AVISO: HAY UN CAPÍTULO ANTES DE ESTE, NO SE PORQUE WATTPAD NO AVISA, PERO PRIMERO ES EL CAPÍTULO 13.
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Me estoy arreglando lo más rápido que puedo, luego de terminar de maquillar a Jenia me fui a dar un baño de tina, pero no sé en qué momento me quede dormida, desperté por los golpes en la puerta que daba mi mamá preguntando si iba a cenar.
Cuando desperté ya eran las nueve y media ósea solo tenía treinta minutos para vestirme, maquillarme y arreglar mi cabello, porque a las diez vendrá a buscarme Aston, ahora estoy terminando de alisarme el cabello, pocas veces lo hago, pero es porque tengo demasiado cabello y meda pereza alisarlo.
Me acomodo el vestido negro que llevo puesto, es largo con un corte en la pierna y en los pechos tiene una abertura que llega hasta la mitad de mi pecho, en vez de colocarme un brasier me puse unas cintas color piel que solo afirman mis pechos. Escucho el timbre de la casa sonar y miro la hora en mi reloj que está en mi cómoda, son las diez en punto, me coloco unos tacos altos del mismo color del vestido, pero con brillo, luego de eso tomo mi bolso de mano y salgo de la habitación, mientras bajo las escaleras mi estómago comienza a doler de los nervios, no sé si sea normal que cada vez que voy a haber a Aston me sienta nerviosa, pero no lo puedo evitar.
Abro la puerta y Aston levanta su cabeza, trae puesta una camisa negra con una flor pequeña en el lado derecho de color rojo estampada, lleva unos vaqueros de color azul oscuro, su pelo está peinado hacia un lado, pero un pequeño mechón cae por su frente, él me observa por un momento de arriba hacía abajo.
—Te ves maravillosa — dice él, colocando una sonrisa en sus labios, me muerdo mi labio inferior por los malditos nervios, aún no me logro acostumbrarme a sus halagos.
—Tú tampoco estás nada mal — Él corre su mirada, sus mejillas están levemente sonrojadas, ¿acaso le dio vergüenza?
—Gracias. — Carraspea. — ¿vamos?. — Asiento con mi cabeza, él toma mi mano y caminamos hacia su Jeep blanco.
Vamos en camino hacía, otra vez no se a donde nos dirigimos, miro a Aston y él tiene sus cejas levemente fruncidas tiene una mano en la caja de cambios y la otra en el volante.
—¿Dónde vamos? — pregunto, él me mira de soslayo.
—Primero a comer, luego a una fiesta. — Me muevo quedando de frente a él, Aston tiene su mirada puesta en el camino.
—¿Fiesta? — cuestiono, él asiente con su cabeza
—Sí. — Me quedo en silencio ante su confirmación, no pensé que iríamos a una fiesta, me toma por sorpresa me imaginaba que haríamos algo diferente, no lo sé como él ¿cine?.
Aston se estaciona afuera de un restauran, el lugar se ve bonito y sencillo nada extravagante como la vez anterior, el lugar tiene una bandera afuera de colores rojos y blancos con una paloma en medio de ella.