Parte 2 |Doble Vida

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La alarma suena, miro hacia mi derecha fijándome en la hora, las seis y media marca el pequeño reloj negro que esta encima de mi velador, me levanto hacia el baño, me lavo la cara y luego los dientes

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La alarma suena, miro hacia mi derecha fijándome en la hora, las seis y media marca el pequeño reloj negro que esta encima de mi velador, me levanto hacia el baño, me lavo la cara y luego los dientes.

En un momento mis ojos se encuentran con mi reflejo en el espejo, grandes ojeras adornan de bajo de ellos, apenas se ven mis ojos por los hinchados que están, el no a ver dormido nada se nota claramente, saco mi cosmético y comienzo a maquillarme, me coloco base luego corrector de bajo de mis ojeras. Cuando estoy lista me visto, me pongo un pantalón negro con una polera del mismo color y una chaqueta del mismo color, el negro es lo único que tengo en mi armario, cuando estoy lista tomo mi mochila y bajo.

Entro a la cocina, mi madre me mira y sonríe, me sirvo un poco de agua. Sé que ella quiere hablar sobre el episodio de ayer, pero sabe que necesito mi espacio.

—Adiós. — Me acerco hacia ella y le dejo un beso en su frente, tomo mis llaves y salgo de mi casa.

Voy camino hacia donde trabajo, es en un salón en el soy maquilladora, también hago clases para chicas que están empezando. Desde pequeña me gusta todo lo que tiene que ver con maquillaje, hice un curso cuando termine el colegio luego me puse a trabajar en eso. Tengo dos trabajos, el otro es un canal de televisivo, ahí también maquillo a periodistas, actores, etc.

A veces siento que llevo una doble vida, donde soy una de las mejores maquilladoras de mí cuidad, pero también soy la chica que vive luchando contra sus demonios, los episodios este ultimo tiempo me han venido más recurrentes.

Desde los diecisiete años peleo contra mi depresión y ansiedad, hace dos años me deje de autoflagelar, ese momento fue una etapa muy negra de mi vida, las marcas de mis brazos lo demuestran. Pero estas ultimas semanas las ganas de volver hacerlo son tan grandes, lo estoy controlando pero no sé hasta cuando.

Mi madre es la persona que más me ha apoyado, ella fue la que se dio cuenta de lo que estaba viviendo, de toda la mierda que tenia adentro de mí, a veces me enojo conmigo misma por hacerla vivir todo esto, pero la mayoría de las veces todo se escapa de mis manos.

Mi madre es la persona que más me ha apoyado, ella fue la que se dio cuenta de lo que estaba viviendo, de toda la mierda que tenia adentro de mí, a veces me enojo conmigo misma por hacerla vivir todo esto, pero la mayoría de las veces todo se esca...

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Entro al Salón en donde trabajo, Claudia me saluda a penas me ve pasar por la puerta, ella es la secretaria, agenda las horas y todo eso.

—Hola Isa, ¿Cómo estas?. — Le sonrió y camino hacia ella.

—Estoy bien y ¿tu? — Contesto, ella mueve su cabeza de un lado a otro.

—Estaría mejor, si el imbécil de mi novio, no fuera tan imbécil — . Se ríe y yo igual.

—Tranquila nena, todos son unos imbéciles. — Asiente en acuerdo.

—La Señora López ya llego. — Me informa Claudia.

—Okey, bueno nos vemos después. — Ella levanta su dedo pulgar.
Camino hacia la sala en donde trabajo, hay tengo todos mis materiales, cuando entro la señora López se sobresalta.

—Hay niña me asusta — dice ella tocándose el pecho.

—Lo siento, Señora López. — Me disculpo. Dejo mis cosas en un perchero pegado a la pared, ella hace un gesto con su mano restándole importancia.

—No te preocupes querida, ¿Cómo estas?. — Pregunta mientras se acomoda en la silla que tengo para que se sienten los clientes.

—Bien, ¿y usted?

"Mentirosa" contesta aquellas voces

—Bien también.

 La Señora López me comienza a contar sobre sus nietos, mientras le comienzo a preparar su piel antes de maquillarla. Me comenta que son unos malcriados, que no tiene respeto por nadie.

—No me puedo imaginar cómo será la generación de unos años más— comenta con un tono de inquietud.
Me limito a solo asentir ya que no soy muy buena con las palabras, pero al parecer eso nunca le ha detenido a la señora Lopéz para seguir contándome sus planes.
Me cuenta que el maquillaje es debido a que ira a un casamiento, quiere un maquillaje sutil pero quiere resaltar sus ojos, y la verdad es que con esos zafiros de ojos que tiene, no necesita demasiado trabajo.

Ella es una de mis clientes más antigua, siempre viene para que le haga sus maquillajes, eso me alegra, por que sé que le gusta lo que hago, comienzo a maquillar sus ojos, uso algunos tonos más oscuros como un café y negro muy sutil. La señora López me comenta que hoy no la pudo atender Jenia.

Jenia es mi mejor amiga, la conocí el ultimo año de mi carrera, luego nos pusimos a trabajar juntas en el salón. Ella es mamá lo tuvo a los dieciséis años, Jenia trabaja duro para que a su hijo no le falte nada, ella es tan luchadora, nunca se deja vencer, eso es lo que más me gusta de ella.

—Me dijeron que su hijo se había enfermado. — Comenta la señora López.

—Valla, no sabia eso — contesto en un tono de preocupación. Le comienzo a comentar que no sabía nada de la situación sobre el hijo de Jenia y eso es raro debido que ella siempre me avisa cuando le ocurre algo malo. 

 Cuando estoy ya casi lista con el maquillaje, la puerta de la sala se abre dejando ver la cabellera rubia de Jenia, ella saluda a la señora López y luego me deja un beso en mi mejilla.

—¿Qué le paso a Saúl?. — Le pregunto a Jenia, ella niega con su cabeza.

—Ayer Thomás saco a comer a Saúl, algo le callo mal. — Jenia se masaje la cien, seguramente tuvo toda la noche sin poder dormir.

Thomás es papá de Saúl, El se preocupa demasiado por su hijo, es un buen padre, está locamente enamorado de Jenia, el problema es que le fue infiel y ella nunca lo perdono.

Jenia comienza hablar con la Señora López de lo muy difícil que es ser mamá y de la poca ayuda que se le dan a las mujeres con hijos, la Señora López le debate sobre la poca ayuda, le cuenta que en sus tiempos las mujeres solo las miraban como algo que servían para estar en la casa y criar a los hijos y tiene toda la razón, hoy en día las mujeres ya no son solamente un objeto, peleamos por nuestros derechos y somos más que una simple ama de casa, todo los días estamos peleando para que nos vean igual que a los hombres, peleamos pequeñas batallas gracias a toda las mujeres que pelearon grandes batallas.

Termino el maquillaje echando un fijador, le paso un espejo a la Señora López, ella se mira por unos segundos y luego sonríe.

—Me encanta. — Habla mientras se observa, sonrío.

—Que bueno.

Jenia se lleva a la señora López para hacerle su peinado, comienzo a ordenar mis cosas ya que en un rato tengo otra clienta.


















Hello gente, espero les este gustando esta historia, la estoy escribiendo con todo el corazón.

No olviden dejar su vota y un comentario, eso me ayuda mucho.

Muchas gracias por darle una oportunidad, Saludos Nicole.

Los Demonios de IsabellaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora