Jimin estaba desorientado, su cabeza dolía y extrañamente su brazo izquierdo también.
Se tomó la frente con la mano no lastimada esperando a acostumbrarse a la luz. Sus ojos fueron fijando los colores.
Oh, mierda. Esa no era su puta habitación.
Él sabía bien que no se acostó con nadie.
No, no, no.
— ¿Dónde estoy? — lo golpeó la realidad, cuando vio el gran cuarto, con paredes blancas, armario color caramelo y cama matrimonial.
Recordó haberse despedido de sus amigos y que cuando cruzó un semáforo todo se volvió negro.
¿Lo habían encontrado en el suelo? Si es así, porque está ahí.
Hizo ademán de levantarse pero sus caderas dolían — ¡No, no! — rogaba porque no fuera lo que pensaba.
La puerta se abrió de golpe dejando ver un pelinegro sin camisa, con pantalones sueltos y cabellos revueltos.
Joder era — Doctor. Jeon JungKook — hablo en voz alta sin pensar.
Jeon abrió los ojos de golpe — Mierda, niño. Despertaste — dijo.
— ¿E- esta es tú habitación? — preguntó el rubio intentado desviar su mirada del marcado abdomen. Tan tentativo.
— Si — fue preciso. Y cuando sintió la vista del atrevido paciente, camino a colocarse una camisa negra holgada.
Jimin jadeó en tristeza, la vista era buena. ¡Ese no es el caso! — ¿Qué hago aquí? No me digas que tú y yo...
El mayor entendió lo que quiso decir y su corazón se aceleró — ¡No! ¡Claro que no! — grito inmediatamente.
— Entonces, ¿Por qué estoy aquí? ¿Cómo llegué a tú cama?
— Está madrugada salía de mí turno. Estaba agotado, venía conduciendo y cerré los ojos por unos segundos, el sueño me vencía. Pero un mocoso se atravesó con semáforo en verde y casi lo arrollo — bufo tirando la indirecta.
— ¡No es mí culpa que te quedes dormido! — se defendió ofendido.
— ¿Entonces por qué cruzas en verde, mocoso tonto? — Jeon se cruzó de brazos marcando sus bíceps.
Jimin trago grueso — ¡N-no me digas mocoso, sólo soy cuatro años menor, Doctor gruñón!
— ¡Te dije que no me dijeras así la última vez! — se exaltó.
— ¡Pues así eres. Un gruñón. Te aguantas! — es que la pelea que estaban teniendo era estúpida. No podían apartar los ojos del otro.
— ¡Jimin! ¡Deja de ser insensato y grosero! — alzó la voz JungKook harto de la situación.
— ¡Eres un bruto, es tú culpa! Me voy — se intentó levantar pero dolió como el infierno. Soltando jadeos de dolor.
El pelinegro reaccionó ante los sonidos y se acercó — Déjame ver cómo sigues — sugirió.
— ¿Ahora eres amable? — soltó sarcástico.
— Siempre he sido amable, mocoso — dijo, tomando un botiquín que tenía sobre la mesa Para sacar un tarro de alcohol y gasas.
— ¡¿Qué parte no entiendes de que mi nombre es Park Jimin?! — quería seguir reclamando pero la gasa pasando por sus raspones lo detuvo — ¡Auch! ¡Deja de ser tan bruto, JungKook!
— No me digas bruto y menos JungKook. Soy mayor y soy tú doctor, respétame — exigió bendando la herida.
— Mí culo — escupió y se levantó de mala gana aún con los dolores a tope — Tú me atropellaste, yo te demando. Es lo justo — dijo quejándose, intentando poner su rasgado Buso.
JungKook palideció a la amenaza — No puedes hacer eso, Jimin. Perderé el trabajo — aclaro — Haré lo que sea. Pero quédate acá mientras las heridas cierran, así te cuido.
Jimin sonrió malévolo. Eso era lo que quería escuchar — ¿Ahora soy Jimin? ¿Lo que sea? ¿Lo qué yo quiera? — tanteo terreno.
El pelinegro rodó los ojos con fastidio y desesperación — Sí, lo que quieras, Jimin. Incluso, cuidare de tus heridas.
¡Bien!
El rubio giro sobre sus talones y lo miro, era obvio que JungKook estaba desesperado y aunque fuera cruel, sí eso había pasado y se habían reunido nuevamente era por algo.
Asintió — Está Bien, dejaré que me cuides. Ya después veré qué quiero, ¿Si? — lo miro atento a la respuesta.
El mayor tomo el puente de su nariz y asintió.
— Vuelve a la cama — hablo y Jimin abrió los ojos, estaba sonrojado. JungKook aclaro sus palabras — No me malinterpretes, no sé si es grave el choque. No debes hacer movimientos bruscos. Así que quédate en cama, traeré el desayuno — dijo levantándose y saliendo del cuarto.
— Bien jugado, Jimin — se felicito.
Era obvio que vivir unos días en casa de Jeon no era ni de cerca el plan. Sería algo brusco y acelerado.
Así que mientras desayunaba, le dijo a JungKook que no quería quedarse ahí, no porque no le gustará. Pero prefería su casa y no es cómodo vivir con alguien que no conoce. Qué si lo quería podría ir a verlo y mirar el progreso.
Sin chistar el mayor asintió.
Después de algunas pláticas banales, cada uno durmió aparte unas dos horas.
JungKook lo llevó a su casa y de ahí se fue a su trabajo.
El plan de Jimin no fallaría y eso lo sabía. Él doctor caería por él, o se dejaría de llamar Park Jimin.
Llamo a sus amigos, que estaban con el corazón en la mano y sólo les dijo — No me lo van a creer. Vengan ahora mismo a mí casa — y colgó.
Diez minutos después tenía a sus amigos en la puerta de su casa, casi llorando por saber que estaba bien.
— ¡¿Qué mierda te paso?! Pareces golpeado — bramó en preocupación Jin.
— Estoy bien, estoy bien. Sólo que casi me atropella un auto — dijo como sí nada.
— ¡¿Qué?! — esta vez intervino Tae.
— ¡Calma! — pauso y sus ojos brillaron en picardía, dejando a los Kim confundidos — No fue cualquier auto.
— ¿Ah? ¿Era Mercedes o qué? — cuestionó furioso el pelirrojo.
— ¡Aish, tontos! ¡Dejen hablar! — pataleo.
— Bueno, habla, habla. No sé qué tiene de bueno ser arrollado.
— No fue cualquier auto. Fue el auto del mismísimo Jeon JungKook — confesó.
— ¿Él maldito Doctor? ¡¿Es enserio, Jimin?!— grito Jin y él rubio asintió — No lo puedo creer. Demándalo.
— ¡No haré eso!
Las horas pasaron volando entre planes y confesiones.
Los tres no dejaban de chismear, aunque Jimin permanecía casi inmóvil porque antes de que lo dejara en casa su héroe y gruñón doctor, le dijo que no hiciera nada. Más tarde pasaría a ver cómo seguía.
Es que lo tenía comiendo de su mano, porque Jeon haría todo por no ser demandado.
Era pasadas las ocho de la noche y la puerta sonó.
— Es él — susurro para sus amigos.
— ¡Abre ya! — ánimo Jin — Queremos verlo.
Esa fue la señal para que entre quejas se levantará y abriera la puerta, dejando ver a un distraído JungKook con alguien tras él, entrando como sí nada.
— Jimin, traje a Yoongi, él ayudará a saber que no tienes nada... — las palabras se le quedaron en la boca al fijarse de las compañías que tenía.
Jimin ya estaba en el medio de sus dos amigos, mirando con ceño fruncido a él que estaba tras SU doctor.
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The Doctor. [Kookmin]
Fiksi Penggemar¿Qué pasa cuándo en vez de un señor de edad avanzada, le atiende un joven guapo y de su tipo? Situaciones caóticas, merecen medidas caóticas, ¿No? Park Jimin se enferma, es llevado a el hospital por su madre, pero en vez de un señor de edad le ati...
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