16 Nervios

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Capítulo 16

[Editado]

Alaia.

Todo el domingo estuve con mucho dolor de cabeza sentía como si me estuviesen taladrando la maldita cabeza.

Ese día Hanna se fue a reclamarle a su hombre —pongo cara de fastidio— También me dejó una pistola para mi seguridad según ella.

He estado acostumbrada a siempre tener una en mi bolso, estando aquí no tenía una porque quería dejar eso atrás, lastimosamente jamás podré dejar eso.

Me cayó como anillo al dedo, me ha estado siguiendo un auto y tengo que tener algo con que defenderme por si acaso, uno nunca sabe que pueda suceder.

Definición del domingo: Terrible.

El lunes empezó fatal.

Me llegó la menstruación, tuve que lavar las sabanas que se habían manchado, llegué tarde al trabajo, tengo un maldito dolor de cabeza y de vientre de los mil demonios.

Llevo horas tratando de redactar un documento para Alek y no he podido concentrarme.

Respiro profundo y continuó en el intento de redactar el maldito documento.

Después de estar una hora tecleando logro terminarlo.

Me dirijo a la oficina de Alek. Como la secretaria no está entro sin tocar la puerta.

Está sentado en la silla giratoria tecleando algo en su teléfono. Levanta la mirada, se da cuenta que soy yo y regresa a su teléfono. Como siempre lleva puesto un traje que lo hace lucir poderoso.

—Ya terminé el documento que me pediste. —ni siquiera lo saludo.

Deja su teléfono y me mira. —Nos despertamos de mal humor ¿eh?. —no le respondo.

Me siento en la silla frente a él, le lanzo en el escritorio la carpeta con el documento.

Vuelve a hablar. —Necesitas una buena sesión de sexo duro para quitarte ese mal humor que te cargas. —me guiña el ojo, su voz ronca y seductora me causas escalofrío.

—Me desnudaría aquí mismo pero hay un detalle... —me levanto de la silla, me inclino apoyando las manos en el escritorio dándole una perfecta vista de mis senos, traga grueso, su mirada inmediatamente cae en ellas, pasa la lengua por su labio inferior y luego lo muerde. —ando en mis días. —no dice nada.

Vuelvo a mi postura normal y camino hacía la puerta. La abro y me giro hacia él. —Otro día será, gracias por la oferta. —le guiño el ojo, y salgo de ahí.

Me encamino a mi oficina.

Al abrir la puerta escucho el teléfono de la oficina sonar, salgo corriendo para contestar.

—Alaia O"Brian ¿en que puedo servirle?

—Señorita O"Brian la llamamos del salón donde se realizará la gala benéfica. —dice una mujer.

—¡Oh, claro! ¡Dígame!

—Como sabrá el evento estaba pautado para dentro de dos semanas pero, lastimosamente no podrá llevarse a cabo por motivos de remodelación.

Maldita sea.

Lo que faltaba.

—¿Cuándo terminarían esa remodelación? —pregunto un poco enfada.

—Dentro de dos meses podrá realizar el evento.

Suspiro.

—No puedo creer lo irresponsables que son, esa remodelación tendría que haberla hecho después porque les recuerdo que ya pagué el alquiler, decoración, la comida y la bebida. Más les vale que no vuelvan a quedarme mal.

—Entiendo su enojo señorita, nosotros... —cuelgo, no me interesa seguir hablando con ella.

Ahora tendré que decirles a los invitados que está suspendida.

El día no puede ir peor.

Marco el número de la oficina de Alek.

—¿Qué se le ofrece? -responde de mala gana.

—No me hables así que no estoy de humor. —cambio rápido de tema. —La gala se suspende para dentro de dos meses.

—¿Qué? ¿Qué pasó ahora?

—Están haciendo remodelación. —pongo los ojos en blanco.

—Vale, avisa a los invitados y Stefanno.

—Voy a eso. Hablamos luego. —cuelgo, sin darle oportunidad de decir algo más.

Me levanto de la silla y camino hacía la puerta.

Salgo de la oficina y me dirijo al escritorio de Claudia.

—Claudia avísale a los invitados de la gala que se suspendió hasta dentro de dos meses, más adelante les llegará la invitación con la nueva fecha.

—Ya mismo lo hago señorita. —asiento.

Sin más nada que decir me voy la vuelta para tomar el ascensor e ir a la oficina de Stefanno.

Veo la puerta entreabierta así que paso.

Está concentrado leyendo un documento.

Camino sin hacer ruido hasta su escritorio. Me siento en la silla frente a él, está tan concentrado que aún no nota mi presencia.

Lleva puesto un traje gris adherido a su cuerpo resultando su duro pecho.

—¿Qué lees, cariño? —da un sobresalto en su puesto.

—¡Mierda, Alaia! —sonrío con malicia.

—Vine a informarte algo.

—Te escucho. —cruza sus brazos.

—La gala se suspende para dentro de dos meses, están haciendo remodelación en el salón eso es todo.

Parpadea varias veces. —Tú humor está de la mierda, yo puedo hacer algo para eso.

—No, gracias. No tengo humor para nada. —finalizo.

Salgo prácticamente corriendo de ahí. No le doy tiempo a que diga algo más.

Ya en mi oficina reviso mi correo eléctrico.

Tengo un mensaje que llama bastante mi atención.

Lo abro y lo leo.

De:

Que nombre tan ridículo para un correo.


Asunto: Te encontramos.

Querida y dulce Alaia O'Brian ya te encontramos. Creíste que irte de Canadá jamás daríamos contigo pero, te equívocas, ya sabemos donde estas, tus padres te mantuvieron siempre a salvo pero ellos ya no están querida. Nada te salvarás de nosotros, tomaremos el lugar de tus padres, destruiremos a tú hermano y a ti.

Término de leer el correo.

Tengo el corazón a millón, todo mi cuerpo tiembla y me inmunda el miedo y los nervios.

Pienso en llamar a Víctor, aunque no quiero que se entere y se preocupe más por mí

Quizás deba contratar a algún guardaespaldas pero, eso significaría que les temo y yo no nuestro debilidad ante nadie.

Papá y mamá nunca tuvieron enemigos o eso creo. ¿Quién podrá ser? Dios.

Dejaré pasar unos días y si continúa llegándome mensajes tomaré cartas en el asunto.

Seguro es una broma ¿verdad? No tengo nada que temer. Nada malo sucederá.

Eso quiero creer.

∆∆∆

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