Infierno

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Louis y Micht pateaban los barrotes gritando que los dejasen salir o al menos les dijesen donde se habían llevado a los críos, pero ninguna de sus exigencias fue escuchadas por los guardias. Clem en su lugar estaba sentada al borde de la cama, no era una actitud usual en ella, por lo que el chico de las rastas y un abrigo que había sido sustituido por una chaqueta vaquera negra se acercó poniéndose en cuclillas delante de ella.

-¿Qué pasa?

Ella negó, pero Louis notó como se agarraba su anterior herida del costado, parecía que aún no se había curado del todo, pues en todo el mes que había transcurrido desde el accidente apenas había tenido encuentro con un par de caminantes y aquel hombre la había hecho enfrentarse a una veintena de ellos. Una sombra morada cubría la cicatriz como un moratón. 

-¿Te duele?

-Sí.-se quejó la chica.-Tenemos que buscar a AJ.

-No van a traeros al crío hasta por la noche. Ugh, eso debe doler.-dijo la coreana acercándose a ellos.-¿Una bala?

-Una astilla, bastante grande.-respondió la castaña poniéndose en pie con ayuda de Louis.-¿Cómo podemos salir de aquí?

-No la hay, es su forma de torturaros, harán que perdáis la cabeza y os inculpéis unos a otros.-explicó la chica.

La noche caía junto con el sol que se escondía en los distintos edificios. Los nervios devoraban a los chicos que no sabían el paradero de los pequeños. El sonido de la celda hizo que todos se girasen para mirar de nuevo a los pequeños. Estaban llenos de tierra, Clem y Louis corrieron hacia AJ para verificar que estuviera bien. El pequeño parecía agotado, dio un largo bostezo cuando sintió el tacto de los dos tocando su piel.

-Oh dios mío, AJ. ¿Qué te han hecho?

-Nada, solo estábamos trabajando en una gran casa de cristal donde hacía mucha calor.-explicó el pequeño.

-En el invernadero.-dictó Louis. 

El joven le dio la vuelta a las manos del pequeño donde podían verse varias heridas debido a las espinas de las distintas plantas donde habían trabajado.

-Tengo mucho sueño.-se quejó el pequeño.

-Vamos a dormir.-susurró Louis cogiendo al pequeño en brazos, se giró y frunció el ceño al volver a ver a aquel hombre.

-Parece que papi va a cuidar del pequeño.

-Si te atreves a tocarlo...

-Creo que no estás en condiciones de amenazar a nadie. ¿No te parece?

Louis decidió guardar silencio y ser prudente pues Clem o AJ podían pagar las consecuencias. Stefan se marchó de allí dejando a todos desconcertados sobre qué pasaría con ellos. Los pequeños ocuparon el colchón quedando dormidos al instante. Clem estaba sentada al borde de la cama recapacitando sobre lo que había hecho en el día, recordando algún punto ciego de los guardias o alguna vía de escape, pero no era capaz de recordar nada claro. Sintió como el colchón caía debido al peso justo a su izquierda, Louis miraba al suelo con los dedos en la frente apretando con suavidad, como si esa manera pudiera concentrarse mejor.

-Suki, deja de fumar.

Aquella orden no vino con frialdad como la voz de los soldados solía sonar, pero tampoco era conocida para Clementine. Subió la mirada para ver al hermano de la joven en la puerta de la celda.

-¿O qué?

-¿No puedes portarte bien por una vez? Vas a conseguir que nos echen de aquí.-dijo el joven de manera más seria.

tarde o temprano [TWDG] clouisDonde viven las historias. Descúbrelo ahora