37 Disculpas

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Capitulo 37 
[Editado]

Alaia.

Definitivamente Víctor ya está comprometido. Es increíble que por fin se atrevió a pedirle matrimonio a Hanna, estoy muy feliz con por el –aunque Hanna no me hable–

Y es más increíble que ya haya pasado dos semanas desde que Víctor me dijo que se iba a comprometer. No lo voy a negar aunque tenga a mi hermano aquí conmigo me siento muy sola, ya ni salgo –antes tampoco salía, pero, me divertía con Stefanno y Alek–

Claro follando –me grita mi subconsciente.

En fin, continúo.

Estas dos últimas semanas he salido con Adler, creo que tomé  una buena decisión. Todo con él ha salido tan perfecto, ni siquiera hemos forzado las cosas. Aunque también suma que antes habíamos salido y hay mucho feeling.

–¿Quieres que ya nos vamos?

–Sí, creo que ya es hora. Llevamos mucho tiempo aquí. 

Si fuera por mí pasaría todos los días de mi vida aquí, junto a Adler. Me encanta la playa, me relaja mucho. El sonido de las olas chocando con las rocas es reconfortante. Y es más reconfortante que no haya nadie en la playa.

–¿Te llevo a tu casa? –Adler me toma de las mejillas –Sabes que yo quiero lo mejor para ti, no quiero que sigas triste.

–No estoy triste, solo que... no me siento llena.

–Yo puedo llenarte de otra cosa. –me mira con cada de pervertido.

Me río negando con la cabeza.

–Mmm, no me quejaría.

Se levanta, extiende su mano para que yo la tome y me levante.

El camino hacia el auto es silencioso.

Adler trata de poner algo en la radio, sin embargo no encuentra nada y la apaga de mala gana.

–Oye cálmate, la radio no tiene culpa.

–Tienes razón, es que... –suspira –No he logrado concretar unos negocios.

–Yo sé que se te dará. –lo agarró del cuello de su camisa y lo traigo hacia mí. –Ahora vamos a quitarte el estrés.

Le muerdo el labio inferior bruscamente. Introduzco mi lengua en su boca, ambas lenguas comienzan un baile sincronizado. Es un beso lleno de lujuria, poco a poco voy sintiendo la humedad ahí abajo. El deseo se apodera de mi cuerpo. Nos separamos por falta de aire.

Adler echa su asiendo para atrás, así tenemos más espacio. Lo miro a los ojos para luego bajar la mirada a su miembro, el cual quiere salir de su pantalón.

Decidida a hacerlo desabrocho su pantalón. Él se medio levanta para bajarlo junto a su bóxer. Su miembro erecto y rosado sale disparado. Su glande mojado por el líquido preseminal, me muerdo el labio inferior, se que lo enciende mucho porque lleva su mirada a su pene y me sonríe con malicia.

Me inclino para quedar muy cerca de su miembro. Paso lengua de abajo hacia arriba, muevo la lengua en círculo alrededor de su glande. Sus gruñidos me confirman que le gusta.

Lo masturbo unos segundos. Abro la boca lo más que puedo e introduzco su pene. Meto y saco, chupo lamo, los gruñidos de Adler se vuelven más fuerte y constante.

–¡Oh Alaia! 

Toma mi cabello, lo enrolla alrededor de su mano y empuja mi cabeza con fuerza haciendo que su pene llegue hasta el fondo de mi garganta. Respiro profundamente para calmar la arcada que me produce. 

Triángulo Amoroso ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora