Era sábado, me levanté con con el pensamiento de "la cita" con él y no podía estar más nervioso. Debí decirle que no - me dijo mi voz interna, pero ese era mi yo vergonzoso - estoy muy nervioso y no quiero estropear esto.
El día iba rápido y tuve un ataque de pánico. Estaba muy nervioso por lo que se aproximaba, el simple hecho de pensarlo hacía que sudara del nervio. Cada cinco minutos revisaba la hora y sentía como se iba el día demasiado en un dos por tres. No quería que llegara la noche.
Mis papás salieron a visitar a mi hermana y se fueron todo el día. Ya a ellos no les importaba tanto ya que era lo suficientemente 'independiente' para poder hacerme mis propias cosas. Traté de comer algo ligero y que no me llenara tanto.
Las horas Iban volando, parecían segundos. En éstos momentos desearía haber tenido alguna buena experiencia con citas, pero debido a mi fracaso en las mismas no las tenía.
La hora se acercaba así que me preparé para bañarme y alistarme. Sentía como mi corazón latía rápido, y más rápido cuándo mi mente se invadía de imágenes de la cita que aún no ocurría. Las manos me temblaban, me mordía la boca de la vergüenza que podría causar en el lugar donde él me llevaría.
«Vamos Alessandro, eres fuerte» me decía.
Era un experto en las torpezas. No me acordaba que cuando me ponía nervioso empezaba a balbucear y hablaba rápido, al modo que no me entendían.
Entonces me llegó un mensaje de texto que decía lo siguiente:
Estoy preparándome. Espero y ésta noche sea mágica como la última vez que nos vimos. Estoy muy emocionado. Espero verte pronto.
Te veo a las ocho.
Marco.
La otra noche fue informal, no teníamos una cita y solo platicamos un poco. Esto era algo más serio, esto definiría sí él y yo tendríamos algo a futuro o solo pasaría al olvido, seríamos amigos o solo conocidos. Aunque sí se hacía conocido me gustaría toquetearlo. ¿En qué cosas pensaba?
Me puse unos jeans negros, una camisa blanca de manga corta con estampados algo sutiles en colores azul. Mis converse blancos para combinar. Batallé para acomodar de manera adecuada mi cabello ya que lo tenía corto por la cicatriz.
No sé cómo dejarlo - me dije- medio peinado o muy peinado. Creo que haré próximamente una visita al peluquero. Eran las siete con treinta minutos. Me lavé los dientes terminé de secar el cabello con la secadora. Y me dirigí a la cocina para lavar los trastes que había dejado sucios. Es una mala idea - pensé - pero sí venían mis papás se iban a enojar por todos los trastes sucios. Así que continúe y me puse a pensar que íbamos a hacer en unos minutos y mi cerebro se desconectó de todo y en un descuido con movimiento de mano cayó a mi camisa un chorro de agua sucia lo cual intenté de no decir todas las malas palabras que sabía. Terminé de lavar los platos y me retiré a mi habitación para cambiarme.
-Genial, estoy arruinado todo hoy. Esta es la primera bobada.- Grite algo molesto.
Busqué lo primero que vi, pensé tratar de limpiar la camiseta, pero no creo que funcionaría así que encontré una camiseta blanca de algodón y me lo puse no sin antes checarme en el espejo, me puse mi perfume favorito y entonces una voz me dijo - tranquilo todo saldrá bien, no tienes por qué preocuparte, sí lo arruinas él no dirá nada porque le gustas- Esa era mi otro yo confiado. Entonces mi teléfono sonó y era Marco diciendo que estaba fuera de mi casa esperándome. Tomé mi cartera, un suéter delgado, bajé las escaleras y me dije a mi mismo que todo iba a salir bien. De nuevo.
Él estaba ahí con una flor, y pude distinguir que era mi flor favorita: un girasol.
Pensé en Marie o Nahomi.
El me abrazó y me dijo que me veía muy guapo. A lo cual yo le respondí con toda la educación posible unas gracias mientras me hundía en los abismos de la excitación ante la perfecta imagen que en frente de mí.
Él lucia unos jeans azules con una camiseta manga corta de un color blanco y encima una chamarra de tela color negra que hacía que su piel resaltara increíblemente.
Nos subimos a su coche y me preguntó a donde quería ir y le dije sí le parecía ir al cine y luego a cenar a lo cual él me tomó la palabra sin pensarlo tres veces.
-Te ves muy bien. -Me dijo.
Se veía nervioso.
- Gracias. Tuve un inconveniente y me cambié, ya que me puse a lavar los platos y me descuidé así que manché la primera opción que tenía. Lo siento si no vengo a la altura.
Él hizo una risa angelical.
-Estás muy guapo, no te preocupes.
Me puse nervioso.
- Gra... Gracias.
- Creo que ni fue buena opción usar ésta chamarra. Siento que me veo fatal. -Hablaba sin mirarme y con los ojos pegados a la carretera.
Claro que no se veía mal. Parecía un sol y mis ojos se derretían cada vez que lo veía.
-Guapo no está a tu altura. -Dije.
Continúo el camino y fuimos al cine más cercano. En la cartelera habían tres películas de romances, una de acción otra de comedia y por último una de drama. sabía que genero era ya que Marie me había contado de que trataban las de romances y Nahomi las últimas tres las había ido a ver durante la semana.
Las de romance no me llamaban para nada la atención.
-Hay muchas parejas besándose y tocándose, qué incómodo. -Le dije.
Aunque era una buena opción no ver la película, también.
Él asintió y estábamos decidiendo entre la de comedia y una película que había salido sobre zombies, ayer. A él le pareció bien la de comedia, así que decidimos por esa. Compramos ambos palomitas y refrescos y nos metimos a disfrutar la película.
La mano de Marco había tomado posesión del apoyabrazos del costado de la silla. Su mano estaba con la palma hacia arriba, abierta y preparadas para que mi mano posara arriba de ella.
Mis manos empezaron a temblar así que las metí dentro de mi suéter.
Mi corazón estaba latiendo más rápido que de costumbre y Marco estaba viendo con mucha atención la película. Reímos un buen rato ante la película, pero había momentos donde yo no estaba enfocado en verla sino en lo que iba a pasar después de ir a cenar o a otro lado, si el me besaba no sabía cómo reaccionar. Creo que no era bueno un beso en la primera cita. Ya había perdido la práctica. Y los únicos labios que besé ya no estaban en éste plano. Entonces la película terminó y no estaba en mis cinco sentidos aún, él se dio cuenta y me preguntó si me encontraba bien.
- La película estuvo divertida ¿Verdad?- Él me dijo.
A lo que le respondí que no que estaba bien mientras retomaba fuerzas. Esa no era la razón por la que estaba así. Nos dirigimos a la salida y seguidamente nos introducimos en su coche.
- ¿A cuál lugar gustaría ir a cenar?
- Mmm... la verdad no sé.
- Bueno, vamos a buscar alguno.
- Sí, me parece bien. - Tenía hambre así que no importaba el lugar ni la comida.
Puso andar su coche y nos fuimos del cine. Íbamos platicando sobre la película que habíamos visto y sobre la escuela. Pasamos por una avenida que era muy popular de la ciudad, dónde en las noches habían diferentes puestos de comida y restaurantes "La Catedral" se llamaba debido que al final de la calle en forma de pendiente estaba en lo más alto una hermosa catedral que en estas fechas estaba iluminada con unas luces amarillas la hermosa estructura con aspecto medieval o muy antiguo.
Él detuvo el coche a un lado de un restaurante y pude notar que los platillos eran caros y el lugar era de lujo.
- No creo que sea buena elección éste lugar.- Le dije mientras veía el local con algo de disgusto.
Él suspiró y me tomó de la mano e hizo que mi corazón latiera el triple.
-No te preocupes, puedo pagar, he trabajado bien esta semana y tengo el suficiente dinero. - Sonrió.
Yo no iba a dejar que pagara todo, yo también tenía dinero. Me gustaba ser tratado como princesa, pero no tanto.
-No es eso, siento que no es necesario aquí. Se ve muy costoso, ¿Qué tal si caminamos para encontrar un mejor lugar más agradable? o como última opción pedimos pizza y vamos a comer a mi casa.
-Bien. Tus deseos son órdenes para mí.
Sonreí.
Salimos del coche y continuamos subiendo la pendiente.
-Es muy bonito por aquí. Siempre he pasado por aquí en coche, pero no había bajado nunca a caminar. -Sus ojos miraban al cielo decorado de distintas series de luces de extremo a extremo de las calles que la hacían ver bonita.
-¿En serio? Creo que te has perdido de muchas cosas. - Lo empujaba levemente.
Buscamos algún lugar, pero todo se veía caro e incluso no me daba apetito nada que hubiera ahí.
Comida China, Italiana, Tacos, etc. A último momento decidimos comer tacos, pero con esos no nos íbamos a llenar así que inmediatamente nos dirigimos a la pizzería más cercana.
Nos dirigimos a casa y el me dio la mano mientras conducía. En mi mente deseaba que no sudara, pero estaba muy nervioso.
Entramos a mi casa y le mostré un poco como era por dentro. Le mostré mi habitación, pero había dejado camisetas y pantalones puestos en la cama, en el respaldo y al final del colchón.
-Disculpa, no me acordaba de esto. No quiero que tengas una impresión de que soy desordenado. -Levantaba desesperadamente todo.
-No te preocupes - Me decía mientras tenía la pizza en su mano izquierda y daba la impresión de un modelo- mi habitación es un desastre, así que mañana tendré que limpiarlo. Tengo mucho trabajo. ¿No te gustaría ayudarme?
-No, lo siento. No quiero ver en la segunda cita tu ropa interior.
-Tal vez algún día la verás y más que eso.
Yo estaba extasiado.
Nos fuimos a la mesa para estar más cómodos, mientras comíamos me empecé a sentir un poco más relajado y seguro. El candelabro de cristal estaba justo arriba de la la mesa y todo lo demás estaba a oscuras. Su cara estaba bañada en luces color oro.
Platicamos acerca de varías codas de mi vida y de la de él también. Saqué mi cámara instantánea para tomar fotos del recuerdo.
Luego se me ocurrió la idea de que nos fuéramos arriba de mi casa donde siempre habíamos pasado mi familia y yo momentos únicos en la noche. Habían sillones, colchonetas, almohadas y un sin fin de cosas para poder ver el cielo. Así que nos acomodamos en una colchoneta y nos tumbamos en ella, para mi suerte la noche era hermosa.
-Cada vez que me siento triste o aburrido subo aquí. Pongo música y me suspendo en los espirales de la relajación.
- Me encanta. Entonces este es como tu lugar secreto.
- Algo así.
Las luces led le daban un toque más celestial.
- ¿Por qué desapareciste toda la semana? Sí, sé, pero ¿por qué te fuiste con tu ex novio?
Suspiró.
- Tuvo una emergencia y confía en mí. Somos algo así como confidentes.
- ¿Y qué pasó con los rasguños y moretones?
nos quedamos en silencio por unos momentos.
- Y también no quería que me vieran con el moretón y el rasguño de la frente.
-Fue una tontería. -Le reclamé.
-Tenía que hacerlo y poner en su lugar a tipos como ese.
Lo tomé de la mano
-Gracias, eres mi héroe.
Él hizo esa sonrisa que tanto me gustaba.
Luego le hice una pregunta que se me vino a la mente mientras lo veía conducir el día anterior que me traía de la escuela.
Nos giramos para vernos a los ojos.
-Sabes... ¿qué pasaría si no te gustaran los chicos? Las personas como yo, sufrimos al enamorarnos de otras que nunca podremos tener.
-De hecho, no me gustan solo los chicos - me quedé petrificado mientras lo veía a los ojos- también me gustan las chicas y pues, respondiendo a tu pregunta creo que de todos modos funcionaría.
Ladee la cabeza sin entender nada.
-Me gustas igual desde el primer día asi que si solo me gustaran las chicas, tal vez y contigo podría haber hecho una excepción.
-Eso sería grandioso... pero creo que imposible. Es una de las desventajas de ser gay. Te enamoras de una persona heterosexual pero nunca lo hará de ti. Y terminas sufriendo.
Me acarició el rostro.
Nos giramos para ver el cielo y tardamos varios minutos en silencio viendo las estrellas y sobretodo la luna. Sentía que éramos solo nosotros dos.
Empezó a hacer un poco más de frío y le pedí que bajáramos y entráramos a mi habitación para acostarnos en mi cama.
-Tienes una bonita colección de libros y de discos también- mientras señalaba con la cabeza el estante.
- Gracias. Desde hace un año para acá he optado por el hábito de la lectura y pues la música me gusta un montón.
- ¿Cuántos discos son?
- Creo que son como 25 discos que tengo y Libros solo tengo estos 7 aquí, pero los demás los tengo guardados.
- Me gustaría leer alguno. ¿Me los podrías prestar algún día?
-Por supuesto, todos los que quieras.
Permanecimos por unos segundos sin hablar ya que él estaba viendo algunos libros parado frente al librero. Yo estaba sentado en mi cama y lo observaba de espaldas.
Se sentó en la cama y me movió de forma sutil mi barbilla para que mis ojos se encontraran con los de él. Tomó mi mano y yo hice lo mismo.
-Gracias.
- Gracias, ¿por qué? -Pregunté.
- Porque me estás haciendo vivir de nuevo.
Mi cara se puso roja, pero al mismo tiempo sorprendida y él se dio cuenta.
-¿A qué te refieres?-Dije.
-Tuve problemas hace meses y tuve una temporada gris, o sea, problemas en casa y cosas de ese tipo. Tú le estás dando colores a mi vida.
-Te entiendo por completo -hice una pausa- no te he contado algo.
-Puedes decirme lo que quieras, confía en mí.
-Hace un año salí con un chico que conocí en Port Fron.
Estaba serio.
-¿Y luego?
-Estuve enamorado de él, pero, murió en un accidente. - No pude contener las lágrimas-. Fue a visitar a su abuela y de regreso su bus volcó. Hubieron pocos vivos. -Mi voz estaba quebrada por completo.
-Alessandro, yo... yo, lo siento. No podría resistir perder a un ser amado. Te admiro por ser tan fuerte y mantenerte brillando aun cuando estuviste a punto de apagarte- Me abrazó.
-Gracias por esas palabras.
-No encuentro las palabras adecuadas para decirlo.
- No sabes todo lo que sufrí después de su partida, fueron meses increíblemente fuerte; fueron un reto para mí, fue un reto para toda mi familia. Yo no sabía si quería seguir viviendo... la depresión puede girar las cartas por ti y hacerte perder en este juego.
El ambiente estaba sensible, tenía lágrimas saliendo de mis ojos y él se acercó a mí. Mi cara se puso de todos los colores rojos existentes y mis manos empezaron a sudar.
Él se dio cuenta. Yo giré mi cara porque sentía vergüenza al estar frente a frente a él. No estaba acostumbrado. Cerré mis ojos.
Él se acercó más a mí y volvió a girar mi cara para que sus ojos y los míos se encontraran. Me quitó las lágrimas.
-Tienes unos labios hermosos. - Me tocaba los labios con el pulgar de la mano izquierda.
Lentamente me acarició mi cara y sus labios rosaron mis mejillas. Pero por mis reflejos me aparté de él.
- Bueno, sí no quieres no te preocupes no hay prisa. - Hizo una sonrisa que hasta ese punto hizo que me derritiera como helado bajo el sol a unos 40°.
No podía hablar debido a lo atónito que estaba acerca de lo que había pasado.
- Alex, ¿Estás ahí?
- Perdón, es que... -Mis palabras no salían de mi boca.
Se acercó a mí lo más despacio posible si intentar hacer ningún movimiento en falso. Yo traté de quedarme como una estatua y no hacer ningún movimiento que amenazara la magia que estaba sucediendo.
Volvió a besar mi mejilla izquierda y yo cerré los ojos, los dos estábamos sentados frente a frente. Traté de relajarme, dejarme llevar por el momento. Sentí sus labios cálidos y suaves al tacto como el algodón en mis mejillas.
Dejé que él me guiara y me dejé llevar. Él creaba una sensación nueva para mí, sentía su respiración enzima de mí. Mientras tenía los ojos cerrados mi mente daba miles de vueltas en un espiral de emociones. Sentía como sus labios estaban cerca de los míos.
La puerta se abrió.
- Alex, Alex. ¿Viste por aquí mis zapatos azules?
No contaba que mi hermano estaba en la casa, temía que hubiera escuchado algo de más.
Inmediatamente Marco se apartó de mí alterado y se posicionó del otro extremo de la cama.
-¡Danie! - le grité- sabes que debes de tocar la puerta siempre.
-Lo siento yo no sabía, yo... perdonen. - Salió de la habitación avergonzado.
- Lo siento - suspiró - creo que me he pasado de la raya, no quiero que creas que solo quiero acostarme contigo. Me dejé llevar. Perdóname.
Se levantó de la cama y acomodó su camiseta.
Yo rápido intenté incorporarme.
- No, no te preocupes yo... Mi hermano siempre es descuidado. A demás nos dejamos llevar por el momento.
- Creo que es hora de que me vaya. -Me dijo mientras veía su reloj en la mano izquierda.
Yo me puse un poco triste porque la magia se acababa.
- ¿Te vas a ir? - Le pregunté.
- Sí. - Se aclaró la garganta.
- ¿Es por qué casi nos besamos? - le reclamé- no tienes por qué enojarte, es normal hacerlo creo que es fácil dejarse llevar por las distintas emociones que hay durante un beso.
- Tu hermano estaba aquí y si no hubiera entrado tal vez me hubiera propasado contigo. Yo no soy esa clase de tipo.
- ¿Qué? Yo también estaba dispuesto a besarte.
- Perdón, es que realmente me importas y no quiero que empecemos algo de ésta manera. Además, es tarde, tienes que dormir y tus papás pueden llegar y enojarse porque yo esté aquí.
Le tomé de la mano y lo acerqué a mí e intenté abrazarlo y le dije que todo iba a estar bien y por lo visto se relajó y me abrazó y pude meter mis dedos en sus cabellos mientras nos apretábamos con fuerza. Podía sentir su delicioso aroma a vainilla, mis labios le llegaban hasta los hombros.
- Me la pasé estupendo el día de hoy - Me puse de puntas y le susurré al oído.
Él se estremeció y juntó su cabeza al lado de la mía.
- Yo también, ha sido una de mis dos noches favoritas contigo.
Me admiré y le pregunté cuál había sido la otra.
-La fiesta. - Me dijo.
- Sabes, para mí también han sido muy especiales, más la de hoy. Me gustó mucho ésta cita.
- Habrán más y prometo que serán mucho mejores que ésta. - Me dijo mientras me acariciaba los cabellos.
Casi creí que podía sentir mis latidos como 500 por segundo.
- Pero en serio necesito irme, ya es un poco tarde y creo que tus papás vendrán en cualquier momento.
-Sí, es cierto.
Lo acompañé hasta su Tsuru, nos abrazamos y la luna estaba de testigo. Finalmente nos despedimos.
-Hasta el lunes.
-Hasta el lunes.
Se marchó.
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Luna de media tarde
Romance8 meses después de que Alessandro Soler ha perdido a la persona que amaba, su vida da un giro a causa de un accidente. Vuelve a encontrar el amor pero éste trae un sin fin de aventuras, dramas y enemigos a su vida. Sus fieles amigas Marie y Nahomi...
