desgracias. -Puso una cara de niño triste.
Nos dirigimos hacia la piscina dónde unos pasos más daríamos al callejón lateral de la casa y en mi mente me ponía a rezar para que no hubieran personas hablando y así pudiéramos estar solos y platicar más cómodos.
-¿Y como te ha ido en el amor?
La pregunta que casi no me gustaba escuchar. ya que haber tenido una sola relación a mis 17 años para mí era la cosa más ridícula que le podría haber pasado a un adolescente. Pero fue dolorosa.
-Vacilé- em, mmm, pues la verdad es que hasta ahora eso está lejos de mí. Pues prefiero enfocarme en la escuela- le mentí- ya que no le iba a decir la clase de suerte que tengo en el amor. Le hice la misma pregunta a lo cual él respondió.
-A mí me ha ido relativamente bien, he tenido varías relaciones.
-¿Chicos y chicas?-inmediatamente pregunté.
Él asintió con las cejas hacia arriba.
Mi cara se puso colorada.
-¿Cuantas?.
-No más de 20 pero no menos de 10.
Supuse que se había dado cuenta de mi expresión atónita.
-Soy todo un rompecorazones, ¿no? - Se golpeó la quijada con el puño lanzándome un guiño con el ojo izquierdo.
Sí rompes mi corazón te romperé los dedos. Pensé.
Hice lento el paso camino a el callejón lateral de la casa y él se detuvo y frunció el ceño.
-Tranquilo es solo una broma.
Me imaginé que se dió cuenta de mi expresión y supuse que estaba pensando lo mismo que yo.
-La verdad es que como te dije algunas fueron hermosas y otras muy horribles. Relaciones tóxicas y todo el asunto. A como te dije cuándo me senté a fumar contigo. Yo soy el que ha salido con el corazón roto - me impacté ante lo que me estaba diciendo- la primera relación que tuve fué muy buena y tengo increíbles recuerdos de ello. Pero de ahí en adelante hasta la penúltima tuve muchas decepciones y en la penúltima, mi ex-novio se fué a vivir a otra ciudad , a Londres, así que decidí que era mejor separarnos, no creo en las relaciones a distancia.
-Lo siento mucho. Creí que eras el que siempre te rompe el corazón, el "chico malo" - él se rió- pero hasta ahora he visto que no lo eres y que tienes un buen corazón. Te mereces muchas cosas buenas, te juzgué mal al principio, así que lo siento.
Nos sentamos en las asoleadoras que habían al lado de la piscina, una al costado de otra y él estaba mirando lo hermosa que era la piscina con una suave luz verde al fondo. Yo lo miraba mientras mí corazón estaba latiendo a mil por hora ya que no estábamos acostumbrados a ver a semejante ser hermoso frente a nosotros. Entonces el volteó y yo rápidamente volteé hacia el reflejo de la luna llena en la piscina y rápido me volví a él.
-¿Qué carrera te gustaría ejercer?- Preguntó.
-Maestro, tal vez. Sería...
Intentamos platicar pero el ruido de la fiesta y a parte un grupo de chicos riendo al fondo dentro del corredor de la casa no nos dejaba concentrarnos en la plática a lo que le dije que nos fuéramos al callejón lo más rápido posible a lo cuál accedió sin ningún problema como si pareciera que lo estuviera pidiendo a gritos. Entonces nos introducimos al callejón, dónde había una pareja pero ya estaban de salida.
-Dime, entonces quieres ser maestro?
- Sí, me gustaría enseñarle a las personas los valores y formarlos para el bien dando todo mi mayor esfuerzo posible para enséñales que tienen que abrir más su mente y cerrar más su boca.
Metió sus manos en los bolsillos de sus jeans de mezclilla.
- ¿Y tú? -Le pregunté mientras me empujé levemente hacía él.
-Me gustaría ser un empresario exitoso y tener fundaciones que ayuden a los animales o al medio ambiente. Eso suena súper raro, ¿no crees? Empresario y formar fundaciones, en mi cabeza suena menos bobo.
-¿Bobo? - él asintió- nah eso suena increíble, a mí también me encantaría tener fundaciones y ser un activista por los derechos de los animales. - sonreí- tal vez y algún día trabajemos en las mismas fundaciones, ¿No crees?.
Llegamos a una banca de metal y nos sentamos lo suficientemente alejados para poder acomodar nuestra piernas arriba pero seguir viendo nuestras caras.
-Eso espero. - Dijo él con su puño levantado frente a mí y yo hice lo que tenía que hacer: chocar los puños.
Luego me agarró la mano en el aire y las abrió con sus dedos para que quedaran palma con palma. A continuación mi corazón se volvió a acelerar y sentí como mi cara se iba tornando por las distintas tonalidades de rojo. Él esbozó una sonrisa, sus hoyuelos eran de lo más hermoso que había visto en mucho tiempo, sus ojos y sus pestañas largas y curvas hacían que me faltase el aire. Nos quedamos por un rato así.
-Tú me estás haciendo sentir de una manera increíble, que no había sentido desde hace mucho tiempo y eso me hace sentir vivo. No nos conocemos el 100% pero puedo sentirlo. - Bajó sus piernas y yo también.
Se puso a ver las estrellas y se acercó a mí yo también hice lo mismo. Nos juntamos más y puse mi cabeza en su hombro izquierdo. Todo iba de prisa y temí que fuera un sueño. Cerré los ojos y el me acarició el rostro con su suave mano y mientras estábamos en una zona de paz estábamos en silencio, hasta que una voz procedente del fondo me hizo tener piel de gallina, era Marie.
- ¡Alex! ¡Alex! ¡Alex!
Nos separamos de golpe y luego volteamos al fondo del callejón viendo correr a Marie como desquiciada.
Me incorporé de inmediato.
-¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
-Sí. Bueno no. Sí estoy bien solo que Nahomi, Dice que tomó una un ponche y que tiene ganas de vomitar y está pálida, creo que es hora de que no vayamos pero ya.-exclamó.
Entonces quedé en un punto medio, quería estar más tiempo con Marco con quien estaba pasando un buen momento pero necesitaba ir por mí mejor amiga y en esos momento deseaba estar dividido en dos. Entonces me giré para Marco quién ya hacia parado justo detrás de mí.
- Perdón, yo -balbucee- tengo que ir por ella, vinimos juntos y no quiero estar en problemas.
-No hay problema, no te preocupes, me la he pasado de lo más increíble contigo, espero y nos topemos en otras fiestas, ¿No crees?
-Si es contigo, ¡claro!- Dije.
Nos abrazamos por uno segundo y pude oler su delicioso aroma a vainilla que inundaba todo mi ser, toqué sus cabellos rizados y quería estar más tiempo abrazándolo pero Marie nos apartó lo cual la ví con una mirada de pocos amigos y Marco se rió.
-Nos vemos. -Le dije.
-Adiós, espero y podamos hablar por teléfono- me guiñó.
Salimos corriendo y no volteé para atras, mí corazón dejó de funcionar, sentía que no tenía pulso y supuse que se había quedado con él. Por suerte le di mi número antes de que Marie llegara corriendo. Nahomi estaba bien y nos retiramos del lugar antes de que se pusiera la cosa fea.
Llegamos a casa pasados la una de la madrugada y ellas cayeron como piedra en la cama y no podía cerrar los ojos ya que estaba recordando lo increíble que me lo pasé con él en esa fiesta. Luego el sueño me ganó e intenté luchar con el sueño pero me dominó y caí rendido.

Luna de media tardeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora