Ámbar
Hoy es un día particularmente abrumador, tuve demasiadas llamadas de diversos casos de agresión. Y todos pedían mi presencia lo cual seria difícil porque solo puedo asistir a uno a la vez, eso significa que tendré una semana muy agitada donde me tendré que desvelar para llenar papeles y papeles. Quien me envió a trabajar como asesora de el departamento de policía de este pequeño pueblo. La verdad ni yo quería el trabajo pero era lo único que había; mi papa como jefe de departamento se ocupó de que yo estuviera en este lugar (una forma más de tenerme vigilada y controlada). Un típico padre que se preocupa demasiado y más desde que mama falleció, algo que no me gusta recordar pero que forma parte de mi vida día a día.
Tomo mi pequeño portafolio y me dirijo a mi auto, me decidí por ir con la detective Ana Cooper, ella me dijo que tiene un posible caso de abuso agravado; por lo que entendí me dijo que la mujer en cuestión es sólo una adolescente y que aun no la a visto pero por lo que escucho de los médicos es algo muy grave.
No me gusta ir a ese hospital, mi ex Edgard trabaja en ese lugar y se me haría algo demasiado incomodo estar en el mismo lugar que ese tipo. No se como pude estar con alguien tan egocéntrico, quizás quede cautivada por su voz gruesa, su físico bien trabajado y su barba muy bien cuidada, para ser un médico de urgencias esta bien cuidado y se mantiene en forma, como si las horas del trabajo no les afectara, admito que es un galán y un experto en la seducción, pero todo eso se le quita cuando conoces su ego que es semejante al del mítico narciso.
El ambiente en el hospital general se siente tenso, como si todos estuviesen afectados por algo. Una de las enfermeras esta llorando en la recepción, sus ojos están rojos y su uniforme azul esta manchado por sus lágrimas.
— Ámbar que gusto que estés aquí. — es la voz de la detective Ana Cooper.
— Hola Ana, perdón por la demora, tuve muchas llamadas del resto del equipo. — le explico, mientras sigo observando a la enfermera que no para de llorar.
— Esta así desde hace mucho tiempo, no te preocupes Ámbar — inquiere ella.
— Esta bien. ¿Y cual es el caso? — la interrogo.
— Una posible violación... Aún no sabemos que sucedió, estamos esperando.
— ¿Cómo que no lo saben? — le pregunto.
— No lo sabemos, las enfermeras me dijeron sobre unos trozos de vidrio que hallaron en sus partes, vidrios de una botella — me explica ella mientras se apoya contra la pared.
— Con eso ya podemos suponer un ataque sexual.
— Si, es lo mismo que pienso, pero ya sabes como es mi trabajo, no puedo decir ni afirmar nada. — Aclara ella.
— Si lo se Ana.
Las horas pasan y seguimos esperando a que podamos hablar o ver a la mujer en cuestión. Tengo miedo, si tengo miedo, hace demasiado tiempo que no veía un caso así.
Particularmente estos casos me molestan porque yo sufrí de abuso, no una violación, fue un ataque sexual hace unos nueve años atrás.
Mis pensamientos se detienen al ver acercarse a Edgard... Y esta como siempre su bata blanca, el uniforme azul y su impecable barba perfectamente recortada; sin contar sus ojos color miel que son muy claros y llamativos.
— Hola querida — Edgard se para frente mio, mirándome fijamente a los ojos, esos ojos preciosos.
— Hola Ed — le sonrió un poco.
"Pero sigue igual de hermoso, su barba, sus ojos, ese cabello rubio bien peinado y cuidado, sus manos grandes y suaves (las cuales antes me asustaban). Y su físico bien trabajado que sobre sale por mas que este vestido con esa ropa suelta... Ya basta Ámbar eso quedo en el pasado"
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Relatos Perdidos
Misterio / SuspensoLos secretos pesan más de lo que uno se lo puede imaginar, pesan y son una carga grande para estas mujeres que aun no lo saben pero comparten algo en común, comparten su pasado, sus relatos perdidos
