Cuando me desperté me encontré abrazada a Harry y, aun así, se podía notar que era una mañana fría, al final no iba a ser mala idea eso de ir a patinar. Me quedé observándole mientras dormía, se le veía más joven de lo que era en realidad; sus rizos caían libres por su cara y su almohada, y sus labios estaban entreabiertos. Empecé a acariciarle el pelo, lo tenía suave y desenredado a pesar de que se había movido bastante. El sofá estaba completamente deshecho y el lado de la cama donde había dormido también. Sus ojos se fueron abriendo poco a poco.
-Buenos días pequeña roquera
No me acordaba que todavía tenía su camiseta puesta
-Buenos días ruloso- dije sonriente- ¿qué te ha hecho aparecer en mi cama?
-1) es "MI" cama. 2) quería tenerte cerca- le debí mirar con cara de extrañeza porque añadió- ¿no es suficiente razón? Quería estar con mi pequeña
- no te creo
-¿no me crees?-dijo mientras yo meneaba mi cabeza- bueno sr. "mano" vamos a tener que hacer algo con eso ¿no?- dijo mirándome con picardía
-no, Harry, no. Otro castigo no- dije adivinando sus intenciones
- Tarde pequeña- dijo mientras empezaba otra vez con las cosquillas
-Te odio Styles- dije sin poder parar de reír
-¿Me odias?- dijo mientras aumentaba las cosquillas- no lo creo. Creo que me quieres demasiado- dijo cesando con las cosquillas y levantándonos
- no te creas, lo mismo simplemente estoy fingiendo- dije mientras pasaba mis manos a su cuello y él las suyas a mi cintura
-naah, no estás fingiendo- dijo acercándose a mis labios
- es verdad, jamás podría fingir tanto amor- dije besándole. Me encanta despertarme así
Niall estaba en la cocina preparando tortitas, café y zumo
-¡hey fea! - le dije a Stella- no sabía que estabas aquí, pensé que te habías ido- dije sentándome a su lado en el sofá
- lo mismo digo, horrible- dijo abrazándome
Harry se fue a la cocina con el rubio para acabar de preparar el desayuno y nosotras mientras nos pusimos a hablar
-... y, bueno, hoy vamos a ir a patinar- le dije a Stella
- Al final accedes- preguntó cierta voz desde la cocina
-¡¡Styles!! ¿Cuánto tiempo llevas escuchando?
-toda la conversación- dijo y yo puse mis ojos en blanco
-Es increíble- dijo Stella- Has tenido mucha suerte
-y tú no ¿no?
-HEMOS tenido mucha suerte.
- todo gracias a Harry- dije mirando el cojín
-¿qué es gracias a mí?- preguntó sacando la cabeza para que le viésemos
- que haya tenido tantos suspensos este trimestre- dije dirigiéndome a la cocina y abrazándole por detrás
- claro. Vamos a ver- dijo dándose la vuelta- te conozco de hace una semana y es culpa mía que hayas suspendido cuatro
-básicamente- dije riéndome- es culpa vuestra- dije mirando al rubio- por poner el concierto en mitad de exámenes
- ¿y por qué me miras a mí? Ni que yo lo eligiese
Sttella, Harry y yo empezamos a reírnos y Niall nos miró con cara de" molesto", pero poco después se unió a nuestras risas. Los chicos acabaron de hacer el desayuno mientras nosotras poníamos la mesa y nos sentábamos una en frente de la otra y los chicos cada uno a nuestro lado. Comimos entre risas y juegos. Cuando acabamos de comer, nos fuimos a vestir para irnos a patinar, Stella y yo nos pusimos unos vaqueros oscuros, yo una camiseta de manga media de colores y ella una camiseta de manga corta y por debajo una de manga larga; y unas botas altas. Los chicos llevaban unos vaqueros y camisetas oscuras.
-¿Qué pasa? ¿Nos hemos puesto de acuerdo?- dijo el rubio divertido
-eso parece- dijimos Stella y yo riéndonos
Harry fue quien condujo el coche, nos llevó a una pista en mitad de una plaza.
-¿es de verdad o es sintético?- pregunté. Harry me miró con cara de extrañeza
-supongo que será sintético.
-bien, vamos al coche. Te voy a guiar a una pista de verdad
Cuando llegamos, alquilé los patines para todos y fuimos a la pista Stella y yo empezamos a calentar dándonos cinco vueltas a la pistas de todas las formas que sabíamos; para delante, para atrás, para delante con cruzados, para detrás con cruzados... y mientras se veía que los chicos no habían pisado una pista de hielo de verdad en su vida. Stella y yo nos miramos riéndonos parando justo en frente de ellos, agarrándoles de la mano y arrastrándoles. Cuando ya empezaros a mantenerse en movimiento por si mismos empezamos a jugar al "Ratón que te pilla el gato" por desgracia a nosotras nunca nos pillaban y cuando se pillaban entre ellos era porque habían acabado en el suelo. Yo empecé a practicar eso e los saltos que nunca me había salido y, por primera vez, me salió. Me gustó tanto que hice como diez más pero en último pisé mal y me torcí el tobillo, entonces sí que vi a Harry correr hacia mí, ¡sabía patinar el muy....!
-Claire ¿estás bien?
-sí, simplemente me he torcido el tobillo
Me aupó en brazos y me sacó de la pista. Me quité el patín y lo tenía muy rojo e hinchado
-debemos ir a un hospital- dijo. Yo asentí
ESTÁS LEYENDO
Esos ojos verdes
RomantizmComo la confianza puede arreglar un corazon herido y la mentira romperlo
