Capítulo 5.

13.1K 1.2K 69
                                        


Jimin estaba desorientado, su cabeza dolía y extrañamente su brazo izquierdo también.
Se tomó la frente con la mano no lastimada esperando a acostumbrarse a la luz. Sus ojos fueron fijando los colores.

Oh, mierda. Esa no era su puta habitación.
Él sabía bien que no se acostó con nadie.
No, no, no.

— ¿Dónde estoy? —  lo golpeó la realidad, cuando vio el gran cuarto, con paredes blancas, armario color caramelo y cama matrimonial.

Recordó haberse despedido de sus amigos y que cuando cruzó un semáforo todo se volvió negro.
¿Lo habían encontrado en el suelo? Si es así, porque está ahí.

Hizo ademán de levantarse pero sus caderas dolían —  ¡No, no! —  rogaba porque no fuera lo que pensaba.

La puerta se abrió de golpe dejando ver un pelinegro sin camisa, con pantalones sueltos y cabellos revueltos.

Joder era — Doctor. Jeon JungKook —  hablo en voz alta sin pensar.

Jeon abrió los ojos de golpe —  Mierda, niño. Despertaste —  dijo.

—  ¿E- esta es tú habitación? —  preguntó el rubio intentado desviar su mirada del marcado abdomen. Tan tentativo.

—  Si —  fue preciso. Y cuando sintió la vista del atrevido paciente, camino a colocarse una camisa negra holgada.

Jimin jadeó en tristeza, la vista era buena. ¡Ese no es el caso! —  ¿Qué hago aquí? No me digas que tú y yo...

El mayor entendió lo que quiso decir y su corazón se aceleró —  ¡No! ¡Claro que no! —  grito inmediatamente.

—  Entonces, ¿Por qué estoy aquí? ¿Cómo llegué a tú cama? 

—  Está madrugada salía de mí turno. Estaba agotado, venía conduciendo y cerré los ojos por unos segundos, el sueño me vencía. Pero un mocoso se atravesó con semáforo en verde y casi lo arrollo —  bufo tirando la indirecta.

—  ¡No es mí culpa que te quedes dormido! —  se defendió ofendido.

—  ¿Entonces por qué cruzas en verde, mocoso tonto? —  Jeon se cruzó de brazos marcando sus bíceps.

Jimin trago grueso —  ¡N-no me digas mocoso, sólo soy cuatro años menor, Doctor gruñón!

—  ¡Te dije que no me dijeras así la última vez! —  se exaltó.

—  ¡Pues así eres. Un gruñón. Te aguantas! —  es que la pelea que estaban teniendo era estúpida. No podían apartar los ojos del otro.

—  ¡Jimin! ¡Deja de ser insensato y grosero! —  alzó la voz JungKook harto de la situación.

—  ¡Eres un bruto, es tú culpa! Me voy —  se intentó levantar pero dolió como el infierno. Soltando jadeos de dolor.

El pelinegro reaccionó ante los sonidos y se acercó —  Déjame ver cómo sigues —  sugirió.

—  ¿Ahora eres amable? —  soltó sarcástico.

—  Siempre he sido amable, mocoso —  dijo, tomando un botiquín que tenía sobre la mesa Para sacar un tarro de alcohol y gasas.

—  ¡¿Qué parte no entiendes de que mi nombre es Park Jimin?! —  quería seguir reclamando pero la gasa pasando por sus raspones lo detuvo — ¡Auch! ¡Deja de ser tan bruto, JungKook!

—  No me digas bruto y menos JungKook. Soy mayor y soy tú doctor, respétame —  exigió bendando la herida.

—  Mí culo —  escupió y se levantó de mala gana aún con los dolores a tope —  Tú me atropellaste, yo te demando. Es lo justo —  dijo quejándose, intentando poner su rasgado Buso.

JungKook palideció a la amenaza —  No puedes hacer eso, Jimin. Perderé el trabajo —  aclaro —  Haré lo que sea. Pero quédate acá mientras las heridas cierran, así te cuido.

Jimin sonrió malévolo. Eso era lo que quería escuchar —  ¿Ahora soy Jimin? ¿Lo que sea? ¿Lo qué yo quiera? —  tanteo terreno.

El pelinegro rodó los ojos con fastidio y desesperación —  Sí, lo que quieras, Jimin. Incluso, cuidare de tus heridas.

¡Bien!

El rubio giro sobre sus talones y lo miro, era obvio que JungKook estaba desesperado y aunque fuera cruel, sí eso había pasado y se habían reunido nuevamente era por algo.

Asintió —  Está Bien, dejaré que me cuides. Ya después veré qué quiero, ¿Si? —  lo miro atento a la respuesta.

El mayor tomo el puente de su nariz y asintió.

—  Vuelve a la cama —  hablo y Jimin abrió los ojos, estaba sonrojado. JungKook aclaro sus palabras —  No me malinterpretes, no sé si es grave el choque. No debes hacer movimientos bruscos. Así que quédate en cama, traeré el desayuno —  dijo levantándose y saliendo del cuarto.

—  Bien jugado, Jimin —  se felicito.

Era obvio que vivir unos días en casa de Jeon no era ni de cerca el plan. Sería algo brusco y acelerado.
Así que mientras desayunaba, le dijo a JungKook que no quería quedarse ahí, no porque no le gustará. Pero prefería su casa y no es cómodo vivir con alguien que no conoce. Qué si lo quería podría ir a verlo y mirar el progreso.
Sin chistar el mayor asintió.

Después de algunas pláticas banales, cada uno durmió aparte unas dos horas.
JungKook lo llevó a su casa y de ahí se fue a su trabajo.

El plan de Jimin no fallaría y eso lo sabía. Él doctor caería por él, o se dejaría de llamar Park Jimin.

Llamo a sus amigos, que estaban con el corazón en la mano y sólo les dijo —  No me lo van a creer. Vengan ahora mismo a mí casa —  y colgó.

Diez minutos después tenía a sus amigos en la puerta de su casa, casi llorando por saber que estaba bien.

—  ¡¿Qué mierda te paso?! Pareces golpeado  — bramó en preocupación Jin.

—  Estoy bien, estoy bien. Sólo que casi me atropella un auto —  dijo como sí nada.

— ¡¿Qué?! —  esta vez intervino Tae.

—  ¡Calma! —  pauso y sus ojos brillaron en picardía, dejando a los Kim confundidos — No fue cualquier auto.

—  ¿Ah? ¿Era Mercedes o qué? —  cuestionó furioso el pelirrojo.

—  ¡Aish, tontos! ¡Dejen hablar! —  pataleo.

—  Bueno, habla, habla. No sé qué tiene de bueno ser arrollado.

— No fue cualquier auto. Fue el auto del mismísimo Jeon JungKook — confesó.

—  ¿Él maldito Doctor? ¡¿Es enserio, Jimin?!— grito Jin y él rubio asintió —  No lo puedo creer. Demándalo. 

— ¡No haré eso! 

Las horas pasaron volando entre planes y confesiones.
Los tres no dejaban de chismear, aunque Jimin permanecía casi inmóvil porque antes de que lo dejara en casa su héroe y gruñón doctor, le dijo que no hiciera nada. Más tarde pasaría a ver cómo seguía.

Es que lo tenía comiendo de su mano, porque Jeon haría todo por no ser demandado.

Era pasadas las ocho de la noche y la puerta sonó.

—  Es él —  susurro para sus amigos.

—  ¡Abre ya! —  ánimo Jin —  Queremos verlo.

Esa fue la señal para que entre quejas se levantará y abriera la puerta, dejando ver a un distraído JungKook con alguien tras él, entrando como sí nada.

—  Jimin, traje a Yoongi, él ayudará a saber que no tienes nada... —  las palabras se le quedaron en la boca al fijarse de las compañías que tenía.

Jimin ya estaba en el medio de sus dos amigos, mirando con ceño fruncido a él que estaba tras SU doctor.



The Doctor. [Kookmin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora