CAPÍTULO 19

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Édgard Wirz:

Siento el ligero cosquilleo de la sangre recorrer mi brazo derecho, desde el tricep qué es donde tengo incrustada la navaja de este sujeto, hasta la punta de mi dedo anular; las gotas de sangre hacen un ligero ruido al caer el suelo. Una por una caen rápidamente, formando un pequeño charco que logro ver sin siquiera bajar la vista.
Delante mío esta este sujeto, con los puños en alto, cubriendo la parte inferior de su rostro, dejando así resaltar su mirada fría, violenta, quieta sobre mi; sus ojos celestes son demasiados llamativos, al igual que su postura firme, que hace que se remarquen los músculos de sus brazos.
No tengo ninguna oportunidad contra él, pero al menos le podre dar algo más de tiempo a el jefe Bishop y Ana Cooper.

-Hacer tiempo no te llevara a ningún lado, de todas formas siempre sera el mismo resultado. -comenta el, mientras baja sus brazos.

-¿Qué resultado?

-Todas ellas van a morir, y tu también, la única diferencia es que yo no tendre el placer de cortarles el cuello... Pero me divertire contigo...

- Adán... El...

-Si, pero ¿De qué sirve que sepas la verdad ahora? No sirve de nada saciar tus dudas.

-¿Cómo puedes ser así?... Que asesinen a tu compañero y no sentir nada, ¡cómo puedes ser tan hijo de puta! -Las palabras salen de mi boca sin control alguno, y la verdad ya no me importa lo que pasé en este lugar

-¿Hijo de puta yo?...¿Sabes quién era el? No ¿Verdad? ¿Sabes quién soy? No ¿Verdad? No tienes ninguna  idea de todo lo que tuve que pasar, de todas las cosas horribles que tuve que hacer para poder tener un poco de libertad; tu Wirz no conoces lo que es el dolor, no conoces nada sobre la vida y aún así vives. Hijo de puta ¿yo? ¿Y tu? ¿Qué eres?¿Que clase de persona abandona a su hijo? ¿Ya te olvidaste de el?

Sus preguntas invaden mi mente y me dejan sin respuestas, sin entender nada de esto, como el puede saber sobre mi hijo, sobre Elíseo, mi pequeño. -No sabes nada de lo que estas diciendo. Si, si tengo un hijo, pero no lo abandone, le doy dinero a su madre todos los meses para que estén bien y lejos de este pueblo de muerte...

-Puras mentiras, eres un Wirz, un incauto, estafador, mentiroso, traicionero, tal como tu padre. -Me interrumpe.

Me recuesto contra la pared al sentir la amargura del recuerdo de mis padres, ellos eran y son muy conocidos por sus estafas.

-Tranquilo, me asegúrare de cuidar bien de tu hijo cuando encuentre a Aldana, y le rompa cada hueso de su cuerpo...
Sus palabras se detienen al escuchar los ruidos de los disparos.

Siento como un cosquilleo recorre mi cuerpo y me abalanzó sobre el, tratando de tirarlo al suelo.
Caigo sobre el y trato de acomodar mi cuerpo sobre su abdomen para que no mueva los brazos.
Siento las patadas de el sobre mi espalda, pero cada vez son menos fuertes.
Rodeo su cuello con mis manos y comienzo a apretar con fuerza; veo la expresión de sufrimiento en su rostro; no puedo evitar sentir satisfacción ante esto.
El muerde mi brazo con fuerza, arrancando asi un pedazo de mi piel.

-¡Vamos Wirz! Me quiero divertir, así como Adán se esta divirtiendo con Ámbar.

Comienzo a golpearlo, cada golpe que doy es una salpicada de sangre en mis brazos; pero parece que esto solo lo divierte.

Me paralizó al escuchar el ruido de dos disparos más... -¡No! Ella no - es lo único que pienso mientras dejo de sujetar a este intento de hombre.

-¡Si! ¡Ellas si! Y tu también Wirz. Pero antes debo decirte algo

Siento la textura de su mano golpear mi rostro reiteradas veces; Sé que me esta hablando, pero no logro descifrar lo que me dice, apenas si logro ver algunos de sus golpes que caen sobre mí.

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