Capítulo 11.

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La noche de la cena entre Jimin y Jungkook había transcurrido normal, cada vez se conocían más y parecían soltarse uno con el otro. Nada grave fuera de el beso de despedida de Jimin, ese no faltaba. Esas acciones seguían confundiendo al mayor, seguía sintiéndose extraño. 


El día de la preciada cita había llegado para Jimin, estaba bien arreglado, sus nervios a flor de piel. 

La bocina de un auto sonó fuera, esa es la señal para saber que su amado doctor había llegado, salió a toda, saludo con la mano, cerro su apartamento y corrió a el auto negro. Se sentó de copiloto, abrocho el cinturón y se giro a ver a su acompañante — Hola, Jungkookie — le beso la mejilla. El apodo y los besos así de simples parecían ser ya normales. 

— ¡Hey, Jiminie! ¿Cómo estás? ¿Listo? — cuestiono con una sonrisa el pelinegro. 

— ¡Claro que si! — soltó emocionado. 

Con la música en reproducción, tarareos y algunas miradas, Jungkook conducía a un parque de carreras de autos, no quería hacer algo usual, él creía que debían disfrutar de todo. Aunque dentro, no quería aceptar que buscaba los mejores lugares para ver a Jimin sonreír, aún no sabía qué era lo que exactamente sentía, pero le daba miedo. Así que intentaba ocultarlo. 

Ver a Jimin cantar sus canciones preferidas, intentar moverse al ritmo, reír por cualquier tontería o incluso mirando por la ventana el camino, le provocaba un montón de sensaciones que no sabía explicar. Sólo le gustaba y ya, su compañía le hace bien. ¿Por qué le pensaba hasta en el trabajo? No lo sabía, pero incluso en medio de sus horas laborales, la carita de ese niño aparecía en su mente y le hacía relajar. Eran muchas cosas, ¿No?... Pero no quería aceptarlo, no iba a hacerlo. 

Una hora más tarde el auto fue estacionado en un lugar sin nada, el suelo arenoso y algunas zonas verdes alrededor.  

Jungkook giro su vista y encontró un placido rubio dormir, no se freno de darle un corto beso en la mejilla. Percatándose de lo sucedido se sonrojo y espabilo, — Jiminie, hemos llegado, vamos despierta — zarandeaba suavemente a su amigo. 

— ¿Ya llegamos, Kookie? — Hablo Jimin entre bostezos. ¿Por qué mierda le ponía tantos apodos cariñosos?, Jeon no lo entendía. 

El pelinegro se alejo, — Si, ya llegamos. Ven — señalo con la cabeza y bajo del auto. Él rubio se tallo los ojos con los puños, se estiro y sintió el placer de sus huesos encajar nuevamente. Salió del auto y observo todo a medias. 

— ¿Dónde estamos? Esto es muy desolado, ¿Acaso me quieres secuestrar? — bromeo. 

— ¡Claro que no! Querías venir a una pista de carreras, me ha gustado la idea, así que vamos. Apostemos a ver quién gana la carrera — tanteo, mientras caminaban y se divisaba una gran pista guiada por llantas. 

— Vas a quedar en el suelo, Jeon, tenlo por seguro — aseguro Jimin — Ve preparando todo para perder la apuesta. 

Jungkook rió y se acerco al hombre encargado. Pidió dos vueltas en la que sólo estuvieran ellos. Él hombre acato las ordenes, le fue pagado, les dio los cascos y las cosas que debían usar. 

— Vamos, Jiminie, vas a perder — bramo el pelinegro, con el celular en la mano, debían dejarlos seguros. 

Jimin soltó una carcajada, Jungkook sintió el impulso de fotografiar la felicidad de su chico... Espera, ¿Su chico?, no, del chico. Después le pasaría la foto. Y sin pensarlo, saco la foto. Miro la imagen y sonrió con ternura, Jimin había salido con las mejillas sonrojadas, los cabellos peinados, una sonrisa cerrada, los ojitos algo pequeños, — Lindo — mascullo. Será su foto preferida. 

The Doctor. [Kookmin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora