VII- Una pieza rebelde.

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¡WUUUJUUUUU! YA SOMOS 450 SEGUIDORES Y OBVIAMENTE QUERÍA DEJARLES ALGUNA NOTA PARA AGRADECER.

Recuerdo los solitarios inicios aquí escribiendo cosas pequeñas e inexpertas, y ahora vaya... mas de 400....

La verdad nunca pensé que en su momento iba a llegar a tanto, llevo varios años en la plataforma y siempre he creído que la mejor decisión que pude tomar fue comenzar a escribir porque he conocido gracias a ello a personas simplemente maravillosas que siempre están subiendo mis ánimos e impulsándome a mas.

Junto con esto, recuerdo a los veteranos del perfil e informo a los nuevos.

Tiempo luego de mi inicio habíamos acordado que yo revelaría mi identidad cuando fuéramos 1K de seguidores. Y viéndolo así no estamos muy lejos de ello.

Revelaré mi apariencia y todo lo que queráis saber de mi, pero por supuesto, cuando lleguemos a aquella meta.

A los veteranos: ¿creíais que había olvidado mi promesa? ¡PUES NO! HAHA

Con esto os dejo miles de besos y agradecimientos. A los nuevos les dejo aquella información que quizás les interese, pues no solo vais a conocerme voy a dejar un cajón abierto para vuestras preguntas y todo eso, a los viejos, les hago recordar aquella promesa.

Miles de gracias nuevamente 

LOS AMOOOO

💕

DEDICADISIMO A  @angyathens_moon
Disfrutaaaaa bellezaaaaaaa
Que sea un hermoso día para ti, que el capítulo sea maravilloso para ti💕💕

Besotes y abrazos, amor y cariños >v<)
     

Ahí estaba. La verdad no sabía cómo, en esos instantes dudaba del porqué. Quizás era la pieza dorada brillando en su dedo anular, o el hecho de que Claude se había puesto literalmente de rodillas regalándole la que pudo ser una irreconocible mueca de arrepiento en un rostro hecho para no arrepentirse. Quizás fuese su incapacidad de dejar todo o tomar todo completamente para solo conformarse con un a medias, quizás fuese su pánico a ese inmundo y desconocido exterior, su ignorancia sobre el mundo y quienes habitan en ellas o su desesperado intento por aferrarse a un amor desastroso, peligroso y radioactivo. Pero, ahí estaba. Había vuelto a la boca del lobo, había vuelto a meterse entre sus garras a sabiendas de que al mínimo movimiento iba a despertar a la bestia que volvería a despedazarlo. Tenía frío, su corazón acababa de volverse un inesperado cubo de hielo, y en su cabeza se habían disparado su sentido común y el poco amor propio que creyó que podía retener.
Había vuelto, porque no importaba cuantas vueltas diera por ese espeso bosque de dolor, locura y traición, aún si se topaba mil veces con el mismo camino volvía a tomarlo con la esperanza de encontrar la salida cuando en realidad solo estaba metiéndose más profundo bajo la copa de altos árboles que impedían que la claridad se colase entre sus ramas.
Había vuelto porque era tan fácil de manipular por aquella voz falta de delicadeza, potente y que le hacía temblar de miedo, tan ingenuo, que creía que Claude aún podía cambiar, porque creía que aquel otro hombre de tibio cuerpo y amable mirada carmesí no era nada más que una piedra en el camino cuando realmente era el salvavidas en las turbulentas aguas donde siempre reinaba la incesante tempestad.
No sabía si declararse realmente estúpido o patético. Quizás ambas fuesen la definición perfecta a su persona, y a eso podría añadirle iluso, débil, incapaz, cobarde y una interminable lista de adjetivos que no tenía ganas de exponer a su reflejo en el espejo en dichos momentos.
Su delgada espalda tenía un pequeño moretón justo al término de la columna gracias al golpe al caer durante el día anterior.
¿Realmente apenas había pasado un día?
¿Le había tomado un día darse cuenta que debía volver con el amor de su vida o le había tomado un día aceptar que era incapaz de vivir por su cuenta?
Apenas había pasado un día, y a su mejilla colorada y su espalda amoratada, le había sumado un labio roto por otra bofetada.
No evitaba recordar cuanto detestaba y lo mucho que le disgustaba el hecho de aquellas -Como el solía pensar- lastimeras mujeres que eran abusadas por hombres que difícilmente valían la pena. ¿Por qué ahora se sentía avergonzado al recordar eso?
Él no tenía un matrimonio que proteger a la vista de sus hijos, solo tenía un profundo miedo y una soledad sin cura.

Reflejo-Sebasciel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora