Mi pulsera...‽

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Después de pasar toda la tarde en el centro comercial, decidí que no debía retrasar más la compra del colgante así que me lo llevé envuelto en una preciosa cajita antes de abandonar el lugar. De verdad esperaba que le gustase tanto como yo vi reflejado en sus ojos cuando lo descubrimos. El collar estaba compuesto por un colgante de plata en forma de corazón, unas finas piedritas formaban un borde interno que sujetaban una amatista. Volvimos a la residencia donde nos separamos para entrar en nuestros respectivos apartamentos. Puse las compras en mi habitación, pero tenía que dejarlas en casa de André porque sabía que Lex al no visitar su apartamento, la sorpresa no correría peligro allí.
Decidí ponerme a limpiar un poco ya que no me había apetecido nada de nada recoger últimamente. Mientras intentaba guardar unas prendas en el armario sin que nada se desdoblara vi cómo un pétalo de flor lila caía de un estante al suelo. Automáticamente dejé la ropa caer y me agaché para recogerlo extrañada pues estaba segura de que había recogido todos los pétalos y que el sobre estaba guardado en el cajón de la mesilla. Abrí las puertas del armario por completo y revisé entre las prendas colgadas cuando de repente mis dedos palparon algo en el bolsillo de una de las rebecas. Metí la mano con dedos temblorosos, éstos rozaron algo y sacaron un objeto pequeño, colorido y de hilo. Una pulsera.

La pulsera. Mi pulsera. La última vez que la vi fue el día del accidente, la llevaba al entrar en la cabaña y salí sin ella. No podía ser posible. Sin querer pensar ninguna locura pues cada vez mi mente se iba a ideas imposibles terminé de recoger y limpiar y salí de mi apartamento en busca del apoyo de mi mejor amiga. Nadie podría ayudarme más que ella en esos momentos.

-Lex necesito tu ayuda con una cosa... Últimamente he estado recibiendo cosas y notas muy extrañas. Ya he hablado con André y asegura que no ha sido él. Sinceramente no sé qué pensar. -le conté mientras le ensañaba las notas, los pétalos de flor y la pulsera.

-Sophie, has salido en las noticias y en los periódicos. Quizás alguien te ha reconocido y quiere asustarte o gastarte una broma. Aunque no entiendo por qué alguien haría algo así, pero vete a saber. Hay personas muy raras. Tú simplemente intenta ignorarlo y se cansará. -intentó tranquilizarme y me abrazó.

-No creo que tenga intención de parar Lex, he encontrado un pétalo en mi armario. ¡En el armario! ¿Cómo acabó ahí? El sobre ha estado guardado en el cajón de la mesilla desde que lo recibí. Por no mencionar la pulsera, no la veía desde el accidente, ¡Salí sin ella de la cabaña! -reproché segura.

- Vale. ¿Y no has pensado que quizás se te quedase un pétalo en tu camisa o lo que sea que llevaras ese día? Y la pulsera, ¿Y si te la quitaste y la guardaste en ese bolsillo? Quizás creías que la perdiste y estuvo ahí todo el tiempo. -cuestionó.

Reflexioné sobre lo que acababa de decir y asentí no muy segura pues quizás la memoria me estaba jugando una mala pasada. Me encogí sobre el sofá agarrando mis rodillas.

-Tienes razón... Me estoy volviendo paranoica. -Dije frotando mis ojos.

-Tienes que empezar a dejar el pasado atrás Sophie, no puedes seguir ese camino. -mi mejor amiga me dio un largo y cálido abrazo mientras me decía que todo iba a estar bien.

Decidida a dejarlo pasar me despedí de ella excusándome con que había quedado con André, no era técnicamente mentira. Necesitaba esconder su regalo y terminar un par de preparativos para la fiesta. Llegué a la puerta de mi vecino con las bolsas ya preparadas y golpeé con los nudillos. Me abrió completamente mojado con una única toalla cubriendo su intimidad ligeramente.

-Tienes que dejar de recibirme medio en pelotas. -solté nada más verlo y mis ojos se perdieron entre las montañas de músculos que tenía como pecho bajando por el valle de su abdomen buscando con la mirada un bosque que no se podía avistar... Sacudí mi cabeza volviendo en mí y obligándome a mí misma a cerrar la boca que había entreabierto sin darme cuenta siquiera, un poco más y seguramente hubiera babeado.

El amor a la inversaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora