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— Y no olviden su investigación sobre las concepciones de la filosofía para el día lunes, 8 hojas mínimo.–
Suspire con pesar después de escribir las palabras dichas por el profesor en mi libreta y luego recostarme sobre mi pupitre.
Veía como algunos de mis compañeros salían en grupos del salón mientras otros se quedaban charlando.
Al fin era viernes, me moría por al menos un día de descanso de esta cárcel llamada colegio.
Odiaba muchas de las cátedras pero ninguna se compara a la de ingles. ¿Como habían personas en este mundo que le entendían a esas palabras tan difíciles de pronunciar y escribir?
Cuando ingrese a bachillerato jamás creí que sería tan pesado, todos los días dejaban demasiadas tareas y el estrés y sueño me seguían a todos lados.
Los profesores en basicos siempre nos advertían sobre lo difícil que sería cruzar a bachiller, pero nunca les creí, aceptémoslo, la mayoría de adultos suele exagerar las cosas.
Voltee a ver hacia el pupitre de al lado, ahí se encontraba mi mejor amigo durmiendo, como de costumbre en la cátedra de filosofía.
Debo admitirlo, se le veía fresco.
El salón estaba casi vacío así que pensé en despertarlo, debíamos de ir a su casa, hoy por primera vez iría a pasar la noche, estaba un poco nervioso ya que conocería a la mamá de Ruben y espero no caerle mal, no es como si viviéramos lejos uno de otro, realmente vivimos al frente del otro a diez casas de distancia a izquierda.
Me levanté y tomé mi cosas, tomé a mi amigo de cabellos blancos - obviamente teñido aún que si se lo recuerdo de seguro se enojaria e inflaria esos cachetes tan bonitos y rosados que tiene, me causaría gracia - y comenze a sacudirlo para que despertara. Unos murmullos salieron de sus labios, me reí por bajo y seguí sacudiendo pero el chaval no despertaba. Voltee a ver a todo el salón para comprobar que no hubiera nadie, al afirmarlo regrese mi vista a mi amigo y sonreí con maldad.
— ¡RUBEN! – grité a todo pulmón, mi amigo se asustó tanto que cayó de su pupitre mientras yo me reía a carcajadas.
— ¿PERO QUE TE PASA TÍO? – Ruben se levantó enojado, ¿cómo no? Tremenda hostia que se había metido el chico — Oye, no es gracioso –
— Perdón, perdón es que pensé que estabas muerto – Me excuse — Además si fue gracioso, admítelo – me cruze de brazos y lo vi con una sonrisa de lado.
— Ja – bufo — Bien lo admito, puede que sea un poco gracioso, pero tampoco tenías que hacerme caer – se acerco a mi y golpeo suavemente mi hombro que hizo quejarme por lo bajo.
— Jajaja perdón, vamos que se nos hace tarde –
Caminamos juntos por los pasillos solitarios de la escuela para salir de esta, el sol estaba en su punto máximo y había mucho calor. Nos dirigimos a la casa de Ruben, admito que estaba un poco nervioso, no quería que la madre de Ruben pensara que soy un delincuente o algo así, digamos que mi aspecto no es el de un chico adicto a las matemáticas y a la historia. Otras veces había venido de visita pero no me quedaba tan tarde, por lo cual nunca tuve el placer de conocer a su madre, su casa tenía un pequeño jardín al frente con algunas flores plantadas, recuerdo algunas veces que salíamos a escuchar música juntos y nos sentábamos ahí.
Nos acercamos a la puerta y Raúl la abrió.
— Luzu, ya llegué – Hablo mi amigo, por un momento pensé que tenía un perro o un gato tal vez hasta que escuche pasos en el segundo nivel, la persona se acercaba cada vez más hasta que dejo ver su rostro sonriente y cabello mojado, las gotas de agua caían lentamente por su rostro tan lindo, mierda ¿qué estoy diciendo?
— Hola hermanito ¿cómo te fue? – Wow ¿¡QUE!?, ¿Ruben tenía un hermano mayor?, ¿por qué nunca me lo dijo?
— Todo normal, como siempre – Respondio Ruben dirigiéndose a lo que parecía ser la cocina, yo me quedé estático en la entrada de su casa, excelente ahora tenía que lidear con la aceptación de otro familiar de Ruben.
Aclare mi garganta para presentarme.
— Hola, soy... – Corte mis palabras cuando vi a el chico de cabellos castaños acercándose peligrosamente a mi.
— Raúl ¿no? – Me sonrió — Ruben dijo que vendrías a pasar la noche aquí – Me vio por un momento, por lo cerca que estaba pude ver cada detalle de sus ojos castaños, un castaño claro muy hermoso, pero había algo que no me hacía sentir bien de ese chico, me estaba sintiendo nervioso y mareado ¿qué me estaba pasando?
Al ver que no daba ninguna respuesta, se alejó un poco de mi y me vio un poco confundido.
— Soy Luzu, el hermano mayor del desastre llamado Ruben – Volvió a hablar, esta vez extendiendome la mano, lentamente acerque la mía para tomarla, al lograr hacerlo un calor repentino recorrió todo mi cuerpo haciéndome sudar un poco y que mis mejillas de calentaran más de lo normal ¿Que carajo está pasado?
Solté su mano rápidamente — Un gusto – traté que mis palabras no salieran tan cortadas cosa que no resultó tan bien ya que estaba teniendo pequeños temblores.
Mejor decidí acercarme a Ruben que estaba en la cocina terminando de preparar un sándwich.
— Hey ¿Subimos? – Me pregunto Ruben sin verme a la cara.
— Si, vamos – Respondí esta vez más tranquilo, solo que.... Mi corazón me dolía un poco.
– PERSPECTIVA DE LUZU –
Hoy terminamos el segundo proyecto de tres en la universidad por lo que salí temprano de clases, rápidamente regresé a mi casa, según mi hermano, hoy llegaría uno de sus amigos a pasar la noche, Raúl creo que se llamaba el chico.
En fin, comenze a hacer la limpieza de todos los días, al no estar mi madre en la casa yo tenía que ocuparme de esas cosas, algunas veces me ayudaba Ruben pero era demasiado vago para que esa ayuda fuese constante.
Al terminar decidí darme una ducha y así después comenzar mis tareas de la universidad, al salir del baño escuché como habrían la puerta de la casa, no tuve que preguntar para saber quién era, al fin había llegado Ruben, me vestí rápidamente y bajé, llevaba el cabello mojado al no pensar en secarlo un poco con una toalla.
Cuando recibí a mi hermanito vi al chico detrás de él, no se le veía como un chico común, el... tenia algo diferente, no sabía lo que era, tal vez ¿su pircing? O ¿su mechón naranja?, aún no lo sé, pero me perdí por un momento en sus ojos tan oscuros, hasta que lo escuché hablar, aunque lo interrumpi al ser un poco entusiasta, me acerqué a él para observar un poco más sus facciones, era muy lindo en realidad.
Por un momento el chico parecía algo incómodo así que decidí alejarme un poco y presentarme ofreciéndole mi mano, pero cuando el la tocó jamás creí que se sentiría tan bien, su toque era suave y delicado, su mano era pequeña a comparación de la mía, y de un segundo a otro sus mejillas se encendieron en un tono rojizo lo cual me hizo tener leves temblores.
Su vos baja y tímida me hizo regresar al mundo y lo vi alejarse de mi rápidamente llendo hacia donde estaba Ruben.
Aún no logró entender lo que pasó.
Pero de seguro hablaría esto con Samuel.
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My Soulmate | Luzuplay
Fiksi Penggemar- S o u l m a t e - Shippeo a los pixeles, no mandar a streamers, si no te gusta no lo leas! Contiene una segunda parte que puedes encontrar en mi perfil :D
