CAPÍTULO 10

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Ana:

Sin dudas, en la casa de los Gratha habían dos personas. En realidad tres. Una de ellas era Ámbar, la otra el secuestrador y la última una mujer, sé que es una mujer por que Ámbar lo dijo, "ella esta ahí". Su frase aún recorre cada rincón en mi mente.
Recorro la casa de nuevo centímetro por centímetro para asegurarme de que no se me allá escapado ningún dato, ninguna prueba.
Y efectivamente todo esta limpio, no hay nada, no hay huellas ni indicios del agresor, sólo estas cuerdas manchadas con sangre y las manchas de sangre en el suelo de este sótano.
Tomo las cuerdas y comienzo a subir estas escaleras de madera que hacen un ruido estresante con cada paso.

Camino en dirección al hospital general, primero tengo que ver en que estado se encuentra Ámbar antes de ir al departamento de policía y presentar las pruebas sobre todo esto, iniciando por la chica que encontró ayer Lenor hasta lo de Ámbar.
Tendré que presentar una orden para que pongan guardias en el hospital, puede que el agresor o agresora la este buscando.
Sigo el camino, trato de apurar el paso pero se me hace muy complicado, estoy algo agitada por la corrida anterior, eso sumándole la emoción que sentí al estar en la casa de los Gratha.
Guardo las cuerdas en el bolsillo derecho de mi pantalón, me aseguro de que quede bien cerrado y que no se note.

Entro al hospital y ya Todo esta calmado, las personas están tranquilas, tal parece ser que todas están siendo atendidas con rapidez y eficacia.
Camino directo hasta la habitación donde se encuentra la chica que trajo Lenor ayer.
Abro la puerta y me quedo viendo como duerme por el efecto de los sedantes. Su rostro refleja una tranquilidad de "estoy a salvo".
Yo lamento hacer esto, pero tengo que despertarla, tengo que saber que sucedió o si recuerda algo, lo más mínimo del agresor, puede ser que otra chica este corriendo el mismo peligro y todo depende de ella y de Ámbar.
Ámbar no creo que hable o que diga algo, estaba en un trance muy profundo y solo repetía lo mismo " la casa de los Gratha, ella esta ahí".
Los ojos de Ámbar estaban apagados, sin vida, no tenia ninguna expresión en su rostro, era como ver un cadáver hablar.
Me quedo parada al lado de la camilla donde esta esta chica. Con mi mano derecha le toco el hombro y la sacudo un poco para que se despierte "me voy a arrepentir de esto".  Es lo que pienso mientras veo como esta chica abre los ojos despacio. Su mirada se clava en mi.
Quito mi mano de su hombro y le acarició el rostro despacio, con mucha suavidad. Lo que menos quiero es que se altere.
Ella pone su mano sobre la mía y sonríe levemente.
Esa sonrisa con los labios pegados que hace que se noten sus pequeños hoyuelos bien marcados.

—Me duele todo el cuerpo — exclama ella, mientras abre sus ojos.

Yo me quedó viendo esos ojos cafés, casi del color de la miel.

—Perdón por hacer esto pequeña, pero necesito tu ayuda — Le explico, mientras me siento sobre la camilla sin quitarle mi mano del rostro.

—No entiendo — replica, y su sonrisa se apaga.

—¿Cómo te llamas?— la interrogo.

—Magali...

—Que lindo nombre — la interrumpo. — Yo soy Ana Cooper...

La puerta se abre, y logro ver que es Lenor.
Lenor se nos queda viendo durante unos segundos antes de caminar hacia nosotras, sus pasos son lentos y fuertes. La expresión de su rostro dice que no esta nada contenta con que yo este aquí dentro sin avisar.

—Oh, ya despertaste pequeña — exclama con una gran alegría

Lenor me mira con disimulación, me tira una mirada de disgusto, seguramente sabe que yo la desperté, porque esos sedantes que usaron son muy fuertes y efectivos.

La joven nos explica de apoco donde vive y quienes son sus padres.
Lo que corresponde seria avisar a los padres antes de iniciar con mis preguntas que necesito saber urgentemente.

—Lenor, tengo que preguntarle unas cosas ahora — le ruego entre murmullos al salir y cerrar la puerta de su habitación.

—Lo sé Ana, pero conoces las reglas, no las podemos romper...

—hay otra chica en peligro y lo que diga ella seria demasiado útil antes de que pase lo peor.

— Si, pero tu no corres el riesgo de perder tu trabajo, entiende que si los padres se enteran, a la que le caería todo el peso seria a mi, no a ti — me explica mientras cruza los brazos.

—Lenor... Esto es urgente. — le ruego.

—Pero, tu asesora esta por despertar. —me explica, mientras sonríe

Yo sonrió y suspiro de alivio, Ámbar esta bien, y ya esta por despertar, y no sólo eso, ella podrá ayudarme con el caso y decirnos quien es la otra chica en cuestión. Y también quien pudo ser el agresor o agresora.
Esto me trae un poco de alivio y tranquilidad.

—Perdón Lenor, por lo de Magali, estaba apresurada. — le digo, mientras caminamos por el pasillo.

—No es nada, solo casi pierdo mi trabajo — comienza a reírse.

—Llamare al departamento de policía, para que custodien a Ámbar y Magali. — le explico — cuando el papá de Ámbar se entere de esto sera todo un escándalo en el pueblo.

—¿Por qué? — me pregunta ella.

— El padre de ella es el jefe del departamento de policía, bueno mi jefe, y su hermano es compañero mío.

—Oh! Esto sera un gran escándalo.

— lo sera, pero lo que nos preocupa ahora es la otra chica en cuestión. — le explico

—¿Descubriste algo en la casa de los Gratha?— quiere saber ella.

—No mucho, sólo que ahí estaba Ámbar y habían huellas de que había otra mujer, pero lo siento, no puedo dar muchos detalles en este momento — le digo.

— Lo sé, no te preocupes, sólo, esto es medio raro ¿Sabes?... Ayer apareció esta chica, hoy Ámbar tu asesora y quien sabe mañana sera la otra chica. Esto me deja pensando. —inquiere ella.

Y tiene razón, a mi también me deja pensando, esto podría ser otro truco publicitario para traer más turistas al pueblo o empresas de comunicación, o es eso, o un desquiciado esta haciendo todo lo que se le da la gana desde hace bastante tiempo. Desde lo de Lenor hasta ahora, todos estos casos tienen personas con rasgos parecidos, hasta los hombres asesinados en ciertas cosas se parecen, ciertos rasgos faciales y físicos.

Las patrullas del departamento de policía no tardan mucho en llegar, sólo fue cuestión de 20 minutos y ya se podía escuchar el alboroto de las patrullas por todos lados, y no sólo son dos, son siete patrullas, posiblemente la mitad del departamento éste en este hospital.

Eso es bueno, eso quiere decir que el agresor o agresora no se atrevería a entrar a este hospital.
Pero por otro lado, al no haber casi ningún oficial por el pueblo seria como darle vía libre para que haga lo que quiera.
Sin dudas la situación se me esta yendo de las manos, y todo ésta desordenado.

Necesito volver a mi departamento, necesito ver mi escritorio y el muro que tengo lleno de fotos, de recortes de diario viejos y nuevos. Necesito estar sentada y estudiar con cuidado la situación, porque puede ser que este agresor también sea el hombre que todo el departamento de policía esta buscando hace mas de 30 años.

Relatos PerdidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora