No es cierto sus palabras. ¡Simplemente no lo es! Puedo con este demonio, puedo desterrarlo. Nada de lo que dice es cierto, todos son falsedades que me hacen daño.
El adulto perdona al adolescente. Un abrazo de reconciliación, una sonrisa. Un sentimiento de orgullo que rodeaba el ambiente. Los dos sonreían y comprendían que sus actos estaban motivados por sus prioridades. El bienestar no se enfrentaba a la responsabilidad
La culpa se marchitaba y desaparecía. Fue llevado por el viento y lanzado lejos. Ya no queda nada, el cajón se estaba cerrando. El incendio se apagó y el joven fue sacado del pozo.
Exorcista, muchas gracias.
