28 secuestro

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Capítulo 28

[Editado]

Alek Nóvikov

Maldición.

Las luces se vuelven a encender, las personas se calman un poco. Como puedo salgo del salón, veo a un hombre que lleva en su hombro a una mujer, es...

Alaia.

¡Joder la están secuestrando!

Siento como si el mundo se me viniera encima la sola sensación de saber que la puedo perder me pone mal.

Saco mi arma de la cintura, no lo pienso dos veces y comienzo a disparar, el hombre la sube rápido en la parte trasera del auto rojo, el hombre con pasamontañas se sube del lado del copiloto y ponen el auto en marcha.

El tal Adler se sube en su auto, va detrás del que lleva a Alaia.

Sospechoso.

Ese hombre no me da buena espina.

Dael y Stefanno llegan hasta donde estoy.

—¿Qué sucede señor?

—Ese auto que va allá acaba de secuestro a Alaia.

—¡Joder bro! ¡Haz algo!

—Dael dile a los hombres que persigan a ese auto. —inmediatamente Dael ordena lo que acabo de decir. —Stefanno, tú busca a Hanna, que no le pase nada. También busca el auto de Alaia, puedes irte en ese.

—Me avisas cualquier cosa.

Corro hacia mi auto, Dael va detrás de mí. Le doy las llaves para que él conduzca. Pone el auto en marca, podemos ver el auto rojo a lo lejos detrás de el va la camioneta con mis hombres y más atrás voy yo.

—Ve más rápido. —le ordeno.

Lo más raro es que Adler salió detrás del auto rojo, pero, no va detrás de el.

Todo es tan raro.

Quizás él sólo se fue por su seguridad o quizás está implicado en todo esto.

Mis hombres logran acercarse al carro rojo, comienzan a disparar, el auto lo que hace es esquivar las balas. De la parte de arriba del carro sale un dron que va dirigido hacia la camioneta, aterriza sobre ella y explota.

Maldición.

El auto donde va Alaia sigue derecho, el semáforo cambia a rojo, comienzan a pasar muchos autos de la otra calle impidiéndonos el paso. Me bajo del auto, Dael me imita, ya no puedo ver hacia donde se fue el auto.

—VE A VER COMO ESTÁN LOS OTROS HOMBRES. —le grito, no dice ni una sola palabra.

Suena mi celular, lo saco del bolsillo para contestar, ni siquiera me molesto en ver quién es.

—¿Qué? —contesto de mala gana.

—¿Qué sucedió? ¿Perdiste el auto?

—Si ya lo sabes para que preguntas, no seas imbécil Stefanno.

—Alek, tranquilo, la encontraremos. —quiere transmitirme calma aunque yo sé que él está más asustado que yo.

—Te llamo después. —corto la llamada.

—Señor —me doy la vuelta para mirarlo. —Los hombres están bien, saltaron apenas explotó, sólo tiene raspaduras.

No digo nada, no tengo nada que decir. Lo único que me importa es encontrar a Alaia.

Triángulo Amoroso ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora