❝ Uno buscaba el éxito y la aprobación de los demás, la otra vagaba por el mundo y sus pensamientos intentando encontrar el sentido de la vida; pero su compañía fue más que suficiente para hacerlos felices y cicatrizar las heridas que brotaban de su...
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─ Las últimas peleas, las últimas palabras. ─
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Muchas preguntas cruzaron su mente al salir de la enfermería, pese a estar apoyando siempre a su mejor amigo; Hiroki parecía tener aún muchas dudas sobre si participar en aquella ronda o no. Sacudió su cabeza levemente, intentando quitarse esas ideas para centrarse en su propio momento y en ella misma. Porque sin dudarlo quería llevarse la victoria, desde siempre había sido competitiva.
Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras caminaba bastante más tranquila al centro del campo, de lo que estaba cien por cien segura era de que no iba a decepcionar a las personas que la habían estado apoyando.
Shiro continuaba subido a su hombro izquierdo, susurrándole las habilidades del chico del sonido al oído a pesar de que ella ya las había deducido hace tiempo. Sin duda era una ventaja tener a alguien así en su equipo a pesar de que el resto pensasen que era un simple animal.
━Confío en que ganemos, Jin-sama.━dijo de repente el búho, fiándose mucho de sus propias habilidades.
━Nunca hay que...━empezó a decir la pelinaranja pero de repente tuvo que callarse.
━Subestimar al oponente, regla ninja, bla bla...━la interrumpió burlándose ligeramente.
Ella solo atinó a rodar los ojos por la actitud de su amigo.
━Siempre dices lo mismo. Aunque tienes toda la razón.━terminó por decir para alzar el vuelo no sin decir antes sus últimas palabras.━Esfuérzate por nosotros.
Cuándo finalmente sintió que el ave había subido al otro nivel, desvió la vista del suelo y paseó su mirada por el examinador y su oponente. Debía reconocer que el tiempo de espera para su pelea se le había hecho un poco más largo de lo habitual.
Relajó sus puños y dejó su rostro serio, dejando ver que estaba totalmente concentrada en lo que se venía.
━¡Vamos Jin-chan, tú puedes!
Escuchó de lejos los gritos de ánimo de sus amigos, sabiendo que desde el rubio hasta el mismo Daiki la estaban apoyando, y no quería fallarle a nadie.