Capítulo 5.
[Editado]
Alaia.
El lunes llegó rápidamente. El sábado y domingo lo pasé acostada viendo películas y comiendo frituras.
También pensando en esos ojos grises y los ojos miel. ¿Cómo dos hombres me pueden tener pensando tanto en ellos? Necesitó averiguar quiénes son ellos y de donde vienen.
Pero primero tengo que saber sus nombres.
Me siento sola, estoy sola mejor dicho. No conozco a nadie, debería salir más. O debí quedarme a cargo del negocio junto con Víctor. Al menos todo va bien con él a cargo, yo no sé si podría manejar todo eso.
Salgo de mis pensamientos cuando escucho que tocan la puerta.
—Adelante. —contesto.
—Señorita O'Brian en diez minutos hay una reunión con unos de los dueños. —me informa.
Al fin conoceré a uno de los dueños.
¿Por qué tanto misterio? ¿Por qué nunca está en la empresa?
Voy a resolver todo ese misterio.
—Ya voy para allá. Gracias, Claudia.
Tomo todas las casas que he venido organizando y me dirijo a la sala de juntas. Deduzco que es ahí la reunión. Entro y estoy en lo cierto. Todos los ejecutivos están ahí excepto el dueño.
Nadie dice nada, todos están concentrado en quien sabe qué. Pasan diez minutos, treinta minutos, una hora, dos horas y el hombre no llega. Si se va a tardar al menos avise y no nos tiene como unos idiotas esperando por él.
Al ver que no llega decido hablar. —Como el señor... —patética, ni su nombre sé. —no ha llegado, tendremos que suspender la reunión para...
Fui interrumpida.
—Eso no va a ser necesario, ya llegué. —esa voz tan gruesa yo la conozco.
Me giro hacía donde vino la voz y lo veo. Sus ojos grisáceos que tanto había pensado estos días.
Ese semblante de superioridad que te hace sentir diminuta.
Su altura.
Su traje pegado a su cuerpo.
Su tatuaje en el cuello el cual no había podido descifrar que era.
—Sentémonos y empecemos. Disculpen la tardanzas pero tuve asuntos que resolver. -¿qué es más importante que esto? Tuve que parpadear varias veces para volver a la realidad.
Ni me volteó a ver.
Estuvimos en reunión con una hora, cada quien explicando todo lo que ha sucedido en la empresa.
—Gracias por hacer de ésta empresa mucho mejor... Pueden retirarse, menos usted. —me señala a mí.
Ay señor, ¿ahora qué dice? ¿Me irán a despedir?
Todos salen del lugar dejándonos solos. Se acerca hacia mí y me da una sonrisa de superioridad.
Espero que no se acuerde de mí.
—La nueva jefa en ganancias y vendas ¿cuál es tú nombre? —en ningún momento deja de mirarme a los ojos, no sé si podré sostenerle mucho la mirada, está poniéndome nerviosa.
—Alaia O'Brian. —estiro mi mano para estrecharla.
—Alek Nóvikov. Es un placer. —agarra mi mano y deposita un beso en mis nudillos, al sentir sus suaves labios contra mi piel siento una corriente eléctrica recorrer todos mi cuerpo.
Así que es ruso.
¡Bingo! Ahora me falta saber el nombre del otro.
Recuerdo la tarjeta que me dio con sus iniciales y eso que me dijo en ruso que no pude entender.
Suelta mi mano y rápidamente sin que se dé cuenta la sacudo para que pase los efectos de la electricidad que causó en mí.
—El placer es mío señor Nóvikov.
—Por favor deja el señor para alguien más viejo. —sonrío. —Alaia yo creo que tú y yo tenemos algo pendiente.
¿Qué?
¿Me habrá reconocido?
—Pe... ¿pendiente? -pregunto nerviosa.
—Sí, Alaia. -dice mi nombre tan lento que suena sexy. —Tú sabes muy bien a lo que me refiero. —trago grueso. —Pero, eso lo dejáremos para después ahora necesito que me expliques sobre unos documentos. —se aleja y se sienta.
Suelto el aire que estaba conteniendo.
(...)
Me tiro en el sofá.
Me siento exhausta.
El señor de ojos grises me tuvo en su oficina toda la tarde porque según él tenía que leer un montón de documentos para saber todo acerca de la empresa.
Preparo pan tostado con café y eso es lo que ceno, estoy demasiado cansada para preparar algo más elaborado.
Tomo una ducha de agua fría para que se relajen los músculos. Salgo del baño y me coloco mis bragas, short corto y una camisa de Víctor que me llega por los muslos.
Hablando de Víctor voy a llamarlo.
Al segundo tono contesta.
—¿Aló?.
—Hola hermano querido del alma. —lo escucho reír.
—Hola hermanita ¿por qué tan amorosa?
—¿Ahora no puedo ser amorosa con mi hermano? -pregunto divertida.
—Claro que puedes.
—Vale. ¿Cómo van las cosas del negocio? —tengo que admitir que me pone un poco nerviosa saber que él puede correr peligro si algo sale mal.
—Todo muy bien, no tienes que preocuparte Alaia, si algo va mal yo te informo en ese quedamos.
—Lo sé.
Escucho un sonido en la sala.
—Víctor tengo que colgar, hablamos luego. Te quiero y cuídate.
No le doy tiempo de responder porque cuelgo. Salgo a la sala con mucho cuidado no vaya a ser un ladrón.
Me sobresalto al escuchar el timbre.
Toco el aparado y hablo. —Diga.
—Alaia, ¿puedes abrir? —contesta una mujer.
Esa voz.
Yo la he escuchado antes pero no sé dónde.
Es tan familiar.
Como mi curiosidad me gana bajo a ver de quién se trata.
Abro la puerta y ahí está ella parada.
∆∆∆
¡Hello! ¡Hola!
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Triángulo Amoroso ✓
RomanceEllos me aman... yo los amo. Ellos me protegen... yo los protejo. Ellos darían todo por mi... yo daría todo por ellos. Ésta obra es totalmente mía por favor no la copies ni la adaptes. NO AL PLAGIO. Usa tú propia imaginación. Ig: Stefannymendoza_
