Capítulo 24.

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Jimin se apachurro más contra el pecho fornido a su espalda, y poso su pequeña mano sobre la grande de su doctor, estaban sudados y pegajosos, habían terminado con su ronda de sexo y ahora el sueño quería apoderarse de él. Pero no lo iba a negar. 

Tenía miedo. 

Miedo de que fuera como siempre, que Jeon viniera y se fuera, lo dejara y al despertar no estuviera abrazándolo y la calidez se haya desaparecido. Sus ojos se humedecieron y como pudo hablo.

— Quédate a dormir, pero sí te vas no me despiertes — exhalo — No te quiero ver salir — susurro y cerro los ojos. 

Jungkook sintió que su corazón se oprimía, dejar a Jimin solo antes, no había sido bueno. Tenerlo en sus brazos se sentía correcto. Y escucharlo decir eso, sólo le confirmaba cuanto daño causo al alejarse — No me iré, amor. No esta vez — no hubo respuesta — Jimin. 

— Dime. 

— Tú eres la causa de esta sensación que no respiro. De estas ansias de olvido y a la vez de estar contigo — le beso el cuello — Tú causas estos celos en que estoy cautivo. Por eso no mires a nadie cuando estés conmigo. 

Jimin sonrió enternecido, Jungkook era posesivo — Eres un celoso — se abrazó a su doctor y durmió. 

Pero el corazón de Park no quería dormir. Siempre que escuchaba esos apodos amorosos, como de pareja, sus latidos aumentaban y las mariposas aparecían. 



La mañana dio paso, en una esquina el sol se hacía presente.
Jimin jadeó de felicidad cuando sintió unos mullidos labios en su espalda — Buenos días, Gruñón — canturreo con voz adormilada. 

— Jimin — advirtió Jungkook, hasta que lo giro y le mordió un pezón, haciendo gritar por lo bajo al menor — Te dije que no soy gruñón — se alejo y le dio un pequeño beso — Buenos días, precioso. 

— Eres un bruto, Si sabes que existen las erecciones mañaneras, ¿Verdad? — hablo con los ojos cerrados — Pues tú acabas de crear la mía, tonto.

— Yo puedo arreglar eso — ofreció. 

— ¿Ah si? — se apego más — Pues demues...

Las palabras le quedaron en la boca y abrió los ojos de golpe cuando la puerta de abajo sonó — ¡Jiminie! ¡Despierta y abre la puerta! 

— Mierda, mierda — mascullo intentando levantarse. 

— ¿Taehyung no duerme o qué? — gruño Jeon. 

— Lo siento, amor. Él dijo que como ayer ellos me dejaron solo, pues vendrían temprano. ¡Se me olvido! — bufo. 

— ¿Me dijiste amor? — sonrió con malicia. 

Jimin se sonrojo, no lo había notado — Cállate y ayúdame a levantar, debo abrir — le golpeo el torso desnudo y se puso aun más rojo — ¡Vístete! 

— Te duele y querías un buenos días entre gritos, eres cruel — burlo, moviendo la cabeza de lado a lado en negación. 

— ¡Park Jimin! ¡Si no nos abres, entro a las malas! ¡Todos estamos acá fuera! — otra vez la voz del pelirrojo. 

— ¡¿Todos?! — se desespero — Oh, mierda. 

— Tranquilo, nene. Yo abro, tú date un baño rápido y bajas, ¿Vale? — fue inocente. 

— ¿No te molesta que te vean? ¿Aquí? 

— ¿Por qué? Estoy con mi chico, ellos con él suyo — se encogió de hombros. 

The Doctor. [Kookmin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora