Prólogo

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Nunca le fui infiel a Melanie, ni jamás lo sería.

El día del video fue uno de los peores días de mi vida. Cuando Melanie me miró dolida, derrotada, con el corazón roto no pude soportarlo, dejé que la desesperación y las lágrimas abandonaran mi cuerpo, quise explicárselo, pero ella no me dejó hacerlo. Y siento que nunca nada me dolió más que el hecho de que estuviera tan decidida en la decisión que tomó. Hizo parecer que ya la tenía tomada hace tiempo, ella no derramó ninguna lágrima cuando dijo que nosotros ya no éramos nada.

El día que ese maldito video salió a la luz íbamos a cumplir un año de novios, y ese fue el mejor año de mi vida. Después de ese día caí en un pozo sin fondo, sentía que todos los días caía más, estuve a punto de perder mi espacio en los Bears, ellos amenazaron con sacarme del equipo si yo seguía bebiendo y saliendo a fiestas así.

Todos los titulares de farándula hacían alusión a mí, casi todos los fines de semana tenía titulares nuevos.

"Irving descontrolado"
"Eric, el rey de las noches"
"Lidia habla de su ex conquista, el novato de los Bears"

Ese último era el peor, no quería que Mel lo leyera, sea donde sea que estuviera.

Lidia y yo nunca fuimos nada, ni jamás lo seríamos.

Lidia Collins era una de las más populares y excéntricas modelos de Chicago, ella soñaba con hacerse notar, con que su carrera fuera conocida más allá del estado. Su radar apuntaba sólo a una ciudad, la bautizada "ciudad de la moda", Nueva York.

El día que llegué a los Chicago Bears, conocí a Lidia, la hermana de Andrew uno de los más respetados jugadores de los Bears, ella era muy amable conmigo y me enseñó muchas cosas de Chicago, ya que yo nunca había viajado a esa ciudad.
El día en que supo que yo era de Nueva York comenzó su plan, dejó que me hiciera conocido y sin que yo lo supiera ella haría el video, le pagaría a alguien para que lo grabe y luego lo soltaría sin costo alguno en los más famosos canales de TV. Claramente en el video nunca se vio cuando yo la rechacé.

Un beso, sólo un beso sin consentimiento fue lo que costó mi relación y todo el futuro que pude llegar a tener con Mel.

Ella vio su oportunidad y la tomó. Y yo fui un tonto por dejar que eso pasara. Luego del beso del video que circuló más de lo que hubiese querido, Lidia viajó a Nueva York, le llovieron las oportunidades de empleo en revistas y anuncios televisivos, ella cumplió con su objetivo, pero ¿y yo?

Yo perdí a Mel ese día, a lo más preciado que estaba en mi vida, ella era mi cable a tierra, suena increíble pero lo era.

Cuando estaba agobiado en Chicago, luego de entrevistas, entrenamiento y la poca vida privada que tenía, llegaba a casa, prendía mi viejo computador y la observaba, tenía varios videos de ella danzando, incluso tenía muchos de la presentación que hicimos juntos ya que fue grabada. Eso me calmaba, verla conectarse al danzar, eso hacía que mi paz y mis días en Nueva York vuelvan, como si pudiera sentirlos conmigo.

Pero ya nada de eso queda, ella tomó una decisión y fui lo bastante cobarde como para intentar explicarle que yo nunca besé a Lidia, más bien ella se aprovechó de mi inocencia en Chicago.

Mi fama había aumentado desde ese momento, y no por cosas de las que estuviera orgulloso, toqué fondo, la fama me sobrepasó y vaya que caí bajo.

Lidia ganó aún más fama que yo ese día, y yo perdí a lo más preciado que tenía.

Me adentro en las calles de Chicago, me gusta esta ciudad, nunca sentí que perteneciera realmente a Nueva York. Dejo que los recuerdos del día en que perdí a Mel se vayan por completo.

Ni los siete años que han pasado desde que nuestra relación terminó, pudieron hacer que me olvide de ella.

Manejo hasta el aeropuerto, tomo mi maleta y me adentro en la sala de viajes especiales rumbo a Irlanda.

Roxane con Demian se van a casar y yo no estoy preparado para volver a ver a Melanie.

No luego de todo lo que ha pasado en nuestras vidas.

De pie (✔)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora