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Cuando el mundo queda en silencio y solo se escucha el viento soplar, la luna se hace presente recordando aquellos recuerdos del pasado, que carcomen mis pensamientos, todo se siente como si fuera una mala vida, cuando a veces solo es un mal día.
Recordar sus ojos y sus pequeños labios, aquellas manos que se aferraban a mí como si fuera su mundo, pero como no, si yo era su mundo, él solo me tenía a mí y yo lo tenía a él, pero la vida no es color de rosas, es más que eso, a veces la vida es un arcoíris pero también habrá momentos que solo serán colores oscuros, donde levantarse por las mañanas será tan difícil como un cálculo de matemáticas.
Habrá momentos donde las ganas de vivir no estarán, donde seguir será igual de complicado que levantarse un día por la mañana, donde tus demonios internos saldrán y se formara un caos en tu interior, donde tu mayor pregunta será, ¿por qué seguir intentándolo?.
Ha pasado una semana, una semana difícil como muchas de las que he tenido. Después que Aston me fuera a dejar a mi casa, los recuerdos que están escondidos como oro puro salieron junto con mis demonios, el domingo no hice absolutamente nada estuve todo el día acostada mirando el techo, intentado encerrar a mis demonios como ha sido estos últimos meses, todo se fue escapando de mis manos.
El día lunes simplemente ya era todo un caos, no quería nada y levantarme fue todo un proceso, intente de mantenerme lo más neutral en mi trabajo, que no se notara que no estaba siendo un buen día, menos mal que soy buena en eso, en fingir como si nada estuviera pasando, cuando en realidad me estaba cayendo en pedazos.
El miércoles Jenia se sentó a conversar conmigo, ella quería que le dijera si estaba bien y de verdad quería decirle que no, que no estaba nada bien, pero el miedo y la vergüenza fueron más grande, no todas las personas entiende lo que es vivir con ansiedad y depresión, mucha gente juzga y nos tratan de débiles de mente y puede ser, puede que seamos débiles y no sepamos como reaccionar a problemas que muchas personas viven, pero eso no quita lo difícil que es vivir así.
Todos dicen que los momentos malos pasan, que todo mejora y cambia, pero no todos lo ven así, hay muchas personas que los momentos más difíciles de sus vidas se quedan grabados en lo más profundo de sus emociones, que cuando cierran los ojos e intentan dormir, sus demonios los persiguen en sus pensamientos y no logran dormir y comienzas a sufrir de insomnio, hay otras personas que sus demonios los persiguen en el día, nuestro cerebro es diferente de cada persona, cada persona carga situaciones que pueden afectar de maneras totalmente diferentes, pero cuando esas emociones sobrepasan todo lo que tú puedes aguantar, los días comienzan hacer tormentosos.
-No me estás escuchando. - Salgo de mis pensamientos y miro a Jenia, ella rueda sus ojos -. Estos días has estado muy distraída, ¿segura estás bien?.
"No, claro que no"
-Si, solo que estaba pensando en que tengo que comprar algunas cosas para el trabajo. - Ella me mira por unos segundos y termina asintiendo.