CAPÍTULO 18

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Ana:

La mirada se me pierde en el cuerpo de Ámbar qué está tumbado en esta camilla; su rostro luce tan pacífico en este momento: sus ojos cerrados sin ninguna expresión que pueda sobresalir, sus cejas pobladas, pero bien delineadas. Sus labios carnosos forman una pequeña sonrisa entreabierta, dejando así que se noten un poco sus dientes.
Isabel esta sentada sobre una silla al otro lado de la habitación junto a la camilla donde se encuentra Danisa.
De fondo escucho una pequeña conversación entre el Jefe Bishop, una mujer y un niño.
Espero no equivocarme y que esas voces sean la de Lenor y su hijo, Rodrigo.
Me acerco a la puerta de la habitación sin pensarlo, pero sé lo que tengo que hacer: Isabel, la asuste mucho y esta demasiado nerviosa, no hace falta que lo diga, se le nota, su mirada esta clavada en todo momento en el suelo y cada vez que la levanta la baja rápidamente, y todo esto por mi culpa, por mi acusación sin sentido.
Abro la puerta despacio y siento un enorme alivio en el pecho al ver a Lenor y Rodrigo. Lenor parece estar algo confundida, pero luce bien, está vestida con su estilo tan singular. Su chaqueta negra, siempre me gusto como le queda esa chaqueta.

-Ana, Que bueno que estés aquí -exclamo Lenor, mientras se levantaba.

-El alivio es mio, llegaste en un buen momento - Le comento.

Volteo a ver al jefe Bishop que me mira con los ojos abiertos.

-¿Qué pasa? -Pregunta Lenor.

-Necesito que te quedes conmigo dentro, juntos con Ámbar y Danisa - Le comento tratando de hablar bajo y rápido.

-Pero Rodrigo está aquí, no lo dejaré sólo...

- No dije que lo hicieras, el también puede entrar

-Pero ¿Por qué yo? - Me interrumpe ella, y en sus rostro notó la desconfianza que siente en este momento.

-Tuve un problema con Isabel... Y..

-Doctora Miller, por favor entre con ella, además será más cómodo para usted y su hijo -Espetó él jefe Bishop mientras cruzaba los brazos.

- Esperame aquí, primero le diré a Isabel, así podrá irse. - Le explico.

Entro de nuevo en la habitación y lo primero que veo es a Isabel parada en una esquina de la habitación donde está la camilla en que se encuentra Danisa; apoyando una de sus piernas contra la pared, cruzando los brazos y con la cabeza hacía abajo.

La charla con Isabel no duro mucho, pero se negó a irse de la habitación.
La habitación que parecía tener un gran espacio, en este momento parece ser muy pequeña.
Lenor y su hijo se sentaron en el suelo en medio de la habitación, entre las dos camillas; sigo pensando que ese debió ser mi lugar, pero ya está.
Antes de que Lenor entre en la habitación, le di un pequeño bisturí a Isabel, solo en caso de que haya que usarlo; también se que Lenor tiene uno, no hace falta que me lo diga o lo mencione, lo noto sobre salir del bolsillo de su bolsillo.
Si no me equivoco creí a ver visto dos, pero seguro solo fue un poco mi imaginación y la presión que estoy teniendo en estos momentos.

Isabel esta inquieta y no para de mover su pierna izquierda; Lenor esta calmada, pero muy nerviosa, lo notó por el modo en que abraza a su hijo Rodrigo; y el pequeño esta demasiado confundido, como cualquier persona en esta situación y más para un niño de su edad.

Edgard wirz:

Los agudos pasos del hermano de Ámbar se pierden con los ruidos de la alarma de incendios, es alarma que suena algo extraño, lanza dos sonidos similares a los de una ambulancia, pero con más fuerza y al final uno ligero, como él sonido de un silbato de fiesta.
Veo la sombra de él hermano de Ámbar, que se desaparece al final del pasilloque va hacia las habitaciones de emergencias.
Lo que me dijo el jefe Bishop hace poco tiempo toma sentido.
Él me dijo que vigilará a Adán de cerca, qué no confiaba en él.
Y ahora veo el porqué; tengo que moverme rápido si es que quiero detenerlo antes de que algo trágico suceda.
Comienzo a caminar rápido, tratando de no resbalar sobre este piso, qué, parece recién encerado.
Me detengo al ver a las personas salir de todos lados, salen confundidas, con la mirada perdida, sin saber donde ir o que hacer; entre ellas ests la enfermera Alana, que los esta guiando a junto con otros miembros del cuerpo de enfermería.
Sigo mis pasos sin prestarle tanta atención a las personas que salen corriendo por el pasillo, haciendo un ruido sumamente molesto, incómodo.
Trato de seguirle los pasos al hermano de Ámbar, pero se me hace algo imposible, el es más rápidoque yo, sus físico es impresionante y parece tener un mapa del hospital en la cabeza, ya que sabe con gran certeza por donde ir sin que los demás lo vean.

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