-¡Ahhh! ¡Me voy a morir! ¡Ayuda, Hyung!- chilló alarmado el castaño. Taehyung sólo se dedicaba a proporcionar unas suaves caricias en la cintura descubierta de su novio, debido a que había subido levemente su fina camisa.
-¡Hey! Te digo que me estoy muriendo y no haces nada! Que mal novio eres- se quejó Jungkook, inflando sus mejillas y dejando de mirar el juego en su teléfono para ver la expresión relajada y sonriente de su pareja.
Empujó suavemente su hombro, con intención de que el contrario perdiese el equilibrio y se cayese del sillón en el que estaban ambos acostados, pero no logró su objetivo.
Con su mano libre, el mayor tocó una de las mejillas contrarias para desinflarla, acariciándola mientras se acercaba para comenzar un largo y húmedo beso, sin parar las caricias en su cintura. Aquel beso pasó al cuello del menor, quien soltó un pequeño gemido por la acción tan inesperada.
-¿Hoy quieres ser el activo, mi amor?- preguntó al pelinegro con una mezcla de gracia y placer, disfrutando de las caricias mientras sentía un agradable cosquilleo en la parte baja de su vientre.
-Tanto tiempo que llevamos y no cambiaste nada- murmuró con una pequeña risita, al despegarse sólo un poco de aquel cuello.
-Ahhh ya veo, estás melancólico...- concluyó el castaño, levantando el mentón contrario para volver a sentir sus labios.
La pareja estaba tan enfrascada en su sesión, que no se percataron del momento en el que un pálido hombre entró a la sala de su propia casa, con una pequeña bebé entre brazos.
-Escúchenme, par de tórtolos. Nada de sexo estas dos semanas, no quiero que traumen a YoonHee- dijo el pelimenta, mientras acurrucaba a la linda niña entre sus brazos. Ambos jóvenes adultos se separaron para mirarlo.
- No te preocupes Yoongi Hyung, ¡Seremos los mejores tíos del mundo! ¿No es así, Kookie?- el nombrado asintió para luego sentarse en el sillón, acción que fue imitada por el de tez canela.
-Pero dudo que en el viaje ustedes cojan menos de dos veces por día, dejarás paralítico a Jimin- mencionó el menor de los tres, causándole risas a su pareja y una expresión de enojo al mayor.
-¡No digas esas cosas frente a YoonHee! Sabía que era una mala idea dejarla con ustedes dos, deberíamos haberla entregado a Jin y Namjoon- habló Min furioso.
-Tiene sólo meses, ni siquiera sabe qué significa la palabra cojer. Y aunque no la hayas dejado con el Namjin, que ya tiene suficiente con sus mini Namjoon destructores, estoy seguro de que Jin nos torturará todos los días para ver que las cosas estén en orden...- aseguró Jungkook.
-Y yo lo haré desde Francia, créanme. Es mi wawita, si la tratan mal les juro que no se los perdonaré- amenazó el pálido, abrazando de forma protectora a su hija.
-Eso no pasará, pueden quedarse tranquilos, porque también es una prueba para nosotros, hace tiempo estamos pensando en adoptar a un niño...- al escuchar las palabras del pelinegro, el menor suspiró con una gran sonrisa en su labios, que se formaba inconscientemente al imaginarse a él y a su novio junto con un pequeño, jugando y entregándole amor. Entre esas imágenes no se esperó un dulce beso que le fue robado por su TaeTae.
-Creo que llevan planeando eso hace...- Min calculó mentalmente 》¿5 años? Ya es hora de que lo hagan, créanme que es una de las cosas más lindas que pueden ocurrirte en la vida- contó sonriente, mientras besaba una de las grandes mejillas de su niña.
-Hey, ustedes se casaron hace ya casi un año y recién están por tener su luna de miel, no nos pueden decir nada de ser lentos...- le recriminó el de tez canela, internamente enternecido por ver a su amigo ser tan amoroso con la pequeña.
-Pero no es lo mismo, nosotros dijimos que nuestra prioridad luego de casarnos sería tener a YoonYoon...- se excusaba el pelimenta, pero dejó de hablar al sentir cómo unos brazos rodeaban su cintura y ver el bonito rostro sonriente de su, según él, "reciente" esposo, que habría entrado por la puerta abierta segundos atrás, dejando las maletas a un costado de la sala.
-Mi Yoonie y mi YoonHee, los amores de mi vida juntos, ¿Te dije lo mucho que adoro cuando te veo cargarla?- canturreó el de regordetas mejillas, acercándose para darle un lindo e inocente beso a su marido.
-Tú eres su favorito de todas formas, mi amor. Creo que deberías cantarle un poco para que duerma- mencionó Min, mirando al contrario con ternura y un tanto de súplica.
-Cada vez que dices eso, siento que eres tú en realidad el que quiere oírme cantar... ¿Qué canción quieres?- preguntó enternecido por la intención de su Hyung de escucharlo.
-La primera que te compuse...- pidió el pelimenta.
-¡Uh! ¡Uh! ¡Yo sé! Es Promise, amo la historia de esa canción, es tan romántica. Es de cuando Yoongi Hyung se enamoró de Jimin la vez que le cantó una canción de cuna, y decidió escribirle una canción especial para él y su voz. Terminó dándosela al nano jefe y le pidió que no le contase nada a nadie. Cada vez que recuerdo eso, Yoongi ya no me da miedo...- rió al final Taehyung, luego de recordar la anécdota que tantas veces le había contado su amigo.
-Está bien, pero sólo hasta que duerma, los chicos ya nos deben estar esperando- dicho esto, un silencio se formó en la sala para oír al menor de los esposos cantar con la misma armonía que siempre tuvo, y gracias a aquello, todos los presentes disfrutaban la letra con la romántica historia del pelinaranja y el pelimenta en mente, como si ese hubiera sido el comienzo de todo.
-Shhh, ya está dormida, podemos irnos- susurró el de regordetas mejillas al ver que el sueño vencía a su niñita, para que los demás adultos regresaran a la realidad.
-Minnie canta muy lindo, a pesar de retirarse cuatros años atrás ¿No lo piensas?- el pálido hombre hablaba bajito con su bebé antes de depositarla suavemente en su cuna e ir con el resto hacia la puerta de entrada de su casa.
-¿Y tus demonios de Tasmania? ¿Se quedaron en tu casa? ¿Solos?- preguntó Jungkook al ver a la pareja sin sus revoltosos hijos.
-Nam dijo que era peor si iban al aeropuerto, pero ahora mismo me estoy arrepintiendo- habló el mayor de todos.
-¿Y confías en lo que recomienda la persona que hubiese roto a sus hijos de no ser porque son iguales que él? ¡La casa estará en llamas cuando regre... ¡Auch!- el maknae sobó su cabeza luego de recibir un golpe de parte del moreno, quien lo miraba enojado por asustar a su pareja.
-¿Y tú Hobi? ¿Qué cuentas sobre la mudanza?- preguntó el pelinaranja, ignorando la pelea entre los otros.
-Genial, la casa se ve muy bonita, aunque también es una bofetada a la cara que me muestra cómo pasó el tiempo. Algún día vendrán todos ustedes y mis hermosos sobrinos a inaugurarla, quiero ser el tío cool de la familia Bangtan- contó el pelirrojo.
-¡Oye! Nosotros seremos los tíos cool- reclamó enojado el castaño, pero su expresión cambió por completo cuando su pareja susurró a su oído.
-Nosotros seremos los padres cool de la familia, Kookie- y el mencionado sonrió levemente mordiendo su labio inferior, decidiendo no discutir aquello y recibiendo miradas extrañadas por parte de sus mayores.
-¿Por qué siguen aquí? ¡Vamos, se nos hace tarde!- reclamó Yoongi al aparecerse entre los ex miembros de su banda, para que todos se dirigieran al auto del moreno y su pareja, exceptuando a los dos menores.
Así, dirigiéndose a su luna de miel, el pelimenta notó todo lo que había ocurrido, lo que transcurrió de su vida con aquellos seis muchachos y cómo a pesar de que las cosas hayan cambiado y de que sus vidas se acababan de formar, había cosas que nunca cambiarían, como lo era esa relación de amistad que los convirtió en una familia.
Pero fundamentalmente, Min estaba agradecido de todas las vivencias que lo llevaron a la profunda relación amorosa con el hermoso hombre que ahora tenía el enorme orgullo de llamar su esposo. ¿Quién lo diría? Al final, el pelimenta y el pelinaranja llegarían a hacer realidad todo aquello que comenzó como un bello e irreal sueño.
Fin
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𝚂𝚞𝚎ñ𝚘𝚜 𝙼𝚎𝚗𝚝𝚊 𝚢 𝙽𝚊𝚛𝚊𝚗𝚓𝚊 ~𝚈𝚘𝚘𝚗𝚖𝚒𝚗~
أدب الهواةYoongi pasó 4 años enamorado secretamente de Park Jimin, ambos integrantes de la famosa banda BTS, solo que Yoongi nunca quiso declararse. Pero una serie de eventos harán que su relación con el menor cambie, tal vez por el hecho de que el niño comie...
